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OPINIÓN

Las mujeres, clave para el control del chagas

En España, zona no endémica, se estima que existen entre 55.000 y 100.000 casos de esta enfermedad tropical olvidada

Una afectada por el chagas en Bolivia, con su hija sana.
Una afectada por el chagas en Bolivia, con su hija sana.

No es nuevo que, con la misma velocidad con la que la población se desplaza entre continentes, las enfermedades se extienden. El chagas no es una excepción: esta dolencia tropical y endémica en muchos países de Latinoamérica afecta a más de seis millones de personas en todo el mundo. En España, las estimaciones más conservadoras indican que podría haber más de 55.000 casos. A pesar de la importancia y el peso que ha adquirido la enfermedad, es una de las 20 grandes olvidadas, categorizada como desatendida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

España se ha convertido en el gran ejemplo a nivel mundial en el uso de metodologías de control de chagas en países donde no existe el insecto vector que la transmite (no endémicos). A pesar de ello, todavía hay una vía de transmisión sin controlar y que supone el gran reto para las estrategias de prevención: la transmisión de madre a hijo durante el embarazo (conocido como vertical o connatal).

Cien años después del descubrimiento de la enfermedad y a pesar de las enormes limitaciones que presentan las herramientas de diagnóstico y tratamiento, los avances han ido surgiendo. El principal medicamento en España, el benznidazol, ha logrado un gran hito en el último año: la adaptación a población pediátrica, disminuyendo la posibilidad de efectos no deseados durante el tratamiento. Actualmente, los casos de chagas vertical en las Américas reciben dicho fármaco sin cargo alguno y se espera que en otros países se pueda seguir esa trayectoria. Estos avances solo han sido posibles a través de alianzas internacionales como la impulsada por la Fundación Mundo Sano y Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) para que se lleve a cabo un plan de acceso que permita abordar la enfermedad de manera holística y sostenible.

Los avances logrados durante el último año tienen una línea clara: facilitar el acceso al tratamiento de los casos de Chagas connatal, poniendo el foco en mujeres en edad fértil y la detección temprana de la enfermedad en niños. Un adulto con esta dolencia es un niño que no fue tratado; una mujer no tratada son muchos niños con riesgo de ser infectados. Y, a día de hoy, son 9.000 los niños que cada año nacen con la enfermedad en todo el mundo.

Cuando se realiza el diagnóstico temprano en niños menores de un año, el tratamiento es altamente efectivo, llegando a curar al menor en su totalidad

La nueva estrategia tomada no es baladí: cuando se realiza el diagnóstico temprano en niños menores de un año, el tratamiento es altamente efectivo, llegando a curar al menor en su totalidad. En pacientes adultos no es tan simple demostrar la cura: al ser una infección crónica, pueden requerirse 10, 20 o más años para demostrar que el afectado está totalmente libre de chagas (dado que en el organismo persisten los anticuerpos en los que se basan las técnicas diagnósticas).

La buena noticia es que el diagnóstico y tratamiento antes del embarazo en mujeres en edad fértil evita la transmisión de madre a hijo de la enfermedad. Con el adecuado protocolo, el corte de esta vía de transmisión sería relativamente sencilla y permitiría erradicar la enfermedad en áreas no endémicas como España. De esta forma, el chagas podría contar con modelos validados que sirvan como ejemplo para controlar, eliminar o incluso erradicar otras enfermedades desatendidas que en pleno siglo XXI siguen padeciendo 1.000 millones de personas.

Ana Arbex Abollado es responsable de Comunicación Mundo Sano España.

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