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Imanol Arias sobre su deuda con Hacienda: “He vendido todo”

El actor de ‘Cuéntame’ afirma en una entrevista en Argentina que "no era consciente de lo sucedido, pero soy responsable. No debo, ni quiero entrar en conflictos en mi país”

El actor Imanol Arias en la presentación de 'Velvet Collection' el 5 de spetiembre.
El actor Imanol Arias en la presentación de 'Velvet Collection' el 5 de spetiembre.

A Imanol Arias le unen lazos profesionales y sentimentales con Argentina, un país en el que se siente cómodo y donde algunos de sus trabajos en cine, televisión y teatro le han supuesto grandes alegrías. Allí, más relajado que en España, concedió el pasado fin de semana una entrevista al diario La Nación en la que además de hablar de su trabajo responde sin filtros sobre sus problemas con la agencia tributaria española y las medidas que ha tomado para afrontarlos. Las preguntas casi llegaron solas hablando del nuevo personaje que interpreta en la película Despido procedente, que interpreta junto a Dario Grandinetti. La trama de la misma le lleva a reflexionar sobre su edad (61 años), los errores que se comenten por el camino y las consecuencias desagradables derivadas de ellos que hay que asumir.

De estas palabras y de su declarada necesidad de “vivir con ilusión y a tope lo que me queda”, la conversación derivó hacia los momentos en los que la vida puede parecer que le ha fallado. Su respuesta apuntó a algunas relaciones sentimentales acabadas y mencionó que tiene un “enorme problema fiscal en España”. Arias continúa diciendo en dicho encuentro: “Voy a solucionarlo. Me he comprometido a pagar. El público me conoce y sabe quién soy. La gente me ha dado mucho y tengo una enorme deuda con ellos. Soy una persona que jamás ha eludido sus responsabilidades. He vendido todo para empezar de cero. Vivo como una pluma”.

El actor añade que ahora mismo no tiene vivienda propia y que incluso ha tenido que despedir a cuatro empleados que trabajaban con él para cumplir con su obligación. “Nunca he podido engañar. De lo contrario estaría muerto o enfermo”, y añade, “yo no era consciente de lo sucedido, pero soy responsable. Voy a devolver todo, hasta el último centavo. En España no puedo hablar de esto. No debo, ni quiero entrar en conflictos en mi país”. Arias declara también que “cuando se comete un error fiscal, pagas la deuda y además el 170% más, así que nadie puede decirme ‘¿Qué has hecho con el dinero de todos?’ Voy por la calle tranquilo”.

Imanol Arias declaró como imputado por delito fiscal ante el juez de la Audiencia Nacional el 29 de junio de 2016, y ya en ese momento se mostró dispuesto a abonar “hasta el último céntimo de euro” de la deuda de 4,9 millones de euros correspondiente a los ejercicios entre 2005 y 2014. En dicha comparecencia se mostró “consciente del error cometido con Hacienda”, pero también aseguró que no tuvo conocimiento del mismo hasta que le notificaron la inspección. Una acción que ha formado parte de la Operación City, basada en la investigación del despacho de abogados Nummaria, dedicado a la asesoría fiscal y que supuestamente se dedicaba a crear estructuras societarias muy sofisticadas que permitían evadir impuestos a sus clientes.

En la citada entrevista en La Nación, Imanol Arias atribuye el problema a “un cambio de la ley con la propiedad intelectual". "En un momento se nos animó a los actores que teníamos gente contratada a que tuviéramos sociedades anónimas, luego personales o profesionales. Pero al tiempo nos dijeron, retroactivamente, que pagáramos como cualquier ciudadano. Sin embargo, nosotros no tenemos un estatuto de trabajador de actores, pero abonamos impuestos como todos y no podemos tener sociedades. Las sociedades pagan menos. Es algo atípico. Mi problema no es de ocultación, sino de un error en el sistema de pago no consentido. Jamás oculté mis ganancias ni mi patrimonio”.

Según diversas fuentes el actor posee cinco pisos en Madrid, todos de pequeño tamaño menos una propiedad de unos 300 metros cuadrados en la calle Arturo Soria con tres plazas de garajes anexas que está a nombre de una sociedad y que tiene una orden de embargo desde mayo de 2016. Los otros cuatro pisos, dos en el barrio de Malasaña y dos situados en La Latina, están a la venta. Lo mismo ocurre con una finca de Cádiz de 2.200 metros cuadrados con vistas al mar que se vende por 2,3 millones de euros y un solar anexo a ella que también está en el mercado por unos 600.000 euros.