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Indignada

Presos políticos. Imágenes del jueves: el expresident Puigdemont haciendo turismo en Bélgica. Visitando museos, practicando idiomas, degustando la gastronomía local... Él, el exiliado, como sus compañeros, presos por sus ideas en las cárceles (hoteles) españolas... Al ver estas imágenes, la indignación se ha apoderado de mí, más si cabe.

Me vienen a la mente tres nombres ilustres: Miguel Hernández, que cogió su fusil y sus versos y se fue a la guerra a defender la República ante los golpistas. Muere de tuberculosis en la cárcel (infierno) a los 31 años. Federico García Lorca, fusilado al mes del alzamiento militar por sus ideas y su condición. Tenía 38 años. Y, por último, el gran fascista, en opinión de estos ignorantes de mala idea recién llegados a la política, Antonio Machado. El gran poeta, el pensador que caminó hacia el exilio y murió, enfermo y olvidado, en una pensión de Colliure. Tenía 64 años, pero quien vea sus últimas fotos le echaría 80.

Esos sí, esos sí estuvieron presos por sus ideas que, además, les llevaron a la muerte, muerte violenta. Por favor, dejen de ofender a las inteligencias y a las sensibilidades. Hartazgo.— Juana Villazán Povedano. L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

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