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Exactamente, ¿cómo funciona la crema solar?

Cómo una película previene las quemaduras y qué otros sistemas hay para protegernos del sol

crema solar

El pasado mes de junio, en plena ola de calor en el Reino Unido (con temperaturas rozando los 35ºC, las más altas en ese país en los últimos 40 años), un jardinero de 20 años de Edimburgo, Escocia, sufrió quemaduras de segundo grado en la piel tras pasar siete horas trabajando a pleno sol y sin protección solar, según relató la BBC.

No es broma, y lo sabemos desde hace mucho tiempo: protegernos de los rayos ultravioletas solares es imprescindible para evitar quemaduras y riesgos importantes para la salud, como es el caso del cáncer de piel, además de otros perjuicios, como arrugas prematuras o manchas pigmentarias. Untarnos con crema protectora solar es, pues, una acción que debemos interiorizar como cotidiana, no solo cuando vamos a la playa sino en toda circunstancia en la que cualquier parte de nuestro cuerpo quede expuesta a las inclemencias del astro rey. Sin duda vale la pena, porque los daños son acumulativos.

¿Qué es lo que provoca un exceso de sol en la piel?

Según explica Kerry Hanson, química e investigadora de la Universidad de California en Riverside, Estados Unidos, la exposición al sol hace que las células, tras absorber los rayos UV, entren en un estado de excitación y se carguen de una energía extra que deberán liberar, un proceso que tendrá consecuencias biológicas. Algunas buenas, como las que detonan un efecto antioxidante natural en la piel que desactiva moléculas del oxígeno especialmente reactivas y destructivas así como los radicales libres.

Por otro lado están las generadoras de una producción extra de melanina, que es el pigmento que genera el bronceado, que en sí mismo es una barrera protectora ante la UV. Pero en exceso, esos mismos rayos UV —que se suelen clasificar en dos categorías según su longitud de onda, UVA y UVB— pueden causar daño celular y estrés oxidativo dentro de la piel.

"Sabemos que los rayos UVA penetran más profundamente en la piel que los UVB, destruyendo el colágeno, una proteína estructural. A medida que este se degrada, nuestra piel pierde su elasticidad y suavidad, provocando arrugas. Los UVA son responsables de muchos de los signos visibles de envejecimiento, mientras que los UVB se consideran la fuente principal de las quemaduras solares. Piense en 'A' para el envejecimiento y en 'B' para quemadura”, añade Hanson. A mayor exposición, los UV pueden llegar al ADN y provocar mutaciones que podrían derivar en cáncer de piel.

Y ¿cómo nos protege la crema solar?

Los filtros solares están hechos con moléculas especialmente diseñadas para que la cantidad de rayos UV que penetre en la piel sea la mínima posible. Una película de estas moléculas forma dos tipos de barreras protectoras. Las que absorben la radiación —con filtros químicos— y las que actúan como bloqueadores físicos y reflejan esos fotones de UV antes de que puedan ser absorbidos por nuestro ADN y por otras moléculas reactivas más profundas en la piel.

"Son eficaces pero solo si se aplican correctamente", dice Hanson. Cabe recalcar, añade, que la mayoría de personas no lo hace bien, pues solo se ponen la mitad o incluso un cuarto de la cantidad de crema recomendada. Se debería aplicar, señala, algo así (aunque dependerá de su envergadura) como un vasito de chupito lleno de crema para el cuerpo de un adulto, y un acúmulo del tamaño de una moneda para el cuello y la cara.

Otra cosa importante es comprender bien el significado del etiquetado, sobre todo en lo que concierne al factor de protección solar (FPS). Ese número, hay que tenerlo claro, no indica que la crema en cuestión proteja con menor o mayor potencia. Lo que determina es el periodo durante el cual proporciona protección y hay que multiplicarlo por el tiempo que tarda nuestra piel en quemarse. Si contamos que, de media, ese lapso es de 10 minutos, entonces, una crema de FPS 30 nos protegería a lo largo de 300 minutos, es decir 5 horas, una media aproximada que siempre hay que estimar a la baja porque hay múltiples factores que disminuyen su efectividad. No es lo mismo tomar el sol en Islandia que en el Caribe, por ejemplo, ni hacerlo a las 9 de la mañana que a las 2 de la tarde.

Además, añade la especialista, la eficacia de la pantalla protectora disminuye si sudamos o nos bañamos. Para ello hoy en día las etiquetas señalan si la crema es "resistente al agua" o "muy resistente al agua", lo que conlleva una efectividad de 40 y 80 minutos respectivamente si estamos en remojo. Al salir, hay que darse crema de nuevo. Y en toda la extensión de la piel expuesta, no vale dar unas cuantas embadurnadas dispersas aquí y allá. La eficacia de la crema, más allá de la lógica de una buena aplicación, se consigue combinando varios filtros de UV en la misma formulación, la cual será testada por los estándares de seguridad del país (o confederación de países en el caso de la UE) donde se fabrique.

Las sustancias utilizadas son varias, entre ellas destacan la avobenzona y el óxido de zinc, pero seguro que surgirán otras nuevas y mejores. Como tantas otras cosas, las cremas de protección solar avanzan de forma imparable de la mano de los progresos científicos. En especial desde los años 20 cuando dos celebrities de la época, Coco Chanel y Josephine Baker empezaron a lucir un bronceado que pronto fue todo un fashion trending topic que perduró a lo largo del tiempo. Hoy, afortunadamente, y siguiendo cuatro recomendaciones, podemos seguir sus pasos sin correr apenas ningún riesgo.

 Una app para saber cuándo te empiezas a quemar la piel

Se llama UV-Derma, es gratuita (y descargable tanto en Android como iOS) y ha sido creada por la Fundación de Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereorología (AEDV). Su objetivo es fomentar los hábitos dermosaludables frente a los efectos dañinos causados por el exceso de exposición al sol. Algo así como una fotoprotección online mediante la cual el usuario puede consultar los valores meteorológicos e índice de radiación UV de la playa a la que vaya a ir en una hora determinada, así como el máximo diario que se da al mediodía.

También pone a disposición del usuario un conjunto de consejos de fotoprotección asociados a los niveles de UV a los que se expone potencialmente y una serie de informaciones básicas sobre las patologías más comunes derivadas de la sobreexplotación solar y sobre cómo prevenirlas. La app combina los datos de la información meteorológica, geográfica y dermatológica y así calcula el tiempo en que uno puede estar asoleándose sin temor a efectos colaterales indeseables.

My UV Patch: un gadget en forma de tattoo para los niños

Recientemente, un autobús recorrió 32 ciudades españolas para prevenir el cáncer de piel en la infancia en el marco de la campaña Skinchecker llevada a cabo por la marca cosmética La Roche-Posay en colaboración con la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) y el Consejo General de Farmacéuticos. La ocasión fue aprovechada por La Roche-Posay para presentar el primer dispositivo elástico y ultrafino que integra un sensor diseñado para medir la exposición de UV recibida. Se fija como una calcomanía sobre la piel de los niños y mide con precisión los UVA y calcula los UVB. Mediante el Smartphone, la aplicación arroja información acerca de la cantidad de insolación recibida y, mediante un avatar, recuerda a los más pequeños cuándo tienen que aplicarse la crema de nuevo.

Recomendaciones de la Fundación Británica para la Piel en caso de quemaduras debidas al Sol

1. Aliviar el dolor

Los analgésicos pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación causada por quemaduras solares.

2. Enfriar la piel

Aplique una compresa fría a la piel, por ejemplo una toalla humedecida con agua fría durante 15 minutos, o tome un baño frío o ducha.

3. Aplicarse crema hidratante

Después de un baño o ducha, use una crema o loción sin perfume para calmar la piel. Los geles con aloe vera o soja pueden ser beneficiosos para este fin. El aloe vera no solo tiene un efecto de enfriamiento en la piel, sino que también actúa como un anti-inflamatorio.

4. Beber agua

Las quemaduras de sol pueden estimular la pérdida de líquidos a través de la piel. Beber mucha agua evitará la deshidratación y ayudará a su cuerpo a recuperarse. Evite especialmente el alcohol, ya que incrementaría la deshidratación.

5. Usar una crema suave con esteroides

El uso de una crema con esteroides débil, como 0,5-1% de hidrocortisona durante 48 horas, puede disminuir el dolor y la hinchazón causados por las quemaduras solares y acelerar el proceso de cicatrización.

6. Dejar que sus ampollas sigan su curso

Trate de no reventarse ampollas ya que esto puede provocar una infección y generar cicatrices. Ya lo harán ellas mismas después de unos días. Mientras tanto, trate su piel con suma suavidad.

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