Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

1,5 millones de niños, en riesgo de quedar expuestos al frío en Oriente Próximo

Las organizaciones internacionales advierten de que tienen un déficit de 50,6 millones de euros que pone en peligro la asistencia en Siria, Irak, Palestina y países vecinos a las puertas del invierno

Unos niños juegan en la nieve en el campo de desplazados de Quneitra (Siria), el pasado mes de enero.
Unos niños juegan en la nieve en el campo de desplazados de Quneitra (Siria), el pasado mes de enero.

La llegada del invierno pone a los niños de Oriente Próximo frente a un nuevo desafío. Aunque las organizaciones internacionales se están preparando para entregar ropa de abrigo y mantas antes de que los termómetros sigan bajando, un déficit de 60 millones de dólares (50,6 millones de euros) pone en riesgo la intervención en países como Siria, Irak, Palestina y zonas limítrofes. Esta situación se traduce en 1,5 millones de menores en riesgo de quedar expuestos al frío, ha alertado este jueves Unicef.

En Siria, un país a punto en entrar en su séptimo año de conflicto, alrededor de 5,7 millones de niños necesitan ayuda humanitaria. Entre ellos, se estima que 200.000 viven en zonas sitiadas y 1,7 millones en áreas de difícil acceso. "Con la llegada de la temporada fría, Unicef está distribuyendo kits invernales, que incluyen mantas y abrigos, entre otros productos", explica Gianluca Buono, jefe de operaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en el país, que ha visitado el comité español de la organización a finales de noviembre. Unicef también ha puesto en marcha un sistema de canje de cupones en algunas tiendas, sobre todo en entornos urbanos, para que las familias puedan elegir los bienes que necesitan. "Al escoger lo que más se acerca a sus gustos, sienten que recuperan en parte la dignidad", asegura Buono.

El desafío en las zonas rurales es aún mayor y la movilidad de los desplazados —algunas personas llegan a moverse en poco tiempo varias veces, trasladándose de una zona a otra que puede presentar condiciones climáticas distintas— complica la intervención. A los 2,8 millones de niños desplazados dentro de Siria, se suman otros 2,5 millones que viven como refugiados en países vecinos.

"Hay demasiada inestabilidad para los más pequeños, sobre todo si consideramos que antes del conflicto estas familias en su mayoría vivían una situación muy tranquila", afirma Buono. "El nivel de resiliencia de la población es muy alta y aguantan a pesar de todo. Sin embargo, no debería ser así".

La labor de Unicef, tanto desde las cinco oficinas presentes en Siria como en las delegaciones de Jordania y Turquía, se centra en entrega de ayuda humanitaria y en acciones para promover la resiliencia y pequeñas rehabilitaciones de servicios. Aunque algunas zonas queden libres de violencia, el acceso a otras, como Al Raqa o Deir Ezzor, sigue muy limitado por razones de seguridad. "De momento, solo podemos entregar ayuda a los que huyen de estas ciudades, pero ya contamos con un plan de contingencia para cuando se levanten las restricciones y podamos entrar", señala Buono.

Hasan, de 10 años, y sus hermanos en Alepo (Siria).
Hasan, de 10 años, y sus hermanos en Alepo (Siria).
Gianluca Buono, jefe de operaciones de terreno de Unicef en Siria.
Gianluca Buono, jefe de operaciones de terreno de Unicef en Siria.

La semana pasada, Unicef logró participar en un convoy a Guta Oriental, un enclave a solo unos pocos kilómetros de Damasco en manos de los rebeldes, que sufre la mayor tasa de desnutrición infantil que se ha registrado en el país desde el inicio de la guerra (el 11,9% de los menores de cinco años sufre desnutrición aguda). El recién acordado alto el fuego con el Ejército sirio, de ser respetado, facilitará la asistencia a las cerca de 400.000 personas —aproximadamente la mitad de ellas niños— que están atrapadas en la zona, según el experto italiano.

El Fondo de Naciones Unidas estima que este año se necesitarán 1.400 millones de dólares (alrededor de 1.200 millones de euros) para responder a la crisis de Siria y los países vecinos. Sin embargo, al cierre del pasado mes de octubre, aún faltaba la mitad de los fondos.

Moria: 7.000 personas en un campo construido para 2.300

EL PAÍS

Mientras que la falta de dinero puede afectar a la asistencia que se presta sobre el terreno en Oriente Próximo, los campos de refugiados también acusan la falta de recursos. Médicos sin Fronteras hizo un llamamiento esta misma semana sobre las condiciones extremas en las que viven miles de personas en la isla de Lesbos. "Familias enteras que llegaron recientemente de países como Siria, Afganistán e Irak se amontonan en pequeñas tiendas de verano, bajo la lluvia y las bajas temperaturas, luchando por mantenerse secos y calientes", explica Aria Danika, coordinadora del proyecto de MSF en Lesbos. Actualmente, hay más de 7.000 personas en un campo construido para 2.300, con un promedio de 70 recién llegados de Turquía a Lesbos cada día, la mayoría de los cuales son mujeres y menores. En el campo, no hay suficientes duchas e inodoros, poco acceso al agua y hay familias enteras que duermen en pequeñas tiendas de verano para dos personas, expuestas a la lluvia y las bajas temperaturas. En Samos, 1.500 personas viven en un campo diseñado para 700 personas, y cientos están durmiendo bajo carpas sin calefacción y con malas condiciones de higiene, añade la organización. Las entidades que trabajan con los refugiados tratan de paliar las consecuencias de las malas condiciones, que se acentúan en invierno. MSF, por ejemplo ha abierto una clínica móvil en las afueras del campo de Moria y proporcionará 8.000 mantas, 8.000 kits de higiene, 4.000 sacos de dormir y 4.000 colchones.

Puedes seguir a PLANETA FUTURO en Twitter y Facebook e Instagram, y suscribirte aquí a nuestra newsletter.

Más información