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#Parlamentarioscontraelhambre: una nueva forma de hacer política

La lucha contra el hambre y la malnutrición exige políticas inclusivas que no respondan a intereses parciales de determinados grupos o actores políticos

Actualmente 3,1 millones de niños fallecen al año debido a una nutrición deficiente.
Actualmente 3,1 millones de niños fallecen al año debido a una nutrición deficiente.

En un contexto donde se cuestionan cada vez más las democracias actuales y sus instituciones, se vuelve indispensable un viraje hacia una nueva forma de hacer política que permita enfrentar los grandes retos que tiene actualmente la humanidad, entre ellos y uno de los más urgentes: la erradicación del hambre y la malnutrición.

Si bien el número de personas que pasa hambre ha disminuido en los últimos 20 años, aún existen 795 millones de personas subalimentadas en el mundo. Es decir, una de cada nueve personas aproximadamente padece hambre. Aún más alarmante es lo que sucede con los infantes. Actualmente 3,1 millones de niños fallecen al año debido a una nutrición deficiente.

A esto se suman los problemas de obesidad y sobrepeso, que son los principales factores de riesgo de enfermedades no transmisibles (diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, entre otros). Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 1.900 millones de adultos de 18 o más años tienen sobrepeso en el mundo, de los cuales más de 600 millones son obesos.

El hambre y la malnutrición están localizados, se sabe por qué se producen y dónde se producen. Por tanto, es un flagelo totalmente combatible si se trabaja por un compromiso político amplio (local, nacional, regional e internacional) y por un desarrollo de políticas, instituciones y programas eficaces que lleguen a los territorios.

La experiencia del Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe, una red de más de 300 legisladores de diferentes parlamentos, culturas y territorios con distintas experiencias y visiones políticas, es una prueba de ello.

El Frente, surgido en 2009 con el apoyo del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), en el marco del compromiso intergubernamental Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre, ha demostrado que desde el dialogo interparlamentario y el consenso se puede avanzar hacia la realización universal del Derecho a la Alimentación.

Actualmente 3,1 millones de niños fallecen al año debido a una nutrición deficiente

Esta nueva forma de trabajo parlamentario refuerza la idea de que la cooperación es un ejercicio recíproco en donde los países están en condición de recibir, pero también de ofrecer soluciones a la comunidad regional y/o internacional. Entre sus mayores aportes destaca la promoción, aprobación y seguimiento de cinco leyes modelo en el Parlamento Latinoamericano y Caribeño y más de veinte leyes nacionales relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición.

En definitiva, se trata de una nueva cultura parlamentaria que cuenta con interesantes elementos diferenciadores que nacen y se ejecutan a partir la voluntad política de enfrentar responsablemente el hambre y la malnutrición en conjunto y de un largo proceso de análisis y reconocimiento de los distintos contextos, las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de cada uno de los países.

Fruto de este ejercicio, está red dirige sus esfuerzos hacia la construcción de políticas de Estado, compartidas por todas las expresiones políticas y cuya ejecución no dependa de la subida o bajada de un gobierno, pues la naturaleza de la lucha contra el hambre implica un tratamiento de mediano y largo plazo que asegure la continuidad de las acciones.

Así también, los frentes se destacan por su capacidad de impulsar legislaciones y normativas participativas, con el fin de asegurar la calidad de los resultados y la apropiación de la lucha contra el hambre por parte de todas las esferas sociales (organismos internacionales, poderes del Estado, sociedad civil y sector privado).

Un ejemplo de este ejercicio fue la construcción de la Ley Nº 622 de Alimentación Escolar en el marco de la Soberanía Alimentaria y la Economía Plural del Estado Plurinacional de Bolivia, realizada gracias a la contribución y soporte de la academia, el Ejecutivo y los movimientos campesinos, entre otros actores.

Actualmente esta ley permite que dos millones de niños bolivianos gocen de una alimentación adecuada, que la educación nutricional esté presente en las mallas educativas y que se generen compras públicas a la agricultura familiar.

Otro elemento crucial es la pluralidad política. La lucha contra el hambre y la malnutrición exige un compromiso de toda la sociedad que permita construir políticas inclusivas que no respondan a intereses parciales de determinados grupos o actores políticos. A partir de esta premisa, los legisladores de la región que pertenecen a la red Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe han conformado 24 espacios legislativos –denominados también frentes– a nivel departamental (3), nacional (17) y regional (4).

Una nueva ley permite que dos millones de niños bolivianos gocen de una alimentación adecuada, que la educación nutricional esté presente en las mallas educativas

Además de estar legitimados por los mismos parlamentos en los que se ubican, los frentes parlamentarios nacionales y regionales cuentan con la representación de las diferentes fuerzas políticas presentes en cada uno de los países. Además, internamente estos frentes trabajan con un enfoque integral. Los legisladores que los conforman están vinculados a diferentes comisiones legislativas (agricultura, salud, economía, etc.) y promueven un trabajo multisectorial, entendiendo que el problema de la lucha contra el hambre y la malnutrición es complejo y que se necesita a los diferentes sectores para resolverlo.

La plataforma del Frente Parlamentario contra el Hambre permite poner temas sobre la mesa e impulsar acciones concretas debido a su incidencia y participación en todos los escenarios de toma de decisión (desde lo local a lo internacional). Sus foros y encuentros de planificación entre países no sólo contribuyen al intercambio de ideas y experiencias legislativas, sino que también de ellos derivan las recomendaciones y procesos de diálogo e intercambio de conocimiento que luego se transforman efectivamente en políticas públicas.

El trabajo que ha venido realizando el mundo parlamentario de América Latina y el Caribe para conseguir el desarrollo, ya cuenta con un reconocimiento internacional: países de otras regiones se han aliado a este innovador espacio. Tal es el caso de España, que año a año participa activamente de las actividades de los frentes en una modalidad de doble vía: proporcionando apoyo técnico, a través de la Cooperación Española, y siendo parte del intercambio de experiencias y diálogo político, mediante las Cortes Generales.

Otro caso radica en África. En 2016, la experiencia latinoamericana sirvió de referencia para la creación de la Alianza Parlamentaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional en el Parlamento Panafricano. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), mediante los programas que mantiene con el Parlantino y con los gobiernos de España, México y Brasil también ha acompañado técnicamente a esta red, facilitando la articulación política, generando capacidades y proporcionado mayores evidencias.

Así también, a partir del 2016 los frentes y el Observatorio del Derecho a la Alimentación (ODA-ALC), una red que reúne a más de 50 universidades de la región, acuerdan aunar esfuerzos con el fin de hacer partícipe a la academia en los distintos procesos de construcción y fiscalización de leyes. Las funciones parlamentarias vinculadas a la elaboración, presupuestación y vigilancia de leyes son fundamentales para atender a los desafíos mundiales.

Construir una alianza parlamentaria global alineada con esta nueva forma de hacer política es la principal propuesta del Frente para responder al objetivo número dos de la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas que busca “poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”.

Luis Lobo es Oficial Técnico del Programa España FAO para el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe.

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