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Un nuevo eurogrupo

El portugués Mario Centeno necesitará demostrar una gran capacidad negociadora en el futuro diseño económico europeo

Mario Centeno, a la izquierda, saluda este lunes a su predecesor Jeroen Dijsselbloem.
Mario Centeno, a la izquierda, saluda este lunes a su predecesor Jeroen Dijsselbloem. EFE

Sus méritos le preceden. El ministro de Economía portugués, Mário Centeno, en abierto desafío a algunas de las recetas más ortodoxas de sus colegas europeos, ha logrado en dos años meter al déficit público en cintura y casi duplicar el ritmo de crecimiento de su país. Su nombramiento al frente del Eurogrupo (la reunión informal de los 19 ministros de Economía de la eurozona) es, por tanto, una apuesta distinta para un momento diferente de la Unión Europea y de la zona euro, para la que la OCDE acaba de elevar sus previsiones de crecimiento para 2017 hasta el 2,4%.

Mário Centeno, que será el primer presidente del Eurogrupo procedente de un país del sur y receptor neto de fondos europeos, augura una visión nueva, alejada de la pretenciosidad en la que cayó durante su primer mandato el holandés Jeroen Dijsselbloem, si bien no disfrutará en Bruselas de tanto margen de maniobra como en Portugal.

La presidencia de Centeno, en todo caso, ha de ser una presidencia de transición. Mañana mismo, la Comisión Europea propondrá formalmente la institución de un superministro de Hacienda para unir en su figura las funciones de dirección económica de la eurozona y de la UE, un embrión de presupuesto específico para la eurozona y la transformación del Mecanismo Europeo de Estabilidad en un Fondo Monetario Europeo. París ha sido el máximo defensor de este proyecto, al que ahora podría unirse Berlín con más entusiasmo en el caso de que el socialista Martin Schulz reedite con Angela Merkel la gran coalición.

En la transformación del Eurogrupo, su nuevo presidente no tendrá un papel crucial, pero sí relevante. Centeno era el candidato de Francia y Alemania. España le ha dado su firme apoyo. Ha probado con creces su capacidad de gestión en Portugal. En Bruselas tendrá que demostrar, además, su capacidad negociadora.

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