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El sádico que se graba atropellando animales mientras se ríe a carcajadas

El vídeo del australiano Jacob McDonald había sido denunciado por un grupo animalista. El despiadado conductor arrolla a un grupo de emúes y dice que no cree haber hecho nada malo

El australiano Jacob MacDonald, hijo de una oficial de policía y de un granjero, es el autor de un vídeo que ha dado la vuelta al mundo por su crueldad contra los animales. El joven, de 20 años, es el protagonista de una grabación en la que se le puede ver conduciendo a gran velocidad, y, muy excitado, y en el que va contando con regocijo cada uno de los emúes que arrolla con su coche: "Uno, dos, tres... ¡jajajaja!", se escucha en la grabación mientras los animales intentan huir despavoridos para no ser atropellados.

Al menos 10 de estos ejemplares son embestidos por el conductor. "¡Sí, es jodidamente estupendo!", grita mientras ejecuta su salvajada. Los emúes son las segundas aves más grandes después de sus primas las avestruces, y son nativas del país de las Antípodas. MacDonald, natural de Pinnaroo, una pequeña ciudad del sur de Australia, y aficionado a la caza, ha asegurado que no es consciente de haber hecho nada malo, según el Daily Mail Australia. Sin embargo, cuando vio cómo la grabación se hacía viral, eliminó todas sus cuentas en las redes sociales.

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El vídeo fue distribuido a través de Facebook por el usuario Fabio Galleti, que dejó claro que no era el autor del desmán ni de la grabación, sino que su intención era que el vídeo tuviera difusión para poder atrapar al sádico automovilista que se grababa a sí mismo mientras se reía a carcajadas, y que se hiciera justicia. En declaraciones al Daily Mail, MacDonald definió a los emúes como "una plaga": "Destrozan las vallas y lo destrozan todo", ha explicado. "Pensé que estaba haciendo una buena acción".

Tras conocer la existencia de las imágenes, la Real Sociedad para la Protección de los Animales (RSPCA) en Australia comenzó a pedir a los usuarios de las redes sociales su colaboración para atrapar al individuo, cuya cara se podía ver en el vídeo. Los animalistas se confesaban en ese llamamiento "sorprendidos y horrorizados".

Tras ser identificado por la policía, el joven se enfrenta ahora a una pena de cuatro años de cárcel y una multa de unos 30.000 euros.

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