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Regalos de Navidad: 7 consejos infalibles de la mayor experta en juguetes

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Cómo conseguir que los niños los disfruten, los adultos no los sufran, los bolsillos no se resientan y la sociedad no críe consumistas empedernidos

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    1Imma Marín es una de las profesionales más destacadas del panorama nacional en torno al juego y la educación, además de ser miembro del comité de expertos de la juguetera Imaginarium y presidir en España la Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar (IPA). Acudimos a ella para preguntarle todo lo que siempre ha querido saber acerca de los regalos navideños para los más pequeños de la casa: desde cuántos regalos deberían traerles los Reyes hasta cuáles no deberían traerles nunca.
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    2Los regalos no se deben abrir deprisa Marín propone repartir los regalos entre la mañana y la tarde o en una yincana por la casa de la casa, saboreando el momento de recibirlos: "Si están todos bajo el árbol de Navidad y nos tiramos a por ellos a la voz de 'ya', podemos tener por seguro que ese momento de tensión máxima va a acabar en llantos debido a un nivel de excitación incontrolable", previene. Y añade: "Debemos hacer que abrir los regalos se convierta en un ritual". Para ello, sugiere que cada miembro del hogar, empezando por el más pequeño, elija un solo paquete y lo desenvuelva mientras el resto de la familia mira, pregunta e incluso aplaude. "Y si estamos cansados, paramos, nos vamos a tomar unos churros a la cocina y volvemos con calma".
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    3¿Cuántos regalos deberían traer los Reyes? Uno de los mayores errores de estas fechas es el exceso de regalos que se dan en un solo momento. "Cuanto más pequeños son los niños, menos regalos deberían recibir de golpe. Hay que pensar que necesitan jugar durante todo el año, que han de recibir juguetes periódicamente", explica la experta. De hecho, afirma: "Un niño debe tener muchísimos juguetes, pues se desarrolla a través de ellos. Quizá sólo tenga una bicicleta y una pelota, pero coches tendrá muchos diferentes: el bólido, el camión, la excavadora… Eso es bueno y es sano, siempre que sean juguetes que utilice y haya variedad; el niño debe contar con un repertorio que facilite desarrollar todas sus facultades".
    Quizá nos encantaría regalarles todo lo que piden… pero no siempre es posible. ¿Cómo lograr que ellos mismos exijan menos juguetes? Nos lo cuenta Marín: "Una idea que va muy bien para limitar el número de regalos de la carta es hacer que, cada vez que se pida un juguete, se explique por qué se hace. Por ejemplo: 'Pido esta superheroína porque me gustan las aventuras y yo también quiero ser una superheroína'. Cuando llevan tres o cuatro juguetes explicados, les duele la mano y dejan de escribir", explica entre risas la profesional, que advierte que, al seguir este método, "hay que procurar que no dejen para el final lo que más les gusta".
  • Veamos: ya hemos conseguido una carta con un número de regalos que consideramos adecuado, y con un contenido adaptado a la edad del niño. ¿Deberían los Magos de Oriente seguirla al pie de la letra? "Los Reyes nunca deberían traer todo lo que pone una carta", opina la experta. " Y siempre deberían aportar alguna sorpresa ; en eso consiste el juego. Ellos hacen los regalos porque quieren al niño, no porque este se los haya ganado, así que, por lo menos, que puedan decidir. Pero, claro, ¡tampoco les pueden jugar la mala pasada de no traerles lo que llevan todo el año pidiendo!", avisa riendo.  Aunque, ¿y si se trata de electrónica? Hasta esa edad, "las pantallas traen más perjuicios que beneficios, sobre todo comparado con el juguete real, que es mucho más provechoso", argumenta la experta. "Al niño no le va a pasar nada por jugar con el móvil antes de ese momento, no va a ser la hecatombe, pero yo no lo recomendaría.  Lo mejor hasta entonces es el juego abstracto , pues en esa etapa, los niños conocen todo a través de los sentidos. Las pantallas ya llegarán y también será estupendo".
    4¿Deberían los Reyes traer todo lo que se les pide? Veamos: ya hemos conseguido una carta con un número de regalos que consideramos adecuado, y con un contenido adaptado a la edad del niño. ¿Deberían los Magos de Oriente seguirla al pie de la letra? "Los Reyes nunca deberían traer todo lo que pone una carta", opina la experta. "Y siempre deberían aportar alguna sorpresa; en eso consiste el juego. Ellos hacen los regalos porque quieren al niño, no porque este se los haya ganado, así que, por lo menos, que puedan decidir. Pero, claro, ¡tampoco les pueden jugar la mala pasada de no traerles lo que llevan todo el año pidiendo!", avisa riendo.
    Aunque, ¿y si se trata de electrónica? Hasta esa edad, "las pantallas traen más perjuicios que beneficios, sobre todo comparado con el juguete real, que es mucho más provechoso", argumenta la experta. "Al niño no le va a pasar nada por jugar con el móvil antes de ese momento, no va a ser la hecatombe, pero yo no lo recomendaría. Lo mejor hasta entonces es el juego abstracto, pues en esa etapa, los niños conocen todo a través de los sentidos. Las pantallas ya llegarán y también será estupendo".
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    5La carta, compañía de los padres Para poder llevar a cabo los consejos anteriores, es esencial que la carta se escriba en compañía de los padres. "Si, por ejemplo, tenemos que limitar el número de regalos, ha de hacerse desde el juego, no diciendo 'sólo puedes pedir tres o cuatro juguetes' —que es la cantidad ideal—; la idea es meternos en la magia de los Reyes y trabajar con ellos la propia carta: ese tiempo compartido será el primer regalo que les hagamos", argumenta Marín. De hecho, ella defiende que se componga una misiva bastante elaborada, que hable de los emisores y permita a los Reyes que los conozcan mejor: "Que cuente quiénes son, a qué colegio van, cómo se llama su profe…".
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    6Ir a ver los juguetes a la tienda "Es bueno ir a ver los juguetes in situ, pues así pueden aparecer nuevas ideas de regalo en un ambiente en el que los más pequeños están guiados por los padres, y en el que, además, pueden preguntar cómo son los juguetes que ya querían, verlos, tocarlos… De este modo, tendrán todavía muchos más detalles para explicarles a los Reyes en su carta", defiende Marín.
    También hay que tener en cuenta que los Reyes llegan a nuestra casa, pero también a la de la abuela, los tíos, los padrinos… ¿Deberíamos dejar que en cada una se les regale lo que quieran sus dueños? Según esta experta, no: "Creo que se ha de poner límites, y que debemos ponernos todos de acuerdo a la hora de regalar: puede ser más bonito, si es el año de la bicicleta, que en una casa llegue la bici, en otra el casco, en otra el timbre, y que haya cierta armonía. O que toda la familia se junte para comprar ese regalo caro. También existe la opción de dejar algunos juguetes en casa de los abuelos, por ejemplo, ese que hace tanto ruido", bromea Marín. "Lo importante es que la carta sea una orientación, y que la familia se una pensando, con amor, en lo que le va a servir al niño o la niña, no sólo en lo que a ellos les hace ilusión regalarle".
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    7Variedad: no hay regalos más importantes Lo más importante a la hora de regalar juguetes: la variedad. "No hay juguetes más importantes que otros: lo importante es la variedad, pues cada uno cubre unas necesidades. Los muñecos, por ejemplo, estimulan el cuidado, los mimos, la ternura… Los coches y los disfraces desarrollan la actividad, la necesidad de acción y aventura…", explica Marín. "Se puede hacer una analogía con comer: se ha de comer de todo y variado… pues lo mismo con los juguetes. Tienen que componer una dieta sana, para que el niño o la niña crezca en cuerpo, en mente y en corazón".
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    8Jugar con los padres, el mejor regalo El objetivo a conseguir, según esta profesional, es que la carta "no sea una lista de la compra". Para ello, lo más importante es cambiar la perspectiva ya desde el planteamiento: "Cuando le preguntas a un niño qué es lo que más le gusta, las respuestas son muy diferentes a cuando le cuestionas qué es lo que le quieren pedir a los Reyes. Por ejemplo, como respuestas pueden aparecer cosas inmateriales como pasar más tiempo con papá, ir más a menudo a casa de los abuelos, que le dejen pasear al perro…".
    Muchas veces, lo que gusta a los niños no es material. "La mayor parte de la jornada que compartimos con nuestros hijos, lo hacemos bajo estrés: que si vamos al cole, que si llegamos tarde, que si cámbiate… El momento de juego es más relajado, es de divertirse con los niños, y nosotros también nos lo merecemos. Es un regalo para ellos, pero también uno que nos hacemos a nosotros mismos como padres: la posibilidad de disfrutar de un tiempo feliz junto a ellos", culmina Marín.

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