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Adiós a ‘Mi gitana’, la casa de los líos de Isabel Pantoja y Julián Muñoz

El chalé de Marbella fue testigo del amor y las detenciones de la pareja por el Caso Malaya. Su nuevo propietario, un desconocido inversor británico, ha ordenado su derribo.

El entonces alcalde de Marbella con Isabel Pantoja, en agosto de 2003.
El entonces alcalde de Marbella con Isabel Pantoja, en agosto de 2003. EFE

En julio de 2003, Julián Muñoz e Isabel Pantoja paseaban su amor por Marbella. Él era el alcalde y ella, que entonces recomendaba “dientes, dientes” para responder a quienes miraban con curiosidad el mediático romance, parecía encantada con su papel de primera dama local. Ese mismo mes, la pareja estableció su hogar familiar en Mi gitana, un chalé en la urbanización La Pera, próxima a Puerto Banús. Un refugio que con el tiempo se convirtió en una de las patas de la acusación contra la cantante en el proceso que la llevó a la cárcel, ya que el tribunal sentenció que en su compra se blanquearon 52.000 euros procedentes de las actividades ilícitas de Muñoz.

Pantoja adquirió Mi gitana por 3,36 millones de euros en abril de 2004, a través de un crédito hipotecario suscrito por su sociedad Panriver. La puso a la venta en 2014, acuciada por la necesidad de liquidez para pagar la multa de 1,14 millones de euros a la que fue condenada por blanqueo (la cantidad fue fraccionada y está totalmente pagada) y un embargo preventivo de sus bienes por valor de 1,8 millones de euros decretado por Hacienda, situación también regularizada.

El inmueble se vendió en marzo de 2015 por unos 2,2 millones de euros y la promotora inmobiliaria de capital extranjero que lo adquirió, encabezada por un inversor británico, decidió que el destino del chalé, levantado en una parcela de 3.500 metros cuadrados, sería desaparecer.

El derribo de la vivienda se ha demorado más de dos años. Las máquinas que la han hecho escombros entraron en la finca la semana pasada y finalizarán los trabajos en los próximos días. “[El propietario] no tenía prisa, el proyecto se ha ido amoldando a las necesidades y a la coyuntura”, cuenta próximo a la compraventa del inmueble. El dueño, un inversor de nombre desconocido con más intereses inmobiliarios en Marbella, está a la espera de la licencia del Ayuntamiento para construir sobre este suelo dos viviendas unifamiliares que se plantean como negocio.

Durante la década en la que disfrutó de la casa, Pantoja lloró, rio y cantó en ella. En el domicilio, con siete dormitorios, sauna y piscina, se acondicionó un estudio de grabación para facilitar los ensayos de la tonadillera. La medianoche del 2 de mayo de 2007, la policía se plantó en Mi gitana para detenerla en el marco de la operación Malaya como sospechosa de blanquear dinero de origen ilícito de quien era su pareja, el exalcalde de Marbella, que también había salido arrestado del chalé diez meses antes, en julio de 2006.

Proceso de demolición de 'Mi gitana', la casa en la que vivieron Isabel Pantoja y Julián Muñoz en la urbanización La Pera, de Marbella.
Proceso de demolición de 'Mi gitana', la casa en la que vivieron Isabel Pantoja y Julián Muñoz en la urbanización La Pera, de Marbella. GTresOnline

La relación entre Pantoja y Muñoz se rompió a principios de 2009, y la cantante envió unos meses más tarde un burofax a su antiguo amor para que abandonara la casa. Allí pasó el expolítico su primer permiso penitenciario, tras dos años encarcelado por su implicación en Malaya y por un par de condenas por delito urbanístico. Era 2008 y el deterioro del romance ya resultaba evidente.

“Le prometí que cuando saliera de la cárcel, esa casa estaría abierta para él. […]Me costó muchísimo dinero tenerla abierta solamente para que él saliera los fines de semana”, declaró Pantoja durante el juicio en el que fue penada a dos años de prisión. La cantante, de 61 años, quedó en libertad condicional tras 16 meses recluida en la prisión de Alcalá de Guadaíra. Su condena se extinguió el 28 de octubre de 2016.

Con la demolición cae un símbolo de la ruidosa relación de la expareja. Tras su paso por la cárcel, Pantoja retomó su carrera musical. Muñoz, condenado a más de 20 años de reclusión por media docena de causas, cumple en su domicilio el resto de la pena. Una medida de gracia concedida por la enfermedad “crónica, irreversible e incurable” que padece el exalcalde.