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¿Pero qué hacen Paul Auster y James Joyce en un libro infantil?

La colección 'Agus y los monstruos' engancha a los niños con su mezcla de situaciones cotidianas e imaginación, salpicada de referencias literarias

Agus, su amiga Lidia y los monstruos, en la última aventura de la colección.
Agus, su amiga Lidia y los monstruos, en la última aventura de la colección.

¿Cómo conseguir que los niños se aficionen a la lectura? Probablemente sea una de las preguntas que más se plantean los padres desde que sus hijos aprenden a leer. Agus y los Monstruos, de los barceloneses Jaume Copons (1966) y Liliana Fortuny (1976), es una de esas colecciones que parecen haber dado con una fórmula que engancha a los chavales, que devoran cada ejemplar y piden más. “Los padres a veces me riñen porque se los leen demasiado rápido”, bromea Copons. Con un formato cercano a la novela gráfica, sus historias mezclan situaciones cotidianas y actuales con imaginación desbordante, e incluyen referencias literarias, musicales o artísticas inesperadas en libros concebidos para niños de la franja de 6 a 10 años.

El protagonista es Agus, un niño desordenado, despistado, y un tanto gamberro, que tras conocer al Sr. Flat, el monstruo de los libros, descubre lo apasionante que es la lectura, y junto con otros monstruos achuchables, viven aventuras y se enfrentan al malvado Dr. Brot. A lo largo de las historias, el Sr. Flat cita títulos, autores, argumentos o pequeños extractos de libros como Las aventuras de Tom Sawyer, Charlie y la fábrica de chocolate, El guardián entre el centeno, o el Ulises de James Joyce. ¿Se introdujeron estas referencias con el objetivo de fomentar la lectura? “Eso vino luego. Al principio, más que nada, se trataba de transmitir cosas que nos habían emocionado a nosotros”, explica Copons, que junto con Fortuny, visitó Madrid recientemente para presentar el último libro de la colección, ¡Feliz Navidad, queridos monstruos! (editorial Combel).

“El primer libro del que hablan Agus y el Sr. Flat es La isla del tesoro. Creo que es uno de los libros que me cambió la vida. Me lo leí y pensé dos cosas: quiero ser pirata, y como no voy a poder ser pirata, pues quiero contar historias como esta”, dice Copons. En el último título de la colección, por ejemplo, el Sr. Flat le explica a Agus el argumento de El cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster. “Da igual que no lo conozcan, porque los niños releen mucho, y un día, alguno dirá, pero si esto es lo que contaban aquellos de los monstruos... Creo que la transmisión cultural es así”, prosigue. En la misma línea, hay referencias a películas, obras de arte o a músicos como Bob Dylan o Elvis. Su entusiasmo por la música les ha llevado a incluir en este décimo libro dos canciones creadas con Pep Rius, miembro de bandas como Raydibaum, la Companyia Elèctrica Dharma o Gallina, integradas en el argumento y que los niños pueden escuchar y ver en Youtube.

Liliana Fortuny y Jaume Copons, en el parque del Retiro.
Liliana Fortuny y Jaume Copons, en el parque del Retiro.

Copons, escritor, y Fortuny, ilustradora, trabajan como pareja artística —Chico y Harpo Marx, bromean, con razón, a la vista de la conversación arrolladora de Copos y la timidez de Fortuny— desde que en 2014 publicaron ¡Llega el Sr. Flat!. Desde entonces, su producción ha sido vertiginosa. Diez novelas, publicadas inicialmente en castellano y catalán, de las que han vendido 160.000 ejemplares en España, y que han sido traducidas a otros 12 idiomas, entre ellos el persa y el chino. Sin embargo, la obra más conocida de Copons, no es literaria: es el coautor de la canción Los Lunnis nos vamos a la cama.

La experiencia previa de Copons en televisión y de Fortuny en la animación se traslada a sus libros. “Es un lenguaje que, estando en el mundo de la literatura, se acerca a la animación y a lo audiovisual”, afirma el escritor. “Es un formato aparentemente fácil, pero detrás hay un trabajo de coordinación de dibujo y texto para generar un mundo narrativo que funcione”. Al estar cercano al cómic, “lectores que tienen alguna dificultad con los libros más tradicionales, se sienten más seguros, porque hay un mundo gráfico que explica la historia”.

Copons tiene claro que los niños han de poder elegir lo que leen, aunque no sea lo que hubieran escogido los padres. “Geronimo Stilton nunca me ha gustado, pero le he comprado libros a mi hija porque partía de eso: si quieres leer esto, hazlo, y probablemente esto te llevará a otro sitio”. Aunque cree que “es importante que los chavales tengan libros”, es un gran defensor de la biblioteca escolar. “Lo de los tres libros obligatorios al año es una locura. Lo que tienen que hacer los niños es leer 30, pero en la biblioteca y los que les dé la santa gana”, afirma. “Pero para que sea así, la biblioteca escolar tiene que ser el corazón de la escuela, tiene que haber tres bibliotecarios, tiene que estar equipada, tiene que haber una serie de actividades… Vamos a muchas escuelas al cabo del año, y en muchas, la biblioteca no deja de ser la sala de los castigados”.

Los autores de la colección disfrutan del contacto con los niños —“es muy divertido, te dicen tranquilamente lo que les gusta y lo que no”— en las actividades de promoción que realizan en bibliotecas y librerías. Otra forma de hacerles partícipes es el concurso Dibuja tu monstruo, cuya tercera edición está a punto de arrancar, con el mejor premio posible: incluir a los monstruos ganadores en el siguiente libro, junto a los habituales que viven en la habitación de Agus. “Para el primer título, hicimos un montón, y se descartaron muchísimos hasta quedarnos con diez. La idea es que nos parecieran graciosos, que tuvieran humor, y casi que fueran animables”, explica Fortuny.

Precisamente por esta característica, y por el formato gráfico de los libros, no sería de extrañar que Agus y sus monstruos se convirtieran en dibujos animados. “Claro que nos gustaría, y de hecho tenemos previstos un par de encuentros con productoras. Pero no lo vamos a hacer a cualquier precio, o rápido o mal”, asegura Copons.

Sería un gran colofón para una proyecto que, reconoce el escritor, “en algún momento habrá que parar”. Por el momento, tienen cuatro Agus más pendientes. “Lo que sí nos gustaría es cerrar la colección, es decir, que no pase como con esas series de televisión que un día se acaban y dices, ¿pero se casan o no? Nos gustaría que pase algo, que tenga un final. Lo contamos un día en una librería, que esto se acabaría, y un niño se puso histérico, le dio la noche a su madre”, asegura entre risas.

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Autor: Juame Copons. 

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