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Jennifer Lawrence no tiene que excusarse por su escotado vestido

La actriz ha demostrado en numerosas ocasiones que no se corta a la hora de declarar su implicación con la causa feminista

Jennifer Lawrence
La actriz Jennifer Lawrence el pasado martes en Londres.

Jennifer Lawrence no se calla ni tiene nada que demostrar a estas alturas sobre su postura sin fisuras por la defensa del feminismo. Por este motivo si ella reacciona a las críticas sobre su forma de vestir con un post de Facebook en el que dice sentirse profundamente ofendida, hay que estar atento a sus argumentos.

La polémica estalló al ver una imagen de la actriz posando junto al director y los compañeros de reparto con motivo de la presentación de la película Gorrión rojo en Londres. Ella vestía un escotado vestido negro de Versace y ellos aparecían con varias capas de prendas de abrigo para protegerse de las bajas temperaturas. Las críticas no se hicieron esperar: “Qué imagen tan deprimente (y reveladora)”, escribió la escritora Helen Lewis en su cuenta. “Conozco a gran cantidad de hombres que vienen a los junkets recién salidos de la cama mientras que sus compañeras femeninas han estado despiertas desde las cuatro de la mañana pasando por peluquería y maquillaje”, añadía Zelda Williams, hija del desaparecido Robin Williams.

Y Jennifer Lawrence volvió a no callarse y contestó rotunda en su cuenta de Facebook: “Wow, no sabría por dónde empezar con este ‘Jennifer Lawrence pasando frío con un vestido escotado”. Esto no es solamente ridículo sino que me siento extremadamente ofendida. El vestido de Versace era fabuloso. ¿Creéis que iba a cubrir ese precioso vestido con un abrigo o una bufanda? Estuve fuera cinco minutos. Habría salido hasta con nieve por este vestido porque me encanta la moda y esta fue mi decisión. Esto es sexista, es ridículo, esto no es feminismo. Reaccionar exageradamente sobre todo lo que alguien hace o dice generando controversia acerca de cosas tontas e inofensivas como lo que decido o no ponerme, no nos hace avanzar. Esto genera distracciones tontas que nos alejan de los problemas que importan. Relajaros. Todo lo que me veis puesto es mi elección y si quiero pasar frío también lo es”.

Estos argumentos podrían ser discutidos si su autora no hubiera demostrado sobradamente su implicación en la causa feminista. Por ejemplo en octubre de 2015, Lawrence publicó una valiente carta en la que exigía cobrar lo mismo que sus compañeros “con pene”. En concreto la actriz dijo lo siguiente: “Cuando descubrí que cobraba mucho menos que la gente afortunada con penes, no me enfadé con Sony. Me enfadé conmigo misma. Había fallado como negociadora porque había tirado la toalla demasiado pronto”. Y añadió: “Siendo honesta conmigo misma, hubo un elemento, el de caer bien, que influyó en mi decisión de cerrar el acuerdo. No quería parecer difícil o malcriada. (…) ¿Existe un hábito persistente de intentar expresar nuestras opiniones de una manera que no ofenda o asuste a los hombres?” Y después de estas reflexiones se mostraba rotunda en su lucha contra la brecha salarial: “Pero qué mierda es esta. No creo que haya trabajado para un hombre al cargo que haya gastado su tiempo en pensar qué ángulo debía utilizar para que se escuchara su voz. Jeremy Renner, Christian Bale y Bradley Cooper lucharon y tuvieron éxito negociando. Estoy segura de que se les recomendó ser agresivos y tener una táctica, mientras yo me preocupaba por no parecer una niñata y no conseguir un trato justo. Una vez más, esto no tiene NADA que ver con mi vagina, pero tampoco estaba tan equivocada cuando otro correo electrónico filtrado de Sony reveló que un productor se refería a una actriz protagonista en una negociación como una ‘niñata malcriada’. Por alguna razón, no puedo imaginarme que alguien lo diga de un hombre”.

Jennifer Lawrence junto a sus compañeros de reparto el pasado martes en Londres. ampliar foto
Jennifer Lawrence junto a sus compañeros de reparto el pasado martes en Londres.

De personalidad descarada no se corta al sentenciar con frases propias otros tópicos que afectan especialmente a las mujeres. Por ejemplo el tema del cuerpo perfecto: “Me gusta cómo me veo, prefiero verme un poco pasadita de peso en pantalla y sana en la vida real, no parecer un espantapájaros”. “¿Vas a morirte de hambre todos los días para hacer a los demás felices? Eso es estúpido”. O esta otra: “Estoy emocionada de que me vean sexy. Pero no zorra. Lo único que busco en una relación es alguien con quien ver la tele”.

Su última batalla la ha llevado a tomarse un año sabático en el cine para dedicarse a la organización Represent Us, que trata de ayudar a los jóvenes a involucrarse políticamente a nivel local. Una organización que en sus propias palabras busca “aprobar leyes anticorrupción en diferentes Estados y promover el deber democrático de los ciudadanos”.

La moda es una de sus pasiones, pero igual que la utiliza para presentarse impecable en una alfombra roja, también lo hace para apoyar sus reivindicaciones. Por ejemplo en un anuncio de una campaña que realizó como embajadora de la marca Dior, Jennifer Lawrence viste unos vaqueros con chaqueta y una camiseta la que se puede leer: “Todos debemos ser feministas”, y una parte de las ganancias recaudadas con la venta de esta prenda se destinó a la Fundación Clara Lionel, que fundó la cantante Rihanna para “luchar contra la injusticia, la desigualdad y la pobreza”.

Dejar claro lo que piensa como mujer es otra de sus cartas de presentación: “No entiendo por qué la palabra feminismo le da tanto miedo a la gente. No debería, simplemente significa igualdad”. El resto es solo gusto por la moda.

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