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La robótica se asoma a la perspectiva de género

Los robots se destinan a tareas que requieren esfuerzo físico y las robots son sociales y serviciales

Concha Monje, una de las desarrolladores del robot humanoide TEO, en el Robotic Lab de la Universidad Carlos III de Madrid.
Concha Monje, una de las desarrolladores del robot humanoide TEO, en el Robotic Lab de la Universidad Carlos III de Madrid.

TEO es un robot con forma humana que en el futuro hará tareas pesadas, como cargar cajas. Maggie, en cambio, tiene una cabeza en forma de tortuga y se la define como un robot social: mantiene conversaciones, canta, baila y está diseñada para jugar con niños y ancianos. Ambos están en desarrollo en un laboratorio de la Universidad Carlos III de Madrid y representan las dos caras de un debate que apenas empieza sobre la perspectiva de género en el entorno académico de la robótica.

Con los brazo y piernas aún cubiertos de cables, el robot TEO (por las siglas de las palabras en inglés Task Environment Operator, Operador en entorno de tareas) explica para qué fue creado: “Ayudar a la investigación y ayudar a nuevos logros y descubrimientos dentro de la robótica”. Aunque también podrá realizar “tareas del hogar, planchar o servir de camarero”, sus creadores lo han diseñado cuadrado y corpulento, y su apariencia invita a imaginar que realizará trabajos pesados.

“Sigue habiendo una visión machista en la concepción que se tiene en la tecnología. Por ejemplo, los robots son fuertes e inteligentes, y las robots se destinan para cuidados”, plantea Roberto Murillo, experto en ética y software, e investigador de la Universidad Complutense de Madrid. Un mundo en masculino y femenino que reproduce “sesgos parciales de una visión patriarcal”. 

“A los robots hay que concebirlos como un ser sin identidad de género”, abunda Concha Monje, investigadora en robótica de la Universidad Carlos III de Madrid y una de las desarrolladoras de TEO. Sin embargo, cuando se piensa en una salida del robot en el mercado, cree que es “inevitable llevarlos al terreno humano” y atribuirles una identidad, con lo que acaban teniendo características masculinas o femeninas estereotipadas.

Así se refleja, por ejemplo, en juguetes como Rock, un perro con inteligencia artificial que reproduce emociones. Está recomendado para niños a partir de tres años y pese a no tener forma humanoide, está disponible en los colores tradicionales con que se distingue el género de los bebés, el azul y el rosa.

En el Museo Elder de Ciencia y Tecnologia de Las Palmas de Gran Canaria, en cambio, intentan darle la vuelta a los clichés con Ada. Es la nueva guía del museo y aprende con cada interacción humana gracias a que es capaz de reconocer voces y caras.

Desde el pasado septiembre, atiende las consultas de los visitantes, y según explica el director del centro, José Gilberto Moreno, buscaron un robot con un claro perfil femenino con idea de “normalizar” y dar visibilidad al peso de las mujeres en el mundo de la ciencia. Sin embargo, Ada no escapa a preguntas del tipo: “¿Tienes novio?”, una muestra clara de la visión machista sobre la mujer, destaca Gilberto.

La robótica evoluciona de la mano de grandes empresas como Boston Dynamics, en Estados Unidos, que ha creado a Atlas. Otro robot humanoide con perfil masculino ideado para levantar peso, y que corre y salta.

Mientras, Hanson Robotics, en Hong Kong, que también es líder en el mercado internacional, ha despuntado con Sophia, que concede entrevistas en giras por todo el mundo y dice que su inteligencia artificial está diseñada, entre otras cosas, para reflejar valores como “la sabiduría, la amabilidad y la compasión”. Se esfuerza por ser una robot “empática”, según publicaron el año pasado varios medios cuando Arabia Saudí le dio la nacionalidad. Una decisión que despertó protesta porque la autómata, que se presentó sin velo islámico, ya tiene más derechos que las saudíes. Todas estas iniciativas anuncian un posible nuevo debate sobre la perspectiva de género. 

Los asistentes virtuales tienen voz de mujer

Los asistentes virtuales como Siri (Apple), Alexa (Amazon), Cortana (Microsoft) o Aura (Movistar) suenan como una mujer. Basados en sistemas de inteligencia artificial, son dispositivos que emplean interfaces de voz para una gran variedad de servicios dirigidos al usuario: buscar un restaurante, reproducir música, llamar a casa mientras conduces o programar alarmas, entre otros.

Teléfonos móviles, televisores o GPS incluyen estas aplicaciones que se caracterizan por voces dulces y suaves. Karl MacDorman, profesor de la Universidad de Indiana especializado en la interacción entre humanos y máquinas, explicó en Wired que el motivo de la elección de voces femeninas podría ser la mayor aceptación entre hombres y mujeres. Sin embargo, meses antes también apuntó que las razones de esta aprobación podría estar en que estos asistentes se asemejan mucho a tareas históricamente relacionadas a la mujer, como recepcionista, telefónica o guía. Ni siquiera los propios asistentes lo tienen claro:

                                - Siri, ¿eres una mujer?

                                - No tengo sexo, como los cactus y algunos peces.

                                - Entonces, ¿por qué tienes voz de mujer?

                                - Buena pregunta.

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