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DARIA TATAJ | EXPERTA EN INNOVACIÓN

“La habilidad para arrancar compañías no se percibe como sexy en Europa”

Daría Tataj, asesora de la Comisión Europea en innovación, expone sus propuestas para que los países del continente crezcan con un modelo distinto del que llevó a la crisis

Daria Tataj experta en innovación de la Comisión Europea en la Fundación Cotec en Madrid
Daria Tataj experta en innovación de la Comisión Europea en la Fundación Cotec en Madrid

Daria Tataj, asesora de alto nivel del Comisario para Investigación e Innovación de la UE, Carlos Moedas, visitó Madrid la semana pasada para presentar su último libro: Innovation and entrepreneurship: A growth model for Europe beyond the crisis. Lo hizo en la sede de la Fundación Cotec, que la incluye entre su red de expertos, y allí planteó algunas de sus propuestas para un nuevo modelo de crecimiento más basado en la innovación y, en principio, más sólido.

Tataj también fue parte de la Junta Ejecutiva del EIT (Instituto Europeo de Tecnología e Innovación), una iniciativa financiada con casi 3.000 millones de fondos de la UE para ayudar a transferir el conocimiento creado en entornos académicos y convertirlo en aplicaciones comerciales estimulando así el crecimiento económico en la UE. Esta institución fue objeto de un duro informe del Tribunal de Cuentas Europeo en 2016. Los auditores encontraron problemas de gestión, conflictos de interés y recomendaron que el modelo de financiación fuese revisado a fondo. Tataj considera que en Europa, a diferencia de EE UU, no se premian los fracasos, especialmente desde la administración pública.

Pregunta. ¿Cuál cree que fueron los principales errores que se cometieron en el pasado en las políticas de innovación europeas y que sería necesario subsanar?

Respuesta. El mundo está cambiando a un ritmo increíblemente rápido y los líderes políticos y responsables empresariales, en lugar de marcar el paso del cambio solo responden al cambio. Por eso es difícil calificar las estrategias de quienes hacen las políticas o las estrategias empresariales desde el punto de vista de los errores. Yo hablaría más bien de la incapacidad para aprender lo bastante rápido.

La generación de los jóvenes actuales tiene que crear oportunidades para ellos mismos. No pueden contar con el Estado o el sistema de pensiones


Por eso, cuando escribo o pienso sobre innovación o ayudo a los políticos a diseñar políticas para el futuro, tomo la perspectiva de que la innovación no va realmente de nuevos procesos y productos, que es lo que se piensa habitualmente. Decimos innovación y pensamos en tecnología, nuevos productos, en el mercado. Pero también podemos pensar en la innovación como un proceso de aprendizaje. Hoy vivimos en una sociedad impulsada por las tecnologías digitales que nos da acceso a información [sobre la recepción que están teniendo los productos o servicios] en tiempo real. Nuestra capacidad de innovar es básicamente tener acceso a esta información y absorberla para cambiar la forma en que trabajas.

Este no ha sido el caso en nuestra forma de pensar sobre la sociedad conectada y la era de la información y la economía digital. Esto es todo muy nuevo. Además, en lo que se refiere al pensamiento de las políticas, hay que tener en cuenta la inteligencia artificial o los modelos disruptivos de la economía colaborativa. ¿Cómo pueden los políticos prever los marcos legales que darán soluciones para las compañías cuyos modelos de negocio se basan en tener la cadena más grande de hoteles del mundo sin poseer ni un hotel, o la mayor compañía de transportes del mundo sin tener un solo coche? Estas son algunas de las disrupciones que están teniendo lugar y son difíciles de predecir. Por eso, más que mirar en los errores del pasado, sugeriría que seamos capaces de diseñar mejores políticas para el futuro.

P. Habla de modelos de economía colaborativa como Airbnb, que pueden ser muy exitosos desde el punto de vista de la empresa, pero no queda tan claro que estén beneficiando a la mayoría de los ciudadanos. ¿Cómo se pueden controlar eso los Estados?

No se puede estigmatizar un proyecto porque no produjo los resultados esperados

R. Soy la presidenta del consejo asesor de Moedas y en ese grupo publicamos el año pasado un libro sobre ciencia abierta e innovación abierta para el futuro de Europa. Un capítulo está dedicado al marco legal para la innovación. En un mundo que cambia tan rápido como el nuestro es crítico que los políticos comprendan que no solo tienen que reaccionar a lo que trae la realidad sino también programar la futura realidad. Y para hacerlo tienen que experimentar, pero la experimentación no es parte del ADN de la administración.

En nuestro libro proponemos el “enfoque sandbox”, que permite probar en una escala limitada algunas soluciones y después escalarlas o ajustarlas basadas en este aprendizaje. Es muy difícil cortapegar soluciones construyendo una nueva democracia, nuevas instituciones, el sector financiero... Puedes obtener diferentes enseñanzas de diferentes mercados como hoy tienes algún aprendizaje de pequeños experimentos que se están haciendo al nivel de estados miembros, pero después tienes que ajustarlo. Y este proceso de aprendizaje es absolutamente crítico.

Es fácil decir: aprende, experimenta, pero hay un precio y este suele ser que con el aprendizaje se cometen errores. Nadie o muy pocos entornos en Europa en empresas privadas o en la administración pública te recompensa por fracasar. Esta es una de las principales diferencias entre la cultura estadounidense y la europea. En Silicon Valley te recompensan por los éxitos y por los fracasos. En Europa te recompensan por los éxitos, pero te penalizan por los fracasos y esto es especialmente crítico para la administración pública. Por eso, hoy es necesario cambiar la actitud respecto a los errores. No se puede estigmatizar un proyecto porque no produjo los resultados esperados.

P. Dice que no es posible copiapegar soluciones. ¿Cómo se pueden equilibrar las políticas de innovación para beneficiar a distintos países?

R. En España, la economía se detuvo, el mercado inmobiliario se reinició siete u ocho años después de la crisis, pero el desempleo aún es elevado, la inversión en ciencia e innovación permanece entre las más bajas de Europa y la tendencia es a reducirse aún más. Al mismo tiempo, el Gobierno alemán tiene dolores de cabeza para decidir qué hacer con su superávit de efectivo. No hay modelos que cortapegar para toda Europa. Cada país tiene su propia especificidad. Y en España cada región tiene unas condiciones distintas. Necesitas también políticas regionales dentro de cada país.

Es evidente que estamos infrautilizando un talento increíble de muchas mujeres

En el libro yo propongo un modelo de crecimiento basado en un triángulo de la innovación impulsado por emprendedores. El triángulo del conocimiento es un concepto de las políticas europeas desde hace unos 10 años que significa que creas una red institucional reuniendo investigación, educación y innovación. En la época, esto fue muy importante, porque en Europa aún hay muchos espacios en los que el sistema de innovación europeo funciona de forma aislada. Puedes estar en una ciudad, en una buena universidad de investigación o en una compañía de alta tecnología excelente, pero no hay sinergias ni comunicación entre ellas. No hay intercambio de conocimiento, porque funcionan en sus mundos separados. En la época, la agenda política quiso integrar este ecosistema. Integrarlo localmente, al nivel de la ciudad o de la región y después crear esta sinergia europea. Aprovechar la libertad de movimiento del mercado único. Mirarnos a nosotros mismos como un continente y no como países separados más o menos competitivos y separados.

La habilidad para arrancar compañías, organizar recursos o entender los mercados y a tus clientes con frecuencia no se percibe como sexy en Europa. No hay mucho esplendor en ese trabajo y con frecuencia se fracasa. Hace diez años vi que en Europa el componente emprendedor no existe en este triángulo del conocimiento. Entonces el presidente Barroso me invitó a formar parte del consejo fundador del EIT (Instituto Europeo de Innovación y Tecnología), que tenía una ambición para tener un impacto similar al que ha tenido el MIT en la economía estadounidense y fuimos de los primeros en poner en marcha un nuevo sistema de financiación para investigación e innovación en Europa.

P. ¿En qué consiste el sistema?

R. Necesitamos innovar como un proceso de aprendizaje. Necesitamos tener un diseño organizativo que te permite interconectar. En segundo lugar, tienes que tener este componente emprendedor. Habitualmente la gente piensa que el emprendimiento es un pequeño negocio y tiene que ver con ganar dinero. No es cierto. El emprendimiento puede ser el autoempleo y esto ha crecido mucho en Europa y deberíamos apreciar que hay gente que son capaces de asumir riesgos en lugar de pensar en el próximo trabajo bien pagado. El emprendimiento también tiene que ver con las compañías de rápido crecimiento. Europa ha demostrado unos resultados muy débiles en la capacidad para nutrir esas compañías de mil millones de euros durante los últimos diez años. Si miras la lista de las diez mayores compañías del mundo, no hay ninguna europea. Y ninguna de ellas estaba allí hace diez años. ¿Cómo es posible que Europa perdiese esa oportunidad? Ha ocurrido porque el emprendimiento no ha estado entre los principales elementos del pensamiento estratégico y político en Europa durante las últimas décadas. Fue una elección política. Los europeos querían tener un Estado que les cuidase.

P. ¿Cómo se puede fomentar la educación emprendedora?

El emprendimiento no ha estado entre los principales elementos del pensamiento estratégico y político en Europa. Fue una elección política

R. No tienes que tener un título en emprendimiento para convertirte en un emprendedor. Pero la mayoría de estudiantes no consideran el emprendimiento como una posibilidad en su carrera. Hay un pequeño porcentaje que llegan a ser emprendedores. Hay algunos que no van a ser emprendedores hagas lo que hagas y no se les debería forzar, pero tener un contacto con emprendedores reales, con inversores, cuando eres estudiante puede suponer una buena formación para tu experiencia. Y deberíamos comprender que la generación de los jóvenes actuales es la generación que tiene que crear oportunidades para ellos mismos. No pueden contar con el Estado o el sistema de pensiones, así que mejor que proporcionemos una educación en emprendimiento en una etapa temprana de su carrera e incluso antes de llegar a la universidad.

Quiero enfatizar que el emprendimiento no solo tiene que ver con tener beneficios. También hay un emprendimiento social. Aquí yo estoy muy influida por el pensamiento estadounidense. EEUU no es un estado de bienestar, pero hay un tercer sector muy dinámico, el de las ONGs que organizan la ayuda para otros.

P. EE UU es un país muy innovador, y es posible que su tercer sector sea muy dinámico, pero no sé si es un ejemplo de cómo mejora la innovación la vida de los ciudadanos. Si miramos las cifras que miden el estado de salud de sus ciudadanos, no parece un ejemplo y hay una parte muy grande de la población que no se beneficia de las innovaciones que surgen de su propio país. Hay muchas compañías muy exitosas, que consiguen grandes beneficios y no necesitan apenas empleados para lograrlo. ¿Puede convertirse Europa en una región muy innovadora y que al mismo tiempo empeore la vida de una parte importante de los europeos?

R. Sí, estoy de acuerdo. Soy una europea orgullosa, porque aún recuerdo la Polonia de los ochenta y los tanques en nuestras calles y nada que comprar en las tiendas. Y veo Polonia ahora libre, exitosa, por supuesto con muchos retos, pero así es el mundo, y el papel de los políticos es afrontar estos retos. Fundamentalmente creo que Europa es un lugar muy único en nuestro planeta, en el que se puede combinar la libertad política, la libertad personal y los valores humanos como la solidaridad intergeneracional, como el acceso a las oportunidades, como la educación. La crisis de 2008 demostró que la doctrina neoliberal del capitalismo está muerta, no es sostenible. Si no hubiese sido por la ayuda del Estado, las organizaciones privadas como los grandes bancos hubiesen quebrado. En EEUU y en Europa. Creo que Europa necesita crecimiento y no cualquier crecimiento sino un crecimiento que puede preservar lo que hace Europa un gran lugar para vivir para 500 millones de personas.

P. Un estudio reciente sobre quienes son los emprendedores indica que dos de las características fundamentales es ser un hombre y haber nacido en una familia de altos ingresos. ¿Deberían ser las políticas de igualdad parte de las políticas para fomentar el emprendimiento?

Creo que necesitamos talento, independientemente de si es masculino o femenino. Es evidente que estamos infrautilizando un talento increíble de muchas mujeres. Creo que Europa necesita a corto plazo políticas de discriminación positiva que permitan que el cambio se produzca más rápido. Una de los principales carencias para el desarrollo de los negocios europeos según muchos directores generales y muchos rankings es la escasez de talento y movilizar el talento de las mujeres es justo y es necesario.

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