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¿Por qué se populariza la dieta de Silicon Valley?

En la meca de la innovación tecnológica se pone de moda ayunar y beber mucho café

La última moda en Silicon Valley es el ayuno.

Silicon Valley ha dejado de exportar únicamente ideas tecnológicas y a veces, por eso de tener un halo de innovación, parece que todo lo que venga de este referente tecnológico tiene que ser considerado como una “tendencia”.

Recientemente este centro ya trajo polémica con el “fraude” del dispensador de zumo: una máquina que servía zumo simplemente presionando una bolsa del mismo, vamos, que no era necesario el aparato y podías simplemente apretar el envase con tus manos. Pero esta vez la meca de la tecnología trae nuevas y ataca de nuevo con un supuesto método adelgazante.

¿Qué es la dieta de Silicon Valley? ¿Algo novedoso?

Lo lógico sería encontrar un modelo de alimentación saludable, sin tener que llegar a estas prácticas de tres días de ayuno con café

Novedoso como tal, no lo es precisamente. Esta pauta consiste en algo tan sencillo como ayunar y beber mucho café. Quizás esto no merece definirse como una nueva dieta, dado que verdaderamente lo que se ha puesto de moda es algo tan sencillo como “ayunar”.

¿Realmente esto sirve para “adelgazar”?

En la misma medida que cualquier otro modelo de alimentación que te produzca una restricción energética. Es esperable que la gente pierda peso si está comiendo menos, es algo de sentido común, lo que no lo es tanto es el cómo se llega a ese punto.

Todo este proceso pretende justificarse centrándose únicamente en dos vías:

  • La cafeína produce una mayor obtención de energía a través de oxidación grasa.

  • El ayuno intermitente puede ayudar a regular la sensación de apetito y saciedad, además de controlar la glucemia

Ambas premisas son ciertas, pero no podemos tomar en consideración únicamente dos aspectos de nuestro metabolismo. Realmente, lo que explica la pérdida de peso es algo más sencillo: apenas estás comiendo.

Los resultados se obtienen por una reducción indirecta de la energía que consumes, es obvio que si comes cada tres días, pues que ingerirás menos energía. No hay ningún secreto en que si ayunas te va a llevar a un proceso de adelgazamiento.

Frente a nuevas tendencias un error: el ataque clasista

Lo peor de todo es que frente a estas modas muchas veces encontramos la versión más carca y anticuada de la nutrición. Con sanitarios que salen a interceptar dietas como esta con mensajes clasistas y tan grises como “debemos comer 5 veces al día”, “hay que desayunar sí o sí”, “saltarse una comida es peligroso” o “hay que comer de todo”.

Oiga, pues ni una cosa ni otra. Flaco favor hacemos enfrentándonos a las nuevas tendencias que muchas veces encuentran el arraigo de gente joven diciendo que es “peligroso” sin explicar bien los problemas reales de estas prácticas.

Más que “peligroso”, podemos concluir que es innecesario e incomprensible. Lo que hay que promover es buenos hábitos

¿Podríamos decir que es peligroso saltarse comidas?

No en la medida en la que dicen los mensajes “clásicos”, porque realmente no es peligroso como tal ayunar de manera intermitente. Lo que puede implicar es otros riesgos como el tomar decisiones inadecuadas en materia de salud, o buscar corregir los problemas dietéticos a base de “compensaciones”.

Hay que distinguir la magnitud de peligro que conlleva estar 4-5 días sin comer nada e ingiriendo solo café, a simplemente ayunar de manera intermitente. Hay que sacudirse un poco la falsa creencia de que hay que comer sí o sí cinco veces a lo largo del día, o que es irresponsable saltarse comidas. No, lo que es irresponsable es comer basura alimentaria constantemente.

Más que “peligroso”, podemos concluir que es innecesario e incomprensible. Lo que hay que promover es buenos hábitos para que nunca tengamos que llegar a estas prácticas.

Si fuese peligroso estar unas horas sin comer vaya castaña de especie seríamos. Podría serlo promover el ayuno a medio-largo plazo, principalmente porque es una irresponsabilidad promover estos cambios de conducta sin supervisión y con la perspectiva estética siempre en el horizonte.

¿Dónde está el verdadero problema?

Podríamos resumirlo en dos puntos: por un lado, crea unas expectativas de eficacia que no tienen por qué ser ciertas, y segundo, supone una distracción de lo que verdaderamente importa: que comamos sano.

Por si fuera poco, tras este periodo de restricción, habrá que retomar la ingesta de alimentos. ¿Qué se hará entonces? ¿Volver a los malos hábitos que nos han llevado a una situación de necesitar una dieta? No es ni mucho menos un abordaje responsable ni que empodere a las personas para tomar elecciones más saludables.

¿Y esto vale la pena? ¿Se puede hacer de otra manera?

Claro, esta dieta no es ni de cerca la manera ideal de perder peso, pero es que además tampoco la más cómoda ni intuitiva.

Es una pena tener que llegar a esas prácticas. La alimentación forma parte de nuestra cultura, de nuestras reuniones, de nuestro disfrute… Lo lógico sería encontrar un modelo de alimentación saludable, sin tener que llegar a estas prácticas de tres días de ayuno con café, y monitorizándote glucosa y cuerpos cetónicos.

Además, que se puede incorporar la toma de café o la realización de ayuno intermitente en un patrón alimentario saludable. ¿Por qué café y ayuno? ¿Por qué ese extremo? No todo tiene que ser un “todo o nada”.

Lo más recomendable sería seguir una alimentación saludable y bien planificada, que permita no solo ir hacia una situación de normopeso, sino que también nos permita unas garantías de tener un estado nutricional correcto. Algo que obviamente no vamos a conseguir a medio plazo simplemente “ayunando”.

Personalmente pienso que erramos en el tiro con cada una de estas modas. Pretendemos solucionar problemas nutricionales derivados de una conducta alimentaria irresponsable, con compensaciones que mal ejecutadas puede llegar a ser igual de irresponsables.

Aitor Sánchez es dietista-Nutricionista, Tecnólogo Alimentario e investigador. Ha publicado recientemente 'Mi dieta cojea'

NUTRIR CON CIENCIA es una sección sobre alimentación basada en evidencias científicas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudará a conocer mejor la importancia de la alimentación y a derribar, gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal.

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