Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las mujeres marroquíes piden igualdad para heredar

Una célebre ensayista musulmana denuncia el machismo del derecho de sucesiones

Los manifestantes sostienen pancartas y gritan consignas durante una marcha desde Bab Sadun a la plaza Bardo, demandando los mismos derechos de herencia para las mujeres en Túnez,rn
Los manifestantes sostienen pancartas y gritan consignas durante una marcha desde Bab Sadun a la plaza Bardo, demandando los mismos derechos de herencia para las mujeres en Túnez,

El 11 de marzo se produjo en Túnez, siempre Túnez, un hecho sin precedentes: mil personas, la mayoría mujeres, se manifestaron para reclamar la igualdad de género en materia de herencia. La cifra puede parecer pequeña, pero no lo es si se tiene en cuenta que la reivindicación apuntaba contra los cimientos de la sociedad.

En los países árabes musulmanes las herencias se rigen en función de la sharía o ley islámica. En muchas ocasiones esa ley solo permite a las mujeres heredar la mitad que los hombres. En septiembre del año pasado el nonagenario presidente del país, Beji Caïd Essebsi, lanzó una propuesta para reformar la ley. La polémica y los aires de revuelta han terminado llegando a Marruecos.

El 20 de marzo, cien intelectuales marroquíes, hombres y mujeres, firmaron una carta en la que solicitaban poner fin a la discriminación por género en el derecho de sucesiones. Y, sobre todo, la abrogación de la norma que obliga a las herederas huérfanas y sin hermanos a compartir la herencia con sus tíos, con los hermanos del padre muerto.

La carta fue firmada también por Asma Lamrabet, médico hematóloga y autora de ensayos como Islam y mujeres, las preguntas que molestan (publicado por la editorial En Toutes Lettres el año pasado). Lamrabet ha sido hasta este mes directora del Centro de Estudios Femeninos del Islam, perteneciente a la Rabita Mohamadia de los Ulemas de Marruecos, una fundación o centro de análisis que entre sus objetivos contempla animar “la vía científica y cultural” dentro de los estudios islámicos.

Pero se ve que Lamrabet agitó en exceso las aguas entre sus compañeros, eruditos del Corán. Ante tanta polémica y presión sobrevenida, a Asma Lamrabet no le quedó más remedio que dimitir el 19 de marzo pasado de un puesto que ejercía desde hace casi una década. Abandona el cargo pero advierte que continuará serena y libremente con su compromiso. La lucha continúa.

 

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.