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La huida

Hace casi cuatro millones de años, un mono descendió del árbol y se alejó unos metros para curiosear los alrededores. Desde entonces, gracias a la aportación de los individuos con mayor curiosidad de cada generación, el ser humano ha conquistado el planeta Tierra. Ahora, dice Stephen Hawking, la especie humana debe abandonar este planeta, porque durante este período de tiempo ha sido esquilmado, agotado y expoliado. Como inquilinos hemos resultado una especie catastrófica y aniquiladora de todo cuanto habitamos. Por ello, huir no mejoraría nuestra situación, ya que simplemente trasladaríamos todo aquello que ha resultado nocivo para nuestra vida en la Tierra: nuestro egoísmo, avaricia, soberbia, vanidad se vendrían con nosotros y dejaríamos atrás aquello de lo que, según parece, carecen los planetas a los que en la actualidad podríamos trasladarnos: el agua, la temperatura, la flora y fauna. Resultaría más provechoso para la humanidad alcanzar una economía ecológicamente sostenible y equilibrada socialmente, antes que tener que dejar este fascinante y pequeño planeta azul perdido en el fondo del universo.— Joaquín Gismero Bris. Torrejón de Ardoz (Madrid).

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