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¿Puede tu hijo bañarse en la piscina o en el mar cuando tiene otitis?

La respuesta es sí, pero habrá que tomar una serie de precauciones como no prolongar mucho la estancia en el agua y secarse bien los oídos con la punta de una toalla

Ha empezado la temporada de las piscinas, el calor y el verano y con ellas, las otitis, oído del nadador, otitis externa o "mamá me duele el oído", con respuesta añadida: "de pues no te bañas", y la consiguiente: "no, si ya no me duele tanto". De todas estas formas, se denomina a ese impertinente e inoportuno dolor de oídos que aparece cuando se combinan humedad, calor y mierda en la piscina.

Si se produce por humedad ambiental, natación o sudoración excesiva, la forma de prevenir será manteniendo seco el conducto del oído, con la punta de la toalla cuando nos secamos al salir de la piscina o con la punta enrollada de un pañuelo que absorba el agua residual.

Si se produce por agua contaminada, pues habrá que hablar con el socorrista o el presidente de la comunidad de vecinos u hotel para que mantenga la cloración adecuada y pedir encarecidamente a los usuarios que no hagan sus necesidades en el agua.

Otra causa que provoca que el conducto auditivo se infecte es que haya alguna herida; uñas demasiado largas al rascarse, uso inadecuado de bastoncillos, clips, u horquillas para sacar el cerumen. Además, de auriculares en mal estado o maniobras agresivas de limpieza pueden provocar esa pequeña herida que no es más que una puerta de entrada para que el germen que flota en la piscina anide en una charca más provechosa como es el conducto auditivo externo o agujero del oído.

La cera del oído está ahí por algo, es la protección natural. Los bichos se quedan pegados y no pueden atacar, evita que se quede el agua dentro y lubrifica el conducto para que bichos mayores, peces o crustáceos no puedan entrar. No hay que limpiar los conductos por dentro.

Es verdad que algunos críos son más propensos que otros a eccemas, psoriasis, dermatitis de todo tipo o acné juvenil, cosas que hacen que sea más fácil que la piel del conducto no esté en buenas condiciones y esos gérmenes que están al acecho puedan atacar con soltura.

Se diagnostica fácil la otitis del nadador, cualquier madre lo reconoce, hasta la abuela lo sabe a ciencia cierta, si lo ve la vecina también lo sabrá. Se trata fácil con unas gotas que te manda el médico, insisto el médico, que para eso es el único que debe recomendar antibióticos por muy en gotas que vaya y muy fácil que sea reconocerlo. El calmante por supuesto se lo dais antes de consultar, de eso ya hablamos a raíz de las otras otitis, las de los mocos de invierno, no hay por qué dejar a un crío sufriendo innecesariamente. Lo primero es quitar el dolor.

Podéis leer más sobre el tema a Lucía Galán con su amoroso estilo o a los dos pediatras en casa siempre tan claros en sus explicaciones o la ciencia pura de las guías que manejamos en pediatría como la ABE. O en el vídeo explicativo de mi canal de YouTube.

Yo hoy me voy a centrar en el asunto principal que preocupa a los niños con esta enfermedad.

¿Me puedo bañar?

No queda claro en otros artículos que proliferan estos días de insignes pediatras avisando y dando a conocer este problema veraniego, ya que todos se limitan a decir que no se bañe, o si se baña que sea con escafandra. Vamos a investigar si esto es así o no.

En contra de lo que ocurre con la otitis media, que es esa otitis que decíamos de invierno. Esa que se produce por catarros, por cúmulo de mucosidad en la nariz y que, por decirlo de algún modo, viene de dentro desde la nariz por la trompa de Eustaquio hasta la caja del tímpano y que sí que afecta al propio tímpano abombándolo, enrojeciéndolo y hasta rompiéndolo. En este caso, decía, en la otitis externa, el tímpano está íntegro, completo y no afectado, lo que está afectado es el conducto, así que no hay peligro de que el propio tímpano sufra o el cerebro del pobre crío se humedezca o enmohezca por el agua. En sentido estricto, podría hacer submarinismo, ya que su tímpano está en las mismas buenas condiciones que un oído sano.

Bien, pero decíamos que el problema es la humedad, luego parece claro que no debería mojarse.

Hace mucho calor, los hermanos están en el agua y es un castigo familiar difícil de llevar, si tienes alquilado un apartamento para una semana, pasarte cinco días condenado. Es un suplicio innecesario. Vamos a seguir investigando no sea que sea una tontada y estemos sufriendo innecesariamente igual que ocurre con lo de las dos horas de digestión. Si así fuera tendré que incluirlo en un próximo capítulo de mi libro Porque siempre se hizo así, (descarga gratuita) en el que recojo cosas que hacemos y que tienen poco o ningún fundamento.

¿Cómo evitar la humedad?

Se pueden leer varias recomendaciones:

  • Tapones. - Ningún tapón es tan bueno como para cerrar completamente el conducto, los niños los toleran mal y siempre se olvidan o se caen. Un tapón suele producir en el interior un espacio cerrado que rápidamente se humedece por la transpiración del propio conducto y tímpano, por lo que al final es peor el remedio que la enfermedad, dando lugar a lo que queríamos prevenir o que aparezcan hongos. Además, por efecto de la fricción irrita las paredes del conducto.
  • Tapones con cinta. - Esto se ve mucho, se le pone tapones y como el nene no se deja se le pone una cinta de pelo, de esta de los tenistas ochenteros, para sujetarlos, así que el nene parece raro, da la impresión de que le pasa algo. Como además lleva el neopreno completo, va blanco por la crema solar con factores físicos pantalla total, realmente el peque va rarito. Luego, nos preocupa que se metan con él los amigos.
  • Gorro. - Yo me pregunto por qué me exigen a mi gorro de plástico para entrar a un spa, si no tengo pelo. Quizás me deberían exigir barbuquejo para tapar los pelos de la barba, pero el gorro parece un sinsentido. En fin, no lo veo, el gorro hace el efecto complementario de apretar los tapones bien adentro para que el niño no se los quite. Véase los puntos anteriores de nuevo.
  • Un añadido más sobre tapones. Esto sería en caso de prevenir, pero estamos hablando de que el nene ya tiene otitis y estamos viendo como no arruinar las vacaciones, si pretendemos poner un tapón en un conducto doloroso, el niño ya no es que no se deje es que sale corriendo y no lo volvemos a ver o pide auxilio a protección del menor. Muy, muy doloroso intentarlo.
  • Secarse. - ¡Sopla! Esto no parece una tontería, ya lo dijimos al principio, todo lo que se moja es susceptible de secarse de variadas formas. Si se baña un rato, se seca bien los oídos y juega fuera otro rato, no parece haber problema.
  • También hay remedios caseros no contrastados, pero que pueden ser útiles para acidificar el conducto, poner un ácido suave como el acético al 2% parece ser beneficioso para secar y evitar que aniden allí gérmenes indeseados, como no se vende tal cual, se puede fabricar en casa con mitad de vinagre y mitad de agua.

Conclusión:

El afectado por la otitis del nadador puede bañarse, puede disfrutar de las vacaciones y puede seguir sintiéndose un miembro querido de la familia sin sufrir castigos innecesarios.

Habrá que tener una serie de cuidados, como dejar el curso de submarinismo para más adelante, no hay necesidad de momento y creo que la legislación española pide 16 años mínimo.

Hacer baños cortos, mejor nadando por la superficie o al menos no profundizando, salir y secarse bien los oídos como dijimos, con la punta de la toalla o un extremo de un pañuelo enrollado.

Si duele, salir del agua.

Manteniendo unos mínimos cuidados podemos disfrutar plenamente de nuestras vacaciones, sin condenar a la familia por pequeños cuadros solventables. Es mejor preocuparse de las quemaduras solares que esas sí nos van a incapacitar durante varios días y no habrá más remedio que quedarse a la sombra.

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