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La marca Ivanka Trump crece pese a las amenazas de boicot

Las ventas de la firma de la hija del presidente de EE UU aumentaron en 2016 un 61% hasta los 45 millones de euros

Ivanka Trump, el pasado 5 de abril en los jardines de la Casa Blanca.
Ivanka Trump, el pasado 5 de abril en los jardines de la Casa Blanca. REUTERS

Las campañas para boicotear la firma Ivanka Trump desde que su padre llegara a la presidencia de Estados Unidos, y promoviera el veto migratorio a países islámicos, la construcción de un muro con México o el fin de la reforma sanitaria de Barack Obama, no han surtido efecto. Así parecen demostrarlo las cifras: las ventas de la colección de ropa de Ivanka Trump aumentaron casi un 61% en 2016. Los productos de la marca generaron unos ingresos de 47,3 millones de dólares (unos 44,6 millones de euros) entre febrero de 2016 y enero de 2017, frente a los 29,4 millones de dólares que facturó el año anterior, según anunció esta semana la compañía que fabrica sus artículos.

Las cifras anunciadas por el grupo G-III Apparel abarcan desde febrero de 2016 hasta enero de 2017. G-III Apparel, que también confecciona prendas para conocidas marcas como Calvin Klein, Tommy Hilfiger, Levi's y Karl Lagerfeld, aseguró que la firma de Ivanka Trump está entre las tres que más contribuyeron al aumento de su beneficio operativo, que alcanzó 840,9 millones de dólares, frente a los 836,8 millones del año precedente. Aunque la marca de Ivanka Trump apenas representa el 2% de los ingresos totales de G-III Apparel.

Esos resultados no incluyen los datos de febrero, cuando los grandes almacenes Nordstrom y Neiman Marcus dejaron de vender la ropa y los accesorios de Ivanka Trump por no estar dando los resultados esperados (sí se siguen vendiendo en grandes almacenes estadounidenses, como Macy’s, Bloomingdales o Dillard). Una decisión que coincidió con la presión de la campaña Grab Your Wallet ('Agarra Tu Cartera'), que empezó a moverse el pasado octubre y que promueve un boicot sobre una lista de empresas que comercializan sus productos o apoyan a Donald Trump. La decisión de esos grandes almacenes provocó una controversia pues no solo fue comentada por el presidente de Estados Unidos en su cuenta de Twitter, además, su consejera Kellyanne Conway animó en una entrevista televisiva a comprar los artículos de Ivanka Trump. Para los críticos de Trump, esos comentarios volvieron a poner de relieve los conflictos de intereses en una Casa Blanca dirigida por un empresario multimillonario asesorado por miembros de su familia.

Artículos de Ivanka Trumpo en los grandes almacenes Century 21 de Nueva York.
Artículos de Ivanka Trumpo en los grandes almacenes Century 21 de Nueva York.

Aunque precisamente para evitar esos conflictos de interés, y antes de que Ivanka Trump, de 35 años, llegara a tener su propio despacho en la Casa Blanca, la hija del presidente ya anunció que dejaba todas sus funciones al frente de la firma. El pasado mes de enero, y antes de mudarse a Washington con su familia, abandonaba su posición como directora ejecutiva de la marca que lleva su nombre, y con la que hoy busca atraer a más mujeres, pues ya ha anunciado que va a dejar de vender joyas de lujo (como la pulsera de miles de euros que en la primera entrevista de su padre tras su victoria electoral le jugó una mala pasada). Los boicots, las denuncias de plagio de algunos de sus artículos o las informaciones que apuntan a que fabrica en países como China —a pesar del discurso de su padre de “hacer América grande otra vez”— parece que no afectan a Ivanka Trump. Además, puede que ella ya no esté involucrada en las decisiones estratégicas de su marca, pero sigue manteniendo una posición como asesora y recibiendo su parte de los beneficios.