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Inma Cuesta: “En alguna sesión lo he pasado mal por sentir coartada mi libertad de expresión”

La actriz se pone en manos de su compañero en 'El accidente', Quim Gutiérrez, que esta vez ejerce como fotógrafo. Su complicidad ofrece unas imágenes íntimas

inma cuesta
La actriz posa en exclusiva para ICON con fotos hechas por el también actor Quim Gutiérrez. La actriz lleva 'culotte' TCN.

Si hay una mujer que aparece en la cuenta de Instagram del actor Quim Gutiérrez esa es Inma Cuesta. Y si hay una presencia masculina en la de Inma, es sin duda la de Quim Gutérrez. Hoy, además de amigos y confidentes, ejercen de fotógrafo y modelo en la suite de un hotel madrileño para hablar de El accidente, la miniserie de Telecinco que ambos protagonizan. Hace siete años coincidieron por primera vez en las pruebas de Primos, película que les lanzó al estrellato y unió para siempre.

“No me gusta sentirme una marioneta. Para eso que pongan una muñeca. Yo siento, padezco, respiro y me muevo”

Quim apunta que era “la prehistoria de nuestra vida. Estábamos casi en bragas”. Prenda que viene al caso porque al ver toda la lencería desplegada encima de la mesa de la habitación, Inma suelta nada más entrar: “¿Me vas a poner de actriz latina?”. Él, que se encuentra preparando el set, colgando guirnaldas, inflando globos y metiendo los carretes en sus cámaras analógicas, le responde cariñosamente que no se preocupe. “Si me hubiera preocupado te hubiera pedido antes que me explicaras lo que tenías pensado. Pero me fío de ti”, contesta sincera.

Inma se deja dirigir solo si comprende el sentido de la foto. “No me gusta sentirme una marioneta”, explica. “Esto es un juego y me gusta, pero en alguna sesión lo he pasado mal por sentir coartada mi libertad de expresión. Odio que me pase como actriz o modelo. Para eso que pongan una muñeca. Yo siento, padezco, respiro y me muevo”, recalca.

Inma expone con claridad lo que piensa. Hace unos años denunció los retoques de Photoshop que le habían hecho en una revista y ahora no duda en quejarse de que “en un photocall a Paula Ortiz [realizadora de La novia] le preguntan de quién va vestida y a un director no”. Ya lo dice Quim cuando la define: “Inma es extremadamente vulnerable pero a la vez posee mucho carácter. Tiene las cosas claras. También es hipocondríaca. Por eso, a veces, cuando se encuentra mal de aquí o de allí, puede volverte loco. Pero es capaz de utilizar todo esto para reírse de sí misma y conquistarte con sus flaquezas y virtudes”.

Inma Cuesta lleva camiseta y lencería Calvin Klein Jeans.
Inma Cuesta lleva camiseta y lencería Calvin Klein Jeans.

Esta pareja de actores siente que cuando trabajan juntos juegan con ventaja. “Al comienzo del rodaje de El accidente, como nos conocemos tan bien, ya teníamos superado el pudor físico inicial. Yo no me planteaba dejar de darle un cachete en el culo si a mi personaje, con su deje machistillo, le salía. Luego Inma se quejaba, pero bien”, cuenta Quim.

Por esta confianza la actriz le permite cosas que no le permitiría a otro. Mientras posa, se viste y desviste, se ponen al día de sus vidas hablando en código para que el resto no nos enteremos. ¿Y lo de llamarla Simba? “Es porque el día que nos lavamos el pelo en el rodaje de Primos, yo parecía Mufasa y ella Simba [personajes de El rey león]. Desde entonces son nuestros motes. A veces la busco por su nombre en mi móvil y no la encuentro”, cuenta riendo.

“¿Tenemos altavoces?”, pregunta Inma. “Quiero poner a Ibeyi, dos tías cubanas alternativas que molan todo”. Quim saca uno y ella conecta su móvil. Desde ese momento la canción River suena muchas veces, intercalándose con temas de Concha Buika o Celia Cruz, hasta que finaliza la sesión. Entonces estos amigos se despiden y se emplazan a salir un día a bailar.

La actriz, fotografiada por Quim Gutiérrez, lleva pijama Eres.
La actriz, fotografiada por Quim Gutiérrez, lleva pijama Eres.

Cuando todos se han ido y el silencio invade la habitación, la actriz confiesa que la música es una parte muy importante de su vida. Conserva la entrada del primer concierto al que asistió (uno de Luz Casal), tararea constantemente melodías y ha cantado en muchas películas. No resulta extraño que en su biografía conste que al poco de llegar a Madrid comenzó su carrera en un musical. “El cambio más radical que he sufrido en la vida fue cuando superé los millones de pruebas que me hicieron en el casting multitudinario de Hoy no me puedo levantar. Llevaba menos de un año viviendo en Madrid y pasé de trabajar en una tienda de ropa doblando pantalones de pinzas a protagonizar un musical en la Gran Vía. Sentí mucho vértigo y miedo”.

Después llegó el éxito de Águila roja y sus papeles con directores como Benito Zambrano, Paula Ortiz o Pedro Almodóvar. Ahora acaba de finalizar el rodaje de Todos lo saben, del oscarizado director iraní Asghar Farhadi. “Trabajar con Penélope Cruz, Javier Bardem o Bárbara Lennie ha sido un regalo y esta película un sueño. Lo más emocionante ocurría detrás de las cámaras”, confiesa antes de admitir que no se considera mitómana.

“De pequeña sí lo era. Mis mitos eran Concha Velasco y Marisol. Cuando de mayor conocí a Concha me enamoré más de ella: es una diosa”. Pero Inma afirma ser una persona normal. “La parafernalia de las alfombras rojas es algo extraordinario, un disfraz. No es lo que destacaría de mi vida. Forma parte del glamur con el que no me siento identificada. Prefiero que me conozcan como la actriz esa que ven en la tele, el cine o el teatro”, dice.

Inma Cuesta posa para la cámara de Quim Gutiérrez (al actorfotógrafo se le ve al fondo) con chaqueta de piel Christian Dior.
Inma Cuesta posa para la cámara de Quim Gutiérrez (al actor/fotógrafo se le ve al fondo) con chaqueta de piel Christian Dior.

Reflexiona que lo peor de su profesión es la exposición pública a la que se somete. “Hay algo muy gratuito en opinar, y me afecta. En determinados momentos es inevitable que mire lo que se dice en Internet. Intento relativizarlo. Ni lo malo es tan malo ni lo bueno tan bueno. Lo importante es estar en equilibrio”. ¿Se siente libre en la calle o frente a un periodista? “Sí. Tengo más salidas que un colador. Se ofende quien no tiene respuestas y yo respondo a lo que quiero. Y, bueno… ¡que te voy a contar mi vida entera y tengo a la perra sin salir de casa!”, dice con urgencia mientras se levanta, mira la hora, se despide y sale disparada de la habitación.

En una entrevista anterior había confesado que quienes la conocen bien dicen que está obsesionada con su perra, que no puede medir su amor. Queda confirmado.

Maquillaje y peluquería: Kley Kafe (Esther Almansa Management) para Yves Saint Laurent Beauté. Asistente de estilismo: Mapi Boix. Agradecimiento: Hotel Emperador Madrid (Gran Vía, 53. Madrid).

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