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El éxito de los trasplantes

La Organización Nacional de Trasplantes ha cerrado 2017 con un nuevo récord

La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, durante la presentación del balance de 2017 ante la atención de la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil , y el secretario general de sanidad, Javier Castrodeza.
La ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, durante la presentación del balance de 2017 ante la atención de la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil , y el secretario general de sanidad, Javier Castrodeza. EFE

Ni los recortes, ni la creciente presión asistencial ni la fatiga han hecho mella en la Organización Nacional de Trasplantes, que ha cerrado 2017 con un nuevo récord. La tasa de donantes se ha situado en 46,9 por cada millón de habitantes, y por primera vez se ha rebasado la barrera de los 5.000 trasplantes, concretamente 5.259. Que durante 26 años España se haya situado como líder mundial en donaciones y trasplantes indica la solidez de la organización. Y que continúe mejorando demuestra el afán de superación de un colectivo de profesionales muy motivados y suficientemente incentivados para mantener alto el nivel de exigencia. Ello se produce además mientras el sistema sanitario da señales de agotamiento por la descapitalización que ha sufrido en los últimos años y la creciente presión asistencial, lo que añade mérito a estos resultados.

El balance de la ONT brinda también la ocasión de evaluar la conveniencia de extender algunas de sus virtudes al conjunto del sistema. Entre ellas la capacidad de coordinación y la colaboración entre servicios de diferentes hospitales y entre hospitales de diferentes comunidades autónomas, algo que lamentablemente se echa de menos en otros ámbitos de la sanidad.

También la capacidad de adaptación. Hemos pasado de un perfil de donante joven fallecido en accidente de tráfico, a un donante de mayor edad fallecido por accidente cerebrovascular. Las donaciones en parada cardíaca o asistolia alcanzan son ya la cuarta parte. Pero sin duda el éxito se sustenta sobre unos criterios y unos valores esenciales: solidaridad, equidad y anonimato. Las donaciones son completamente altruistas, los órganos se asignan por estricto orden de urgencia médica y ni la familia del donante sabe a quién se va a implantar el órgano, ni el receptor conoce la identidad de quien le ha proporcionado algo tan importante como la posibilidad de seguir con vida. No todo se hace mal en este país y conviene celebrarlo.

 

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