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En Barcelona hay más de 200.000 ratas de alcantarilla y son “un problema de salud pública”

El primer censo de las cloacas de una gran ciudad española revela también la presencia de bacterias y gusanos transmisibles a las personas

Un 'mosso' inspecciona las alcantarillas de Barcelona, en una patrulla rutinaria.
Un 'mosso' inspecciona las alcantarillas de Barcelona, en una patrulla rutinaria.

Numerosas leyendas urbanas aseguran que en una ciudad hay más ratas de alcantarilla que personas, pero no tienen ninguna base científica. La realidad es que poquísimas grandes urbes en el mundo han intentado calcular el número de roedores que pululan por su subsuelo. Barcelona es pionera. Y los resultados preliminares de su primer censo estiman que hay una rata de cloaca por cada siete personas, según los datos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

Los técnicos de la agencia y de la empresa alicantina Lokímica llevaron a cabo el recuento en 2017, en 63 tramos representativos de la red de alcantarillado, con un total de 1.648 kilómetros. En cada sección colocaron 30 cepos y los revisaron a diario durante cuatro noches consecutivas. Según sus cálculos, hay unas 107.000 ratas en los más de 1.000 kilómetros de túneles visitables. Extrapolando esta cifra a toda la red, salen 0,13 roedores por cada barcelonés: unas 213.000 ratas de cloaca. La densidad es mayor que en Baltimore (0,08 ratas por persona), pero menor que en Nueva York (0,25), según señalan los investigadores, encabezados por la técnica Sandra Franco.

Dos ratas de alcantarilla.
Dos ratas de alcantarilla.

El biólogo Tomás Montalvo ha liderado el primer estudio bacteriológico de las ratas de la capital catalana, dentro del mismo programa de control de la plaga diseñado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona y bautizado BCNRATS. Su equipo ha analizado 212 ejemplares capturados en los túneles y ha detectado en el 71% de ellos cepas de la bacteria Escherichia coli resistentes a algunos antibióticos. La bacteria Listeria monocytogenes —responsable de abortos espontáneos en mujeres embarazadas y de casos de meningitis en niños— se ha observado en el 59% de las ratas.

“El riesgo de exposición humana a estos patógenos es un importante problema de salud pública”, afirma el grupo de Montalvo. Su análisis también muestra la presencia de las bacterias Yersinia enterocolitica en el 18% de las ratas; de Leptospira interrogans, en el 12%; de Salmonella enterica, en el 7%; y de Campylobacter jejuni, en otro 7%. Todas ellas pueden saltar a los humanos y provocar peligrosas enfermedades infecciosas, como la leptospirosis.

Un equipo de la Agencia de Salud Pública de Barcelona accede a una alcantarilla.
Un equipo de la Agencia de Salud Pública de Barcelona accede a una alcantarilla.

Las bacterias no son la única amenaza para la salud pública, según alerta la parasitóloga María Teresa Galán, de la Universidad de Valencia. La investigadora ha recibido en su laboratorio las vísceras de un centenar de ratas capturadas en las alcantarillas de Barcelona. El 85% de los roedores estaban infectados por gusanos. Y algunos casos eran especialmente inquietantes. El 17% de los ejemplares portaba Hymenolepis nana, un parásito cuyos huevos pueden ser ingeridos por una persona y dar lugar a gusanos de hasta cuatro centímetros en el intestino delgado. Otro 17% de las ratas presentaba Calodium hepaticum, otra especie que parasita el hígado de los seres humanos.

Los niños que visitan a menudo los parques de Barcelona están en riesgo de infección por gusanos, alertan los investigadores

“Los controladores de plagas, los trabajadores de las alcantarillas y aquellos que visitan a menudo los parques, en particular los niños, son los principales grupos en riesgo de infección”, alerta el equipo de Galán en un análisis publicado en la revista especializada Veterinary Parasitology. Es el primer estudio de este tipo en España, según sus autores. “En parques y jardines, la probabilidad de infectarse es muy baja, pero todos los años le toca a alguien el Gordo de la lotería”, ilustra la investigadora.

Las actuales ratas de alcantarilla, de la especie invasora Rattus norvegicus, llegaron a España procedentes de China en el siglo XIX. Ahora ocupan todo el territorio nacional. Sus hembras son auténticas fábricas de nuevas ratas. Empiezan a ser maduras sexualmente a las ocho semanas de vida. A partir de entonces, pueden tener hasta siete partos en un mismo año, con entre 11 y 14 crías en cada camada. Algunos ejemplares alcanzan el tamaño de un conejo. Ni los gatos se atreven con ellas.

“Las alcantarillas son un mundo paralelo. Y acceder a ellas es logísticamente muy complejo: muchos tramos no son transitables, en ocasiones se requiere parar el tráfico de la calle, se necesitan detectores de gases tóxicos y protocolos de seguridad muy estrictos”, apunta el biólogo Rubén Bueno, director técnico de Lokímica. La empresa gestiona plagas en ciudades como Madrid, Valencia, Alicante, Murcia y Palma de Mallorca, además de en Barcelona. Habitualmente, las grandes urbes hacen estimaciones groseras de su número de roedores a partir de indicadores indirectos, como los avisos de los ciudadanos y el consumo de los raticidas colocados en las cloacas. “El nivel de precisión del proyecto de Barcelona nunca se había logrado en España”, afirma Bueno.

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