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Así es el virus de la bofetada en niños y su efecto en los adultos

Es peligroso para la embarazada ya que puede llevar a la infección del feto. Afortunadamente es bastante raro

Un niño con las mejillas sonrojadas.
Un niño con las mejillas sonrojadas.

Los que se dedican a la infancia en exclusiva a veces podrían perder la visión general del conjunto y olvidarse de los mayores, puede ocurrir como en el dicho, que la visión de los árboles no te deje ver el bosque. Así puede ocurrir con las enfermedades banales de los peques, como una diarrea de dos días en un bebé, no deja de ser una anécdota si se mantiene su lactancia natural o en su caso su hidratación adecuada, pero en los incautos padres esa diarrea se va a transformar en una gastroenteritis que te deja cuatro días agarrado a la taza del váter y conociendo a fondo los azulejos del baño y sus imperfecciones. De esto ya hemos hablado en alguna ocasión, que por cierto vuelve a estar de moda.

Del mismo modo, podría ocurrir también en algunas vacunaciones como en la varicela que, siendo perfecta para la infancia al evitar la infección, no sabemos si durará lo suficiente como para cubrir a los adultos, al poner las dosis tan tempranas, a los 15 meses y cuatro años, pero eso es otro tema y no voy a entrar. Otra enfermedad banal en los peques es el llamado virus de la bofetada, tan frecuente ahora en primavera y que en algunos casos es hasta gracioso por ver al crio con esos mofletes colorados como Heidi, cuadro sin repercusión ni consecuencias en los menores que pasa a veces desapercibido entre excesos de sol u otros diagnósticos peregrinos.

En realidad, se llama de varias formas Megaloeritema, Eritema infeccioso o Quinta enfermedad. Esto de la quinta es porque hay otras cuatro antes y posiblemente alguna después, se refiere a las enfermedades exantemáticas de la infancia, esas que provocan manchas o granos en la piel de los menores. La primera no podía ser otra que el Sarampión, la segunda Escarlatina, la tercera la Rubeola, la cuarta se refiere al síndrome de piel escaldada de la estafilococia, la quinta nuestro Megaloeritema y como ya avisé hay una sexta que es el Exantema súbito; unas bacterianas y otras virales.

Esta quinta enfermedad está producida por un virus de la familia de los Parvovirus concretamente el B19 lo que no indica que haya otros como el b18 o a15, sino que es un virus que se encontró por casualidad en unas baterías de análisis en el panel B en la posición 19, de ahí su prosaico nombre.

Este virus que produce síntomas catarrales leves y que pasados unos días da a luz unos mofletes colorados y alguna mancha más en cuello, parte superior del tronco y brazos, desaparece sin haber alcanzado gloria alguna, sin picor, ni malestar, ni fiebres importantes. Si queréis conocer más con profundidad al virus este, no dejéis de leer el artículo del blog Dos pediatras en casa que lo explican muy bien, y de paso os dais una vuelta y leéis algún artículo más, que son muy interesantes y bien explicados, un blog a seguir.

No merecería mucho artículo este germen de escasa entidad infantil, si no fuera porque puede transmitirse al adulto y como no, en el adulto puede ocasionar cuadros importantes como crisis aplásicas o anemias crónicas y sobre todo en la embarazada puede llevar a la infección del feto y su muerte. Afortunadamente es bastante raro, pero posible y la futura mamá deberá tomar precauciones y cuidados.

Ya sería mala suerte que entre tantos años de posible contagio vaya a hacerlo durante el embarazo, pero como a alguien le toca la lotería, también hay que saber que a alguna futura madre le puede tocar, y no es un periodo que “atraiga” a la enfermedad, tiene las mismas posibilidades este año de gestación que el anterior o el siguiente. Insisto, raro, pero puede pasar. Y quiero hacer mucho hincapié en esto, que ya sé que es un periodo de especial sensibilidad y no quisiera alarmar, tan solo ser conscientes y tomar las precauciones que al final detallaré.

El periodo de contagio va entre la exposición al virus y la aparición del cuadro catarral, unas dos o tres semanas, luego cuando aparecen en el peque las bofetadas ya no es contagioso, por lo que estará de más tomar precauciones prohibiéndole ir a la escuela o apartándolo como apestado. El periodo importante son esas dos semanas de incubación donde no sabemos que está infectado, por lo tanto, suele pasar desapercibido.

Más o menos un 60% de gestantes están ya inmunizadas porque pasaron la quinta de pequeñas, no tienen nada que temer, no se repetirá la infección, pero el resto de la población podría pasarlo, y esta en riesgo si coincide con su primera mitad de embarazo, que es la que tiene riesgo, durante la primavera o cuando hay un brote y más si son maestras o trabajan con críos, aunque los peores son los que tenemos en casa, los futuros hermanos mayores. Más del 50% de los contagios se producirían en casa por hijos escolares o preescolares y solo algo más del 5% como contagio en el medio laboral.

El riesgo se da básicamente cuando la embarazada sufre la enfermedad en su primera parte de la gestación, si la mujer no tiene la infección, por mucho que vea niños abofeteados, no hay ningún riesgo para su futuro peque.

Así que si sumamos porcentajes la verdad es que sale muy poco frecuente y bastante rara la posibilidad de que haya problemas, tan poco frecuente que los ginecólogos no recomiendan hacer un screening general a todas las embarazadas como se hace para otras enfermedades y ETS (transmisión sexual), pero hay que tenerlo en cuenta siempre y si la embarazada presenta la infección debe acudir a su ginecólogo para que haga una adecuada prevención y tratamiento de las también raras, pero graves complicaciones.

Es muy importante que las mujeres susceptibles tomen precauciones sobre cómo evitar el contagio y ya sabéis que si de virus hablamos no hay tratamiento con medicamentos, hay que prevenir y para ello lo mejor es: 

  •  El lavado frecuente de manos con agua y jabón.
  •  o bien el uso de soluciones antisépticas sin aclarado.
  •  Del mismo modo, todo aquello que pueda compartir saliva con el peque debe evitarse.
  •  No compartir alimentos, bebidas, utensilios o cubiertos ni siquiera con sus hijos
  •  Evitar contacto con individuos enfermos.

La baja laboral deberá ser considerada en cada caso de manera individualizada.

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