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Emilio Ortiz, la mirada crítica de ‘Spock’

El escritor Emilio Ortiz con su perro guía, 'Spock', fotografiados en la madrileña plaza de Santa Ana.

DE NIÑO, Emilio Ortiz tenía una deficiencia visual que fue aumentando hasta que se quedó “ciego total”. Gracias al braille y las nuevas tecnologías, pudo mantener vivas sus dos pasiones: leer y escribir. Empezó a escribir en la intimidad y participó en concursos de relatos hasta que en 2016 se animó a autoeditar el libro al que acababa de poner punto final: A través de mis pequeños ojos. El título no tardó en encabezar la lista de más vendidos en Internet y a finales del año pasado la editorial Duomo apostó por él. “Desde entonces, el éxito ha sido imparable”. Lleva seis ediciones en cinco meses.

Nada de esto habría sido posible sin la existencia de su primer y único perro guía, Spock. Él ha sido su compañero y principal fuente de inspiración desde que fue a buscarlo a Estados Unidos, hace ocho años. El día que llegaron a Albacete –la ciudad en la que vive Ortiz– desayunaron en un bar. “Noté que el animal hacía un movimiento extraño y una voz femenina exclamaba: ‘¡Ahí va!”. De un bocado, Spock se había comido el cruasán de otra clienta. Esa anécdota es clave en el libro. Los protagonistas, un hombre ciego y su perro guía, conocen así a una mujer. “El personaje tuvo más suerte. Yo no me quedé con el teléfono de la chica”, bromea el autor, de 43 años.

El narrador de la historia es Cross, el perro guía del protagonista y alter ego de Spock. Ortiz escogió meterse en la mirada de su golden para construir una crítica a la sociedad desde la perspectiva de alguien de otra especie. Un ejercicio que ha reforzado su conexión con Spock. Sin mediar palabra, el uno nota cuando al otro le pasa algo. “Es una simbiosis total. Algo casi telepático”.