Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Jaime Hayon: “Que el diseño esté por todas partes me quema un poco”

Visitamos el estudio valenciano del diseñador español más influyente y el protagonista de una ambiciosa retrospectiva en Madrid Design Festival

Jaime Hayon posa en su estudio valenciano. La butaca es el modelo Fri para Fritz Hansen y la mesita pertenece a su serie Game On para Galerie Kreo.
Jaime Hayon posa en su estudio valenciano. La butaca es el modelo Fri para Fritz Hansen y la mesita pertenece a su serie Game On para Galerie Kreo.

El título de la exposición que el Madrid Design Festival dedica a Jaime Hayon (Madrid, 1974) es Backstage. De lo imaginario a lo real. Para el diseñador español más famoso de su generación, esa transición entre el mundo de las ideas y el de las cosas se produce en un lugar concreto: los cuadernos que lleva consigo. Tiene más de 200, de distintos formatos y materiales, y muchos de ellos se custodian en su estudio, un piso modernista en el corazón de Valencia. En sus páginas conviven dibujos, bocetos, y apuntes destinados a transformarse en esculturas, objetos, interiores o, simplemente, ideas para el futuro.

Hayon trabaja con multitud de cuadernos de dibujos.
Hayon trabaja con multitud de cuadernos de dibujos.

“Siempre parto de un punto de vista muy artístico. Me preocupa el color, la forma, la composición. Me gusta componer cosas y no miro si son diseño, arte o interiorismo. Al mismo tiempo, sé a quién tengo delante. No voy a proponer algo imposible a una empresa de diseño y algo fácil a una galería. Pero tengo una visión muy abierta. Siempre he ido un poco a mi aire”, explica.

La sede de Hayonstudio es un piso valenciano de principios del siglo XX con suelos de mosaico y grandes ventanales.
La sede de Hayonstudio es un piso valenciano de principios del siglo XX con suelos de mosaico y grandes ventanales.

En un mercado del diseño saturado de nombres, referencias y citas cruzadas, las criaturas de Jaime Hayon ostentan una sensibilidad lúdica, optimista y empática, detectable a primera vista. No dejan lugar a dudas. Sus butacas y sofás para Fritz Hansen, por ejemplo, suavizan con líneas curvas y colores intensos la proverbial precisión de la firma danesa. Sus piezas para Baccarat, Lladró y Vista Alegre introducen un elemento cómico y casi comiquero en materiales tan solemnes como el cristal o la porcelana. A poco que se afine la vista, no es difícil reconocer ojos, narices, orejas y bocas en sus jarrones, portavelas y relojes, pero también en la curvatura del respaldo de una silla que parece sonreír o en la decoración de una mesita menos abstracta de lo que parece.

Diseñador por casualidad

Mesa de trabajo de su estudio.
Mesa de trabajo de su estudio.

"En Nueva York la gente me reconoce, pero en Valencia nadie me dice nada. Eso me parece fantástico. Que el diseño esté por todas partes me quema un poco"

Poseedor de un sello propio en el mundo del diseño, resulta imposible evitar las palabras “multidisciplinar”, “español” e “internacional” al hablar de él. Todas ellas le hacen justicia. Hayon se mueve con igual soltura exponiendo esculturas en un museo o precisando el peso exacto de una butaca, reivindica su identidad mediterránea y trabaja a diario con clientes de todos los rincones del mundo. Desde luego, es un buen balance para un diseñador que, según cuenta, llegó a su oficio casi por casualidad.

Asegura Hayon que se matriculó en la recién inaugurada sede madrileña del Istituto Europeo di Design porque se lo había comentado una amiga. “Me parecía interesante y me metí, en plan ‘a ver qué pasa’. Me apasionó, porque era una escuela con gente fantástica. Venían muchos profesionales. Recuerdo que Jasper Morrison estuvo dando una charla. Ahora, cuando se lo digo, le hace mucha gracia”. Jaime fue un estudiante atípico con perfil poco convencional. “En la universidad me llamaban el camarero, porque trabajaba en una cafetería y llegaba a clase con el uniforme de dar desayunos y comidas”.

Al acabar sus estudios, en 1997, Hayon se mudó a Italia para enrolarse en Fabrica, el prestigioso laboratorio de creación experimental vinculado a Benetton. Iba para un año, pero se quedó hasta 2003 al frente del departamento de diseño. “Yo venía de Madrid, donde los diálogos tenían lugar en los cafés, y pasé a Fabrica, que era un lugar complejo. Lo interesante es que no había categorías. Yo siempre había pensado que estaba perdido, y en Fabrica lo problemático no era estar perdido, sino ser demasiado arquitecto o demasiado diseñador. Aquello me abrió el alma. De repente, había gente como yo. No era tan raro”.

Valencia, territorio de diseño

La obra de Hayon forma parte de la colecciónde museos como el de Groninger (Países Bajos) y el londinense Victoria & Albert.
La obra de Hayon forma parte de la colecciónde museos como el de Groninger (Países Bajos) y el londinense Victoria & Albert.

En 2000 alquiló una nave industrial en Treviso, cerca de Fabrica, para trabajar en sus propios proyectos. Aquel local fue el origen de Hayonstudio, su oficina de diseño. Hoy, la parte más técnica de su trabajo sigue centralizada en Italia. Sin embargo, su estudio creativo ha ido mudándose con él. Primero a Barcelona, después a Londres y, desde hace cinco años, a Valencia, una ubicación atípica en un país donde la mayoría de los estudios se concentran en Madrid y Barcelona.

“En Valencia se vive muy bien”, responde. “Es esa ciudad que nadie quiere, pero que realmente tiene de todo. Quería estar cerca del mar y de Madrid, que es mi ciudad y me encanta. Así que no tuve que hacer muchas matemáticas”. Explica que descubrió Valencia durante sus visitas a la fábrica de porcelana Lladró, una de sus colaboraciones más recordadas y longevas.

“Esta ciudad ha cambiado mucho en estos años. Cuando llegué era caótica, había corrupción, y ahora hay un alcalde estupendo que monta en bicicleta. Siempre he sido muy mediterráneo, he hecho casi todos mis diseños sentado en una terraza con mis lápices, y eso en Londres me faltaba. Ahora, cuando no estoy inspirado, me voy al Mercado Central, que sigue siendo un mercado de verdad, no como los de Barcelona, que son para el turismo”. ¿La distancia le permite pensar mejor? “A mí en Nueva York la gente me reconoce, allí hay mucha cultura del diseño. Pero voy por Valencia y la gente no me dice nada. Eso me parece fantástico. Que el diseño esté por todas partes me quema un poco”.

La silla Catch, diseñada para la firma danesa &Tradition.
La silla Catch, diseñada para la firma danesa &Tradition.

Artesanía e impresión 3D

Asegura Hayon que la clave de su trayectoria es no bajar la guardia. “Siempre estoy retándome, reiniciándome”, explica. “Que una butaca se venda bien no quiere decir que vaya a hacer otra igual. Si tengo que hacer algo, prefiero que sea nuevo”. Defensor de la artesanía y de la personalidad de cada material, más de una vez se ha enfrentado al reto de modernizar algo aparentemente inamovible. “Cuando trabajo con un artesano, me gusta preguntarle: ‘¿Tú qué no has hecho?’, y animarle a hacer algo nuevo. Con la industrialización del diseño hemos perdido la esencia de la artesanía. Con la impresión 3D, puedes darle a un botón y tienes la pieza. Pero el factor humano es esencial. Cuando eres artesano y estás cansado porque anoche tomaste demasiadas copas, aprietas la madera de un modo diferente y sale otra forma”.

Esa misma sensibilidad le hace reivindicar otros elementos. “En el diseño falta humor sofisticado. Humor barato hay mucho. Mucha gente que hace una silla de cualquier manera y le sale más fea que el demonio, pero humor sofisticado no hay tanto. Yo creo que los que triunfan en esto son los que saben reírse de sí mismos. El diseño no solo puede ser funcional o racional. El diseño es comunicación, te dice cosas, te abraza, te sonríe o te echa para atrás. Hace falta algo más que lo racional. La máquina no tiene humor ni sentimientos. Y tú tienes que hacer sentir a la otra persona. Ahí está el tema”.


La exposición de Jaime Hayon, 'Backstage, de lo imaginario a lo real', se puede ver en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (Madrid), hasta el 28 de febrero.

Puedes seguir ICON en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información