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Los nuevos rostros del chagas

Entre un 10% y un 20% de los habitantes de Bolivia padece el mal de Chagas, una enfermedad que afecta a unos siete millones de personas en el mundo

  • La vinchuca es el vector del chagas. Su mordisco, per se, es inofensivo, pero en buena parte de América Latina el insecto porta un parásito; tras clavar su pico, defeca en la piel de su víctima, que al rascarse, lo mete en su organismo. Este es el proceso más frecuente por el que entre un 10% y un 20% de los habitantes de Bolivia padece el mal, una enfermedad que afecta a unos siete millones de personas en el mundo.
    1La vinchuca es el vector del chagas. Su mordisco, per se, es inofensivo, pero en buena parte de América Latina el insecto porta un parásito; tras clavar su pico, defeca en la piel de su víctima, que al rascarse, lo mete en su organismo. Este es el proceso más frecuente por el que entre un 10% y un 20% de los habitantes de Bolivia padece el mal, una enfermedad que afecta a unos siete millones de personas en el mundo.
  • Rilma Jaldín, de 31 años, vivía en una casa infestada de vinchucas. Recientemente se hizo la prueba y comprobó que era positiva de chagas. Además del vector, las otras vías de transmisión son la congénita (de madre a hijo), por transfusiones de sangre y por transplante de órganos de la persona infectada. La hija de Rilma, de 18 meses, nació sana.
    2Rilma Jaldín, de 31 años, vivía en una casa infestada de vinchucas. Recientemente se hizo la prueba y comprobó que era positiva de chagas. Además del vector, las otras vías de transmisión son la congénita (de madre a hijo), por transfusiones de sangre y por transplante de órganos de la persona infectada. La hija de Rilma, de 18 meses, nació sana.
  • En Punata, municipio del departamento de Cochabamba (Bolivia), muchas casas siguen estando construidas de paja y adobe, cerca de animales, el ecosistema perfecto para que el parásito llegue al ser humano.
    3En Punata, municipio del departamento de Cochabamba (Bolivia), muchas casas siguen estando construidas de paja y adobe, cerca de animales, el ecosistema perfecto para que el parásito llegue al ser humano.
  • La vivienda de Severina Sánchez, de 73 años, está siendo fumigada, ya que han aparecido vinchucas en su criadero de cobayas. Se rocía todo el hogar y los aledaños para asegurarse de matar al bicho. Pese a convivir con él, esta viuda que vive sola dice haberse hecho varias pruebas de la enfermedad: todas salieron negativas.
    4La vivienda de Severina Sánchez, de 73 años, está siendo fumigada, ya que han aparecido vinchucas en su criadero de cobayas. Se rocía todo el hogar y los aledaños para asegurarse de matar al bicho. Pese a convivir con él, esta viuda que vive sola dice haberse hecho varias pruebas de la enfermedad: todas salieron negativas.
  • “El punto de inflexión llegó en 2002, cuando un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) permitió una fumigación masiva de 700.000 casas”, explica el presidente de Ceades. Sin esta acción, el tratamiento carece de mucho sentido, ya que si la vinchuca permanece en el hogar puede reinfectar a la persona tantas veces como la pique.
    5“El punto de inflexión llegó en 2002, cuando un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) permitió una fumigación masiva de 700.000 casas”, explica el presidente de Ceades. Sin esta acción, el tratamiento carece de mucho sentido, ya que si la vinchuca permanece en el hogar puede reinfectar a la persona tantas veces como la pique.
  • Las fumigaciones continúan. Los técnicos contratados por los Servicios Departamentales de Salud van recorriendo las zonas endémicas para seguir con la labor. No siempre es sencilla. “La gente es muchas veces desconfiada, creen que le van a cobrar o robar algo”, asegura el entomólogo Michel Barja Fernández, supervisor técnico de Punata, dependiente del Programa Departamental de Chagas de Cochabamba.
    6Las fumigaciones continúan. Los técnicos contratados por los Servicios Departamentales de Salud van recorriendo las zonas endémicas para seguir con la labor. No siempre es sencilla. “La gente es muchas veces desconfiada, creen que le van a cobrar o robar algo”, asegura el entomólogo Michel Barja Fernández, supervisor técnico de Punata, dependiente del Programa Departamental de Chagas de Cochabamba.
  • En Punata todavía quedan muchas casas de adobe, que conviven con hermosos chalets, en su mayoría construidos por inmigrantes retornados de España.
    7En Punata todavía quedan muchas casas de adobe, que conviven con hermosos chalets, en su mayoría construidos por inmigrantes retornados de España.
  • Marlén Vallejos, de 44 años, fue a hacerse las pruebas del chagas cuando un amigo falleció por problemas cardíacos, una de las complicaciones características de una enfermedad silenciosa, que puede estar años sin aparecer, o incluso no manifestarse jamás. Las migraciones han hecho que pase de ser una dolencia rural a estar presente en muchas ciudades.
    8Marlén Vallejos, de 44 años, fue a hacerse las pruebas del chagas cuando un amigo falleció por problemas cardíacos, una de las complicaciones características de una enfermedad silenciosa, que puede estar años sin aparecer, o incluso no manifestarse jamás. Las migraciones han hecho que pase de ser una dolencia rural a estar presente en muchas ciudades.
  • Bolivia comenzó a dar tratamiento en 2004. En la última década ha tamizado a un millón de personas, de las que el 16% eran positivas. De ellas, solo una cuarta parte ha recibido el tratamiento, según explica la directora del plan nacional. En la imagen, unos campesinos en Punata (departamento de Cochabamba).
    9Bolivia comenzó a dar tratamiento en 2004. En la última década ha tamizado a un millón de personas, de las que el 16% eran positivas. De ellas, solo una cuarta parte ha recibido el tratamiento, según explica la directora del plan nacional. En la imagen, unos campesinos en Punata (departamento de Cochabamba).
  • A Máximo Salinas le picaban “harto” de niño. Hoy, con 46 años, tiene una cicatriz en el pecho, la prueba visible del marcapasos que le instalaron hace tan solo una semana. Lo ha cubierto un seguro de empresa, pero sabe que dentro de ocho años tendrá que renovarlo y, como la sanidad pública no lo cubre, no sabe si podrá acceder a uno. Su esposa, Senobia Carballo, es negativa.
    10A Máximo Salinas le picaban “harto” de niño. Hoy, con 46 años, tiene una cicatriz en el pecho, la prueba visible del marcapasos que le instalaron hace tan solo una semana. Lo ha cubierto un seguro de empresa, pero sabe que dentro de ocho años tendrá que renovarlo y, como la sanidad pública no lo cubre, no sabe si podrá acceder a uno. Su esposa, Senobia Carballo, es negativa.
  • La familia de Gerardo Rojas, un campesino que vive con su esposa y sus cuatro hijos, ni siquiera conocía que la enfermedad existía, pese a vivir en Punata, una zona endémica.
    11La familia de Gerardo Rojas, un campesino que vive con su esposa y sus cuatro hijos, ni siquiera conocía que la enfermedad existía, pese a vivir en Punata, una zona endémica.
  • Brigite Vargas, de 47 años, se enteró hace solo uno de que tenía chagas. Cuando fue a donar sangre con 21, le dijeron que no podía hacerlo, pero ni siquiera le notificaron la enfermedad que padecía. Hasta principios de este siglo, poco se hacía en Bolivia contra la enfermedad, a pesar de ser el país más endémico.
    12Brigite Vargas, de 47 años, se enteró hace solo uno de que tenía chagas. Cuando fue a donar sangre con 21, le dijeron que no podía hacerlo, pero ni siquiera le notificaron la enfermedad que padecía. Hasta principios de este siglo, poco se hacía en Bolivia contra la enfermedad, a pesar de ser el país más endémico.