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Nicolás de Dinamarca, príncipe de palacios y pasarelas

El nieto mayor de la reina Margarita, que fue la estrella del desfile de Dior Homme en París, lleva camino de convertirse en el primer 'royal' que hace de la moda su profesión

Nicolás de Dinamarca, en el desfile de Dior, el pasado 23 de junio.
Nicolás de Dinamarca, en el desfile de Dior, el pasado 23 de junio. GETTY

Altura: 184. Talla: 46. Zapatos: 43. Ojos: verdes. Pelo: castaño. Son los datos que revela el perfil de Nicolás de Dinamarca en la web de la agencia de modelos por la que fichó el pasado febrero, la danesa Scoop Models. El detalle que omiten es que su representado –que aparece en la sección de “condiciones especiales” de la página– ocupa el séptimo lugar en la línea de sucesión al trono de su país.

Nicolás, que es el nieto mayor de la reina Margarita de Dinamarca y cumplirá 19 años en agosto, entró a las pasarelas por la puerta grande durante la última London Fashion Week al participar en el desfile de despedida de Christopher Bailey al frente de Burberry. Ahora, el príncipe modelo lo ha vuelto a hacer: el 23 de junio, en el marco de la semana de la moda masculina de París, abrió y cerró uno de los shows más esperados, el primero del diseñador Kim Jones como director creativo de Dior Homme, mientras celebridades como Karl Lagerfeld, Kate Moss, Bella Hadid o Victoria Beckham lo observaban desde la primera fila.

El príncipe de Dinamarca, en otro momento del desfile de Dior en París.
El príncipe de Dinamarca, en otro momento del desfile de Dior en París. GETTY

En su cuenta de Instagram, Jones afirmó que la presencia de Nicolás era un homenaje a su fallecida madre, que era danesa, pero en declaraciones posteriores a The Guardian se adivinaba entre líneas el motivo completo: “Yo soy medio danés y a Mr. Dior siempre le gustó la realeza, así que pensé que sería bonito abrir con un príncipe. Es bastante glamuroso, ¿no?”. A Nicolás le pidieron también que se hiciera cargo del Instagram Stories de la firma el día del desfile, y él fue contándole a la cámara cada uno de sus pasos entre bastidores con mensajes más bien anodinos del tipo “ahora estoy en las calles de París”. Él no tiene, que se sepa, cuenta personal en las redes sociales (aunque sí protagoniza cuentas de fans como @prins.nikolai, que acumula ya más de 10.000 seguidores) y hasta la fecha ha sido extremadamente discreto con la prensa. De entre lo poco que ha compartido destaca su pasión por la música deep house; lo contó en una emisora de radio danesa en la que actuó como DJ invitado hace tres años.

Más allá de sus dos (super) desfiles, su escueto perfil en la web Models.com de momento solo incluye una portada y un editorial para la revista independiente Dust. Si el príncipe Nicolás se dedicará a la moda a tiempo completo ahora que acaba de graduarse en el prestigioso instituto danés de Herlufsholm, aún está por ver. De hacerlo, sería el primer miembro de una casa real que convierte la moda en su profesión, aunque otras fuentes aseguran que en agosto ingresará en la academia militar de Varde Kaserne. Sus progenitores, el príncipe Joaquín y Alexandra Manley, condesa de Frederiksborg, han dejado claro en varias ocasiones que apoyarán a su hijo elija el camino que elija. “No tiene que sentirse forzado en nada. Su vida debe desarrollarse enteramente según su propio plan. Por mi parte, yo intentaré apoyarle e inspirarle”, afirmó su padre en la revista Billed-Bladet. Cuando arreciaron las críticas contra Nicolás por saltarse el luto por la muerte de su abuelo para desfilar en Burberry, también salieron en su defensa aduciendo que se trataba de “una ocasión única”.

Sin embargo, el hecho de no tener que cumplir obligaciones reales lleva aparejado que tampoco recibe muchas de sus prebendas. De los ocho nietos de la reina Margarita solo Christian, el primogénito de Federico, el heredero, recibirá una renta anual en su condición de futuro monarca. El resto tendrán que ganarse la vida por sí mismos, y Nicolás ya se ha puesto manos a la obra. Aun así, en agosto de 2018 Margarita de Dinamarca no dudó en poner a su disposición el yate real, el Dannebrog, para celebrar su mayoría de edad por todo lo alto. Porque un nieto siempre es un nieto.