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Las trampas del cerebro con tus primeros recuerdos

Una investigación británica, la mayor a este respecto, concluye que el 40% de las personas falsea esta primera memoria

Una niña de tres años en los columpios.
Una niña de tres años en los columpios.

"Recuerdo estar en la guardería, había una piscina de arena con neumáticos, columpios y el olor era intenso cuando las cuidadoras se depilaban con cera cuando dormíamos la siesta". Esta es mi primera memoria. Tenía tres años. Seguramente si comenzáramos una conversación con un amigo o un familiar acerca de nuestro primer recuerdo, posiblemente en la mayoría de los casos estaría relacionada con la escuela infantil, la familia o el tiempo de recreo. Pero este, ¿es ficticio o real? Unos investigadores de la Universidad de Londres, Bradford y Nottingham se han puesto a ello y han dado con la respuesta.

Con la mayor muestra este respecto, hasta el momento, y publicado en la revista Psychological Science, el estudio elaborado con 6.641 personas ha concluido “que nuestro primer recuerdo data de cuando teníamos tres, tres años y medio y que casi el 40% de estos son ficticios", según se relata en un comunicado. “Aunque hay personas que recuerdan cosas de cuando tenían dos años e, incluso, con menos de uno. Estas memorias infantiles se mantienen hasta la vida adulta e incluso en la madurez”, añaden.

El estudio consistió en que los sujetos contaran con detalle su primer recuerdo y que indicasen la edad que tenían cuando sucedió. Este no podía estar basado en una fotografía, historia familiar o ninguna otra fuente que no fuera la propia experiencia. “Cuando miramos las respuestas de los participantes encontramos que una gran cantidad de estos primeros "recuerdos" se relacionaban frecuentemente con la infancia, y un ejemplo típico era un recuerdo basado en un cochecito”, explica Martin Conway, director del Centro para la Memoria y el Derecho de la Universidad de Londres.

“Las personas que tienen recuerdos antes de los dos años suelen tener memorias ficticias basadas en fragmentos de su propia experiencia en las que experimentan sentimientos como la tristeza, o sobre relaciones, o sobre algo que les han relatado sus familiares”, añaden en el texto. En conclusión, estos suelen ser recuerdos formados por fragmentos de nuestra experiencia cuando éramos pequeños, pero no son memorias reales.

"Para estas personas, este tipo de memoria podría ser el resultado de lo que le ha dicho, por ejemplo, su madre, que su cochecito era verde. Entonces, esta imagina cómo se vería el coche. Y con el tiempo, estos fragmentos se convierten en un recuerdo y, a menudo, la persona comienza a agregar cosas, como en una cadena de producción”, agrega Conway en el texto.

"La persona que los recuerda no sabe que es ficticio”, prosigue el experto, “de hecho, cuando a las personas se les dice que sus recuerdos son falsos, a menudo no se lo creen”. "Esto se debe al hecho de que los sistemas cerebrales que nos permiten recordar cosas son muy complejos. No es hasta que tenemos cinco o seis años que formamos recuerdos parecidos a los del adulto, debido a la forma en que se desarrolla el cerebro y a nuestra creciente comprensión del mundo”.

A este respecto, otro estudio elaborado en 2011, incluso, concluyó que "los primeros recuerdos de los niños pequeños tienden a cambiar con el tiempo, siendo reemplazados por otros más nuevos hasta alrededor de los 10 años. Cuando esto sucede, las memorias que se dan en preescolar tienden a perderse. "A medida que los niños pequeños crecen, sus primeros recuerdos tienden a aparecer cada vez más tarde, pero alrededor de los 10 años sus recuerdos se cristalizan", explicaron los autores.

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