Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Con orgullo

España es uno de los países con mayor tolerancia a la diversidad sexual

Unas personas se hacen un selfie en el barrio de Chueca en Madrid.
Unas personas se hacen un selfie en el barrio de Chueca en Madrid.

Justo cuando se cumplen 40 años de las primeras manifestaciones para reivindicar el derecho a poder vivir y expresar la propia identidad sexual, Madrid se convierte en la capital mundial del orgullo gay con la organización de la quinta edición del World Pride. Los más de tres millones de visitantes que se esperan pondrán a prueba la capacidad de la ciudad para acoger un acontecimiento tan multitudinario, pero la celebración en sí misma es ya una demostración del largo camino recorrido desde aquellas primeras manifestaciones en Barcelona y Madrid gracias a las movilizaciones del colectivo LGTBI. Hoy podemos celebrar que España figure entre los países más avanzados en legislación y que, junto a Países Bajos y Suecia, sea el que muestra mayor tolerancia social a la diversidad de opciones en materia sexual.

La aprobación en 2005 del matrimonio homosexual con la posibilidad de adoptar ha permitido que miles de familias formadas por personas del mismo sexo vivan con normalidad su vida. Ello no es óbice para que siga habiendo motivos de reivindicación, pues una legislación favorable y protectora no impide que se produzcan intentos de discriminación laboral o agresiones homófobas. Las autoridades deben velar más por el cumplimiento efectivo de las normas. Algunas iniciativas, como la ley contra la homofobia aprobada por el Parlamento catalán en 2014, tratan de poner coto a las manifestaciones de intolerancia, pero hasta hace unos días no se ha impuesto en Cataluña la primera sanción por trato vejatorio, cuando son muchas las denuncias presentadas al amparo de esa ley.

Pero además de celebrar los éxitos, los actos del World Pride servirán para seguir impulsando cambios en el resto del mundo. La homosexualidad sigue estando criminalizada y perseguida en 72 países, una parte importante de ellos en zonas de cultura islámica donde el Estado hace suyas las reglas religiosas de la sharia. Y todavía hay ocho países donde se castiga con la pena de muerte las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, según los últimos datos de ILGA, la asociación internacional que agrupa a los colectivos LGTB. Entre los países que persiguen la homosexualidad de forma abierta se encuentra Rusia, cuyo Gobierno ha hecho ostentación de su homofobia con normas y manifestaciones públicas destinadas a crear un clima adverso hacia la comunidad gay. Entre ellas figura una polémica ley que prohíbe la “propaganda homosexual” en aras de una presunta “protección” de los menores. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de sentenciar que esa ley viola el derecho a la libertad de expresión. Particularmente grave es la situación en Chechenia, donde se han producido persecuciones y purgas de homosexuales, con búsquedas a través de las redes sociales, detenciones masivas y torturas.

Solo 63 países tienen legislaciones específicas que prohíben y persiguen la discriminación por razón de orientación sexual y solo en 22 se reconoce el matrimonio homosexual, grupo al que se han unido este año países tan avanzados en otros aspectos como Finlandia. Dentro de la Unión Europea hay que lamentar que algunos países del Este hagan tan pocos esfuerzos por avanzar en la igualdad y el respeto a la diversidad sexual.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.