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Elogio de los Mossos

El cuerpo policial se ha ganado el reconocimiento de la sociedad

Agentes de los Mossos d´Esquadra realizan un control cerca de Ripoll.
Agentes de los Mossos d´Esquadra realizan un control cerca de Ripoll. EFE

Desde que el jueves pasado se produjera el fatídico atentado en La Rambla, al que siguió el frustrado en Cambrils, los Mossos d'Esquadra han desplegado un esfuerzo tan intenso como exitoso para devolver la tranquilidad y la seguridad a la ciudadanía.

La confirmación del abatimiento ayer en la localidad de Subirats del que parece ser el último terrorista huido, Younes Abouyaaqoub, representa el broche de una operación policial extremadamente compleja, que ha mantenido abiertos múltiples frentes en diferentes localidades de forma simultánea y en la que los agentes de este cuerpo han tenido que emplearse a fondo en varias ocasiones, arriesgando sus vidas sin dudarlo cuando ha sido preciso.

Con toda razón, su buen hacer policial en una situación de enorme tensión y dificultad les ha hecho ganarse el reconocimiento y el cariño de todos, al que no podemos menos que sumarnos. A ello hay que añadir una acertada política de comunicación, en la que la información disponible ha fluido, con las lógicas limitaciones de una investigación en curso, de forma natural y ordenada. Las comparecencias del Mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, han estado presididas por un rigor y profesionalidad modélicos.

Sin duda que de este atentado, como de todos los anteriores, se tendrán que extraer lecciones operativas. Todo cuerpo policial, más en una materia tan crucial como el terrorismo, está obligado a llevar a cabo, después de cada ataque, una evaluación en profundidad de lo acontecido. Igual que de los atentados del 11-M se extrajeron valiosas lecciones que dieron lugar a nuevos métodos de trabajo, en esta ocasión, una vez concluida la operación, habrá que ver qué procedimientos y rutinas hay que modificar o crear para mejorar la prevención de este tipo de atentados. No obstante, esa tarea de evaluación y crítica no solo compete a los Mossos, sino a todos los cuerpos de seguridad e inteligencia del Estado con competencias en materia de terrorismo.

En cualquier caso, más allá de las dudas y cuestiones legítimas, que habrá que ir aclarando, lo que los Mossos han demostrado en esta operación es su plena capacidad operativa y, con ello, el acierto que supuso su creación y despliegue en todo el territorio catalán como policía integral.

El éxito de los Mossos es tanto más relevante por cuanto en los últimos tiempos ha visto su trabajo puesto en cuestión por una doble pinza de desconfianza. Por un lado, la originada en el Gobierno y el Ministerio del Interior, que sospechando de las veleidades secesionistas de sus mandos políticos les negaba recursos e información cruciales. Y, por otro, la proveniente del Govern, que no ha ocultado su intención de querer hacer de los Mossos una fuerza policial al servicio de unos planes secesionistas, referéndum incluido, claramente ilegales.

De esta crisis, sin embargo, salen unos Mossos reforzados en su profesionalidad y que no deben ser en ningún caso instrumentalizados políticamente. Como han demostrado, su vocación de servir a la libertad y la seguridad de la ciudadanía es su verdadera identidad y razón de ser.

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