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El Papa sale en defensa del derecho de la mujer a amamantar en público

No es la primera vez que el pontífice aboga por la lactancia en cualquier lugar. Aunque se ha avanzado, todavía muchas madres sufren miradas de desaprobación

El Papa sale en defensa del derecho de la mujer a amamantar en público

Amamantar en la calle es un tema que siempre suscita polémica. Para algunos supone un acto  que debe permanecer en el ámbito privado. Frente a ellos se sitúan quienes promueven la libertad y el derecho de la mujer de dar de comer a su pequeño donde y cuando quiera, alegando que es un acto natural. Y para el Papa así debe ser. El Pontífice salió este domingo, durante su homilía en defensa de la lactancia en público, y lo describió como el “uso del lenguaje del amor”. 

El contexto de estas frases de Francisco era más que propicio. En la Capilla Sixtina de Roma 34 bebés —18 niñas y 16 niños— recibían el bautismo: "Si los bebés comienzan a llorar porque no están cómodos, tienen calor, o tienen hambre, dadles de amamantar, sin miedo, porque también esto es un lenguaje de amor", espetó el Pontífice. 

Jorge Bergoglio se ha revelado como uno de los grandes defensores de la lactancia materna. En enero de 2017, durante la misma misa, fue incluso más allá y declaró directamente: "Más allá de que seamos cristianos o no, animo a las madres a amamantar con toda la normalidad a sus bebés".

Dar de mamar en público es un acto no siempre bien visto y que suscita debate. Aún existe una parte de la sociedad que ve este acto como una ofensa: miradas de desaprobación que reciben madres en todo el planeta cuando están amamantando en la calle.

Aunque se ha avanzado un poco, todavía no es suficiente. El pasado mes de agosto, una mujer fue amonestada en una piscina por dar el pecho a su bebé en el recinto. La madre reivindicó su derecho a dar de mamar y se enfrentó a una empresa que alegó que su normativa prohibía comer o beber en las zonas de baño, en lo que parece que también incluía la lactancia

Pero también existen movimientos a favor. Por ejemplo, una última iniciativa que surgió hace unas semanas en Madrid propone la iniciativa Breastfeeding Welcome, con la que quieren animar a locales a que peguen en sus escaparates las pegatinas –con este mismo mensaje– y acojan a las madres que quieran dar de mamar a sus bebés lejos del ruido de la calle, de la contaminación, de la lluvia, del frío o del calor. También a aquellas a las que sientan pudor o estén hartas de miradas reprobatorias. En España no existe una legislación que prohíba dar de mamar en la calle o en público, pero algunos locales se amparan en "el acto privado", para no permitir que muchas madres den de mamar en sus locales. Países como Reino Unido o Australia tienen iniciativas similares a la propuesta por la capital.

Siempre que se pueda y se desee, lo recomendado por los organismos internacionales sanitarios es que, por lo menos, los primeros seis meses de vida se haga lactancia exclusiva. Y, por ejemplo, la Organización de Naciones Unidas lleva desde hace meses asegurando que "lactancia materna debe considerarse como una cuestión de derechos humanos para bebés y madres".

La leche materna es rica en grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, proteínas y agua. Existen evidencias científicas que explican que proporcionar en exclusiva este alimento a los bebés reduce el riesgo de desarrollo de diferentes enfermedades. La leche humana no solo beneficia al recién nacido en sus primeros meses, sino que este beneficio se prolonga a lo largo de toda su vida.

Entonces, ¿si es tan beneficioso, por qué sigue existiendo tanto reparo a la hora de que una madre dé el pecho en público? No es un hecho menor que personas con la influencia del Papa defiendan este acto tan natural y aporten su granito de arena. Queda mucho camino por andar. 

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