Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Eurozona vulnerable

La intensificación del conflicto entre Turquía y EE UU acabará pasando factura a las cifras de crecimiento

La bandera de la Unión Europea se refleja en una ventana de la sede del Parlamento europeo en Bruselas.
La bandera de la Unión Europea se refleja en una ventana de la sede del Parlamento europeo en Bruselas.

Europa modera su crecimiento. Lo confirman los datos de Eurostat correspondientes al segundo trimestre del año, con una expansión igual a la del trimestre anterior pero tres décimas por debajo de la del mismo periodo del año pasado. En los últimos doce meses el conjunto de las economías del área monetaria creció un 2,2%.

No son cifras que sorprendan pero si permiten contemplar el final del año y el inicio de 2019 con un cuadro significativamente menos favorable que el del conjunto de este año. Esto será así no solo por esa inercia desaceleradora sino por los episodios que han caracterizado el escenario económico y comercial global en esta segunda mitad del año. El enrarecimiento de las relaciones comerciales y el deterioro de la estabilidad geopolítica son los más destacados en su contribución a la inhibición de las decisiones de inversión y de consumo. Desde luego de las empresas con mayor proporción de su actividad comercial e inversora volcada al exterior. A las señales cada día más explicitas de guerra comercial provocada por la Administración Trump se añaden las asociadas al endurecimiento monetario de la Reserva Federal y al que veremos al final de este año en la eurozona. Los de la Fed ya están generando serias dificultades en aquellas economías emergentes con mayor volumen de endeudamiento en dólares.

A lo anterior se añade la intensificación del conflicto entre Turquía y EE UU que acabará pasando factura, superior a la ya observada en los mercados de acciones, y no cabe descartar que lo haga de forma específica en algunos sistemas bancarios de la eurozona. Un único paliativo, probablemente poco susceptible de continuidad en esta segunda mitad del año es el comportamiento algo mejor de lo esperado de la economía alemana, pero insuficiente para que digiera las perturbaciones de este segundo semestre e impulse a una eurozona que vuelve a ser vulnerable.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.