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Erin Brockovich sigue su batalla contra Bayer

La heroína de la película de Julia Roberts lucha contra la farmacéutica que ha anunciado que cesa la venta del implante anticonceptivo Essure en todos los países menos en EE UU

Erin Brockovich durante una manifestación en Washington en 2014.
Erin Brockovich durante una manifestación en Washington en 2014. Getty Images

Bayer ha anunciado este martes que, “de forma voluntaria y por motivos estrictamente comerciales", cesa la venta y distribución del implante anticonceptivo Essure en todos los países excepto en Estados Unidos. Es en este país, precisamente, donde se han presentado más casos problemáticos por su utilización, unos 15.000 de un total de 17.000 según informaciones de The New York Times. Una de las voces más batalladoras frente al uso de este dispositivo por los problemas de salud que ha causado en algunas usuarias ha sido la de Erin Brockovich, para quien su vida cambió a los 30 años a raíz de un accidente de coche que la llevó a trabajar en el mismo despacho de abogados que la defendió.

Allí se encargaba de ordenar los papeles y haciéndolo descubrió varios expedientes que trataban sobre personas enfermas en la localidad de Hinkley, en el Estado de Illinois. Cinco años de perseverancia llevaron a Brockovich a encontrar una conexión entre la actividad de una compañía de gas y electricidad de la zona, el cromo que se halló en el agua de consumo y las graves enfermedades de algunas familias del entorno. El pleito se ganó, la empresa tuvo que abonar 333 millones de dólares en concepto de indemnizaciones y el cine descubrió esta historia para mayor gloria de una desaliñada Julia Roberts que dio vida cinematográfica a un caso que volvía a poner en primer plano que el mito de David frente a Goliat es posible.

Still fighting the good fight.

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Diecisiete años después del estreno del filme, por el que Roberts se llevó el Oscar a mejor actriz, la activista real que lo inspiró sigue en la brecha. Ahora ya no es una madre desempleada sin formación. Tiene 57 años, es abogada, está al frente de su propia empresa, Brockovich Investigation & Consulting, y da conferencias por todo el mundo, como muestra a los 19.300 seguidores de su cuenta de Instagram. Uno de los objetivos de sus batallas ha sido la farmacéutica Bayer, contra la que ha levantado la voz con demandas de usuarias que han denunciado los efectos adversos del anticonceptivo Essure tales como sangrado, dolor intenso, fatiga grave, reacción alérgica, depresión e incluso perforaciones del útero, colón o la pared del estómago. 

Desde ayer la farmacéutica ha dejado de comercializar este método de contracepción en todo el mundo, pero no en Estados Unidos. Brockovich encabeza un recurso colectivo que permite ejercer una acción conjunta frente a la compañía. En él están reunidas 9.500 denuncias. Erin Brockovick dijo en su web: “Yo los apoyo en sus procedimientos legales. Este producto debe ser retirado del mercado". Y su sistema para conseguirlo sigue siendo el mismo que dio a conocer la famosa película: realizar entrevistas a usuarias durante años, contar los casos, reunir información y reclamar.

Bayer afirma que no hay razones sanitarias ni de seguridad detrás de la decisión de retirar el producto. En Estados Unidos la Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha realizado recientemente una revisión del producto que concluye que el perfil beneficio/riesgo sigue siendo favorable. Pero Erin Brockovich continúa su lucha como ya lo hizo en los noventa contra otro gigante.

Julia Roberts en una escena de la película Erin Brockovich.
Julia Roberts en una escena de la película Erin Brockovich. Cordon Press