Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las colecciones mixtas se imponen en la pasarela

Ahorrar costes, ofrecer más coherencia y dar un respiro a los diseñadores llevan a las firmas a unir sus desfiles, algo que ya tiene consecuencias en el calendario

Desfile de Calvin Klein el pasado septiembre en Nueva York.
Desfile de Calvin Klein el pasado septiembre en Nueva York. Getty Images

El último en apuntarse a la pasarela mixta ha sido el diseñador J.W. Anderson. El inglés anunciaba el pasado 14 de diciembre que presentará de forma conjunta en un solo desfile su colección de hombre y su línea femenina para el invierno 2018 en la Semana de la Moda de mujer de Londres, que se celebra el próximo febrero. El modisto se sumaba así a lo anunciado pocas semanas antes por Balenciaga, Acne y Salvatore Ferragamo. Junto a estas firmas, Gucci, Vetements, Burberry, Calvin Klein, Michael Kors, Coach 1941, Kenzo, Givenchy, Saint Laurent, Dsquared2, Etro, Vivienne Westwood, Jil Sander, Missoni, Etro y Bottega Venetta.

Suman ya más de veinte las marcas que han unificado en una sola presentación las colecciones masculina y femenina. Este cambio al que ahora todos se apuntan responde a una estrategia que permite varias cosas a la vez: ahorrar costes —es más barato hacer una presentación en lugar de dos—, ofrecer una mayor coherencia entre dos líneas que en algunas marcas navegan a distintas velocidades y también liberar carga de trabajo a los diseñadores, que en los últimos años han pasado de tener dos colecciones al año a llegar a desarrollar hasta 10.

A través de un comunicado, desde Ferragamo explicaban que la decisión de unir las dos pasarelas “refleja la estrategia de la marca para armonizar las colecciones masculinas y femeninas en un mercado que demanda un posicionamiento más fuerte con códigos estilísticos más precisos”. Alessandro Michele, director creativo de Gucci, fue de los primeros en apuntarse a este modelo a mediados de 2016: “Me parece lo más lógico presentar las colecciones masculina y femenina juntas. Es la forma en la que veo el mundo”, se explicaba. Y añadía: “Creo que me ofrecerá la oportunidad de acercarme a mi narrativa desde una diferente perspectiva”. Más allá de la practicidad, en el caso del diseñador una pasarela con chicos y chicas le permite desarrollar una moda que poco entiende de géneros.

Desfile de moda de Balenciaga en París.
Desfile de moda de Balenciaga en París. Getty Images

No todos están a favor de esta fórmula: “Hacer dos desfiles creativos en uno es una masacre. Y tiene que ser un gran desfile si quieres hacerlo de forma seria”, declaraba Miuccia Prada al medio especializado Women’s Wear Daily.

Además, más allá de la teoría, en la práctica no todos parecen contentos con esta opción. El crítico de moda del Financial Times, Charlie Porter, ponía en evidencia las presentaciones mixtas de Paul Smith y Kenzo a principios de año: “Poner hombres y mujeres en la misma pasarela puede llevar a caer fácilmente en estereotipos de género”, y proseguía, “una pasarela unificada necesita ser eso: unificada” se quejaba después de considerar que las propuestas para hombre y mujer no acaban de ir a la una. Porter concluía: “Si los desfiles tienen que combinar los dos sexos, necesitan avanzar hacia algo nuevo, con un lenguaje fresco que apele a cómo todos vivimos en el mundo hoy”.

Estos cambios están teniendo también consecuencias importantes en el calendario oficial de las semanas de la moda, ya que la mayoría de marcas que han optado por este nuevo modelo han dejado de desfilar en las citas masculinas. “¿Son los desfiles combinados el final de las semanas de la moda masculina?”, se preguntaba The Business of Fashion en junio del año pasado cuando empezaba a arrancar este fenómeno. Caroline Rush, consejero delegado del British Fashion Council, reflexionaba: “Tener diseñadores que cuestionen las nociones preconcebidas de género o que simplemente reconozcan que las colecciones masculinas pueden atraer a una consumidora femenina es una tendencia que prosigue”.

Backstage del desfile de Gucci de su colección femenina para el invierno de 2016, en Milán.
Backstage del desfile de Gucci de su colección femenina para el invierno de 2016, en Milán. Cordon Press

El año pasado Steven Kolb, presidente y consejero delegado del Council of Fashion Designers of America, declaraba que la validez de la New York Fashion Week: Men era todavía fuerte. Pero parece que en poco menos de un año y medio las cosas han cambiado. Y es que la primera en sufrir las consecuencias ha sido precisamente la Semana de la Moda de Nueva York, que tras las sonadas ausencias de Proenza Schouler, Rodarte, Altuzarra y Delpozo hacia las pasarelas europeas, y los pasados desfiles mixtos de Calvin Klein, Coach 1941 y Michael Kors, anunciaba el pasado 13 de diciembre que en febrero la cita masculina de la gran manzana se unirá a la femenina. Así los desfiles de hombre se celebrarán del 5 al 7 de febrero y los de mujer del 8 al 14 para facilitar el trabajo de prensa especializada y compradores.

Como siempre, está por ver hasta qué punto estos cambios tendrán continuidad en el tiempo en un momento en el que prevale la prueba y el error. No está de más recordar que tras la fiebre del see now buy now (lo veo, lo compro) a la que se apuntaron enseguida muchas marcas, la realidad ha mostrado que esta fórmula no es válida para todos. Michael Kors, por ejemplo, abandonó el formato tras percatarse que su cliente no tenía esa urgencia de compra. Como siempre, el tiempo y la industria dirán.