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Momnesia o amnesia de la madre: ¿mito o realidad?

La ciencia no se pone de acuerdo sobre el fenómeno del “baby brain” y las supuestas pérdidas de memoria de las embarazadas

Día de la Madre
Una madre con su bebé.

“Pérdida de memoria en el embarazo”. La búsqueda en Google de esta consulta da como resultado opiniones de todo tipo y largos debates en foros de embarazadas. La hipotética “amnesia materna” --que se relaciona con falta de concentración, pérdida de memoria y distracciones--, recibe el nombre de momnesia o baby brain (cerebro del bebé), porque algunas teorías argumentan que el deterioro cognitivo de las gestantes tiene que ver con el desarrollo del feto, el cóctel de hormonas y el estrés previo al parto. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? El debate en torno a este fenómeno merece una mención este domingo 6 de mayo, Día de la Madre en España.

“No está claro que la momnesia, que ni siquiera aparece en los tratados de obstetricia, sea una entidad clínica… la mayor parte de la comunidad científica piensa que no, aunque es un término que se está poniendo de moda y se escucha más en la calle que en congresos médicos”, explica Juan Luna, ginecólogo y director médico del Hospital La Milagrosa.

Según su experiencia de más de 4.500 partos, el baby brain no es un fenómeno que afecte a todas las mujeres ni afectaría con la misma intensidad. Ni siquiera debería preocupar esa leve pérdida de memoria, argumenta, porque simplemente están pendientes de otras cosas relacionadas con el embarazo y la maternidad, y pasan por alto lo insignificante. “Sí es cierto que las embarazadas comentan su preocupación por los despistes frecuentes y los lapsus. Simplemente, se vuelven más olvidadizas, sobre todo en el segundo y tercer trimestre, y en los primeros meses posparto. Acusan cierta amnesia espacial: no saben dónde han dejado el móvil, ni en qué cajón iban a guardar la ropa, pierden cosas… , pero tengamos en cuenta que a partir del segundo trimestre descansan mal, duermen poco, tienen miedo al parto, están preocupadas por la lactancia, por la salud del bebé… ¿Es el estrés, el cansancio, los cambios hormonales? No lo sabemos. Pero la falta de sueño y el agotamiento físico y mental nos haría estar a cualquiera más despistado”, añade el ginecólogo.

Cambios en el cerebro

Sin embargo, científicos de la Universidad de Deakin (Australia) han publicado recientemente en el Medical Journal of Australia un metaanálisis a partir de 20 estudios previos para poner sobre la mesa que estas pérdidas de memoria no son algo subjetivo, sino que tiene una base objetiva. En el metaanálisis compararon las diferencias en el rendimiento cognitivo entre 709 mujeres embarazadas y 521 no gestantes, para comprobar si efectivamente existía esa pérdida de memoria. “El funcionamiento cognitivo general, la memoria y el funcionamiento ejecutivo fueron significativamente más pobres en mujeres embarazadas que en mujeres control, particularmente durante el tercer trimestre”, concluye el estudio. Los investigadores australianos señalaron que este resultado podría estar relacionado con la reducción de la materia gris durante el embarazo que se han observado otras investigaciones. Es decir, ya no se trataría solo de una sucesión de despistes, sino de un auténtico cambio a nivel cerebral en las embarazadas.

Precisamente, otro estudio publicado en Nature Neuroscience, analizó con escáneres cerebrales y resonancias magnéticas de alta resolución a madres primerizas, antes y después del parto, para comparar su estructura cerebral frente a las nulíparas. Los investigadores observaron que la materia gris de las embarazadas se reducía, pero esto no significaba que perdieran capacidades cognitivas, sino que se activaba o desarrollaba la región cerebral de las emociones y el apego. Y este cambio permanecía, al menos, durante los dos siguientes años. Otra investigación reciente profundizaba precisamente en las alteraciones cognitivas durante el posparto, ya que a las responsabilidades de su vida laboral y social anterior suman la nueva dimensión y responsabilidad de ser madre.

“Desde hace algunos años se está investigando este fenómeno, pero el resumen es que son cambios muy sutiles, nada alarmantes. Se cree que cuatro de cada cinco embarazadas pueden estar un poco más despistadas porque el cerebro se está preparando para establecer el nuevo vínculo entre la madre y el bebé, pero esta reducción de la materia gris no debe interpretarse como algo grave”, señala Francisco Gilo, neurólogo del Instituto de Neurociencias Avanzadas del Hospital Nuestra Señora del Rosario. “Lo que puede hacer el cerebro es romper conexiones que no le van a servir. A veces, lo que se ha elucubrado después de obtener estos resultados, es que el cerebro está preparándose, redirigiendo la atención, para ser madre y establecer un vínculo. Puede haber cambios adaptativos y de rendimiento por una redistribución de la actividad cerebral, pero todavía falta mucha investigación para confirmar cómo se produce, si es que se produce, este cambio en la estructura cerebral”, concluye.

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