Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

En campaña, la corrupción se maquilla de honestidad

Un político marcado por prácticas poco ejemplares busca un cargo público

Humberto Moreira, gobernador del Estado de Coahuila.
Humberto Moreira, gobernador del Estado de Coahuila.

El eslogan podría ser uno de tantos que buscan sobreexponer las cualidades de un candidato ante una elección. “Vote por la honestidad”, reza el cartel ante la mirada del aspirante, con la mano sobre la barbilla, en una suerte de pose seductora tan forzada como el mensaje que pretende transmitir. No trascendería más allá de una mala campaña publicitaria si no fuera porque quien lo hace no es un político cualquiera, aunque para muchos sí típico: Humberto Moreira, exgobernador de Coahuila y expresidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la fuerza gobernante en México, que aspira a seguir teniendo un cargo público.

Moreira, otrora hombre fuerte del establishment mexicano, fue detenido en España hace poco más de un año acusado de lavado de dinero, aunque posteriormente fue puesto en libertad, no sin recibir el apoyo de numerosos funcionarios de la embajada de México en España. La semana pasada, el Departamento del Tesoro reveló que la familia del exgobernador ocultaba más de 60 millones de dólares en paraísos fiscales, algo que Moreira ha rechazado de plano. Nada ha impedido que la sombra de la corrupción y la impunidad planee sobre su figura, como tampoco nada impidió que militase en el PRI, de donde solo fue expulsado hace un mes. Cuando se le cerró la puerta a participar en las elecciones locales del próximo 4 de junio, decidió acudir bajo el paraguas del Partido Joven.

Moreira aspira a obtener un puesto en la Cámara de Diputados con la honestidad por bandera, cuando para muchos mexicanos fue uno de tantos políticos que tiraron la honestidad a la basura. Mucho más sincero hubiese sido tomar de ejemplo a Javier Zapata, candidato a gobernador en Nayarit, otro de los Estados en disputa en dos semanas, cuyo equipo se confundió a la hora de elaborar los carteles electorales y en vez de un eslogan a la vieja usanza se limitó a colocar: #hashtagcampaña. Quizás, lo más honesto.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.