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La vacuna contra la meningitis B solo llega al 1% de padres que la han pedido

El problema de las listas de espera, que existió durante todo el año pasado, se profundizó a principios de 2017 por un retraso en la producción

Un farmacéutico de Sevilla muestra la vacuna, este viernes, antes de entregarla a una de las ocho personas que tiene en lista de espera.
Un farmacéutico de Sevilla muestra la vacuna, este viernes, antes de entregarla a una de las ocho personas que tiene en lista de espera.

El pediatra le recomendó a Elisabeta Turicof ponerle a su bebé la vacuna contra la meningitis B, que no está en el calendario de vacunación pública. Cuando llegó a la farmacia se llevó dos sorpresas: el elevado precio, de 106 euros por dosis, y que no había disponibles. “Me anoté en una lista de espera. Eso fue hace nueve meses, y hoy por hoy no me han llamado”, dice con voz angustiada. La vacuna Bexsero está llegando solo al 1% de los anotados en las listas de espera, reconoce Cofares, la principal distribuidora de medicamentos del país; aunque matiza que la demanda está inflada porque hay padres inscritos en varias listas.

Los españoles fueron los que más Bexsero compraron en las farmacias en 2016. Antes, no podían. El Gobierno aprobó su venta al público casi tres años después que en el resto de Europa. “¿Qué ha pasado? Aquellos padres que estaban sensibilizados con el tema de la meningitis B en Francia, en Inglaterra, en todos los países, la han podido comprar en 2013, 2014 y 2015. En España, como se bloqueó su venta, todos hemos ido en bloque a comprarla en 2016”, explica el presidente de la Asociación Española contra la Meningitis, Santiago García. Agrega que la vacuna se liberó justo un mes después de que Reino Unido la incluyera en su calendario público de vacunación, en septiembre de 2015, por lo que GlaxoSmithKline (GSK), el único fabricante, se ha visto desbordado para surtir todas las vacunas que los países han solicitado, aunque no haya un brote de infección.

El laboratorio incluso desvió el año pasado más de 30.000 dosis de los mercados británico y portugués hacia el español, que consumió 1,7 millones de dosis, el 17% del total producido. Tan solo en enero pasado, GSK reportó haber entregado 111.000 vacunas a España. “Es imposible llegar a poder cubrir toda la demanda que hay. Se está cubriendo pues un 1%”, señala una portavoz de Cofares. “A una farmacia que pide 80 dosis quizá le estamos dando cinco al mes. No más”.

El problema de las listas de espera, que existió durante todo el año pasado, se profundizó a principios de 2017 por un retraso en la producción. El Ministerio de Sanidad anunció hace dos semanas el restablecimiento del suministro. Una decena de farmacias consultadas en las principales ciudades del país confirman que está volviendo a llegar, pero “con cuentagotas”. En un local del madrileño barrio de Atocha, la encargada se queja de que el anuncio de Sanidad solo provocó más presión de los padres que reclaman la vacuna. “Viene el paciente diciendo que lo vio en las noticias y cuando dices que no tienes quedas como una mentirosa”, lamenta. Ella recibió dos dosis la semana pasada, cuando su demanda es de 60.

Difícil de conseguir y cara

Mientras espera que le llamen de la farmacia en la que se apuntó, en Madrid, Elisabeta Turicof hace cuentas: cuesta 106 euros cada dosis y a su pequeño, de 20 meses, le tocarían tres. Un gasto de 318 euros que no sabe si se podrá permitir, ya que solo su marido trabaja. Menos mal que nada más es un hijo, y no como amigas suyas que tienen que multiplicar por dos o por tres. Turicof decidió por eso lanzar una petición en la plataforma change.org para que la vacuna se incluya en el calendario de vacunación. Ha obtenido más de 40.000 firmas desde septiembre.

Una de las razones por las que el Bexsero no está en el sistema de vacunación es porque la incidencia de meningitis B está en los niveles más bajos de la última década –en 2015 hubo 160 casos, de acuerdo con datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica–. Pero la recomendación de los pediatras y la preocupación de los padres se debe a que esta enfermedad mata a una de cada diez personas que se contagian y deja secuelas graves en 20% de los casos. La Asociación contra la Meningitis también ha pedido en change.org que la vacuna entre al calendario, porque así el Gobierno controlaría que las dosis vayan a los niños con más riesgo, que son los más pequeños, y evitaría un acceso desigual porque no todos los padres pueden pagarla.

Conchi Nieto dice que tuvo suerte en conseguir la vacuna. En una de las farmacias de su pueblo, Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, esperó solo 15 días para que le entregaran la primera dosis, en noviembre, y un mes después la farmacéutica le tenía lista la segunda para su hija de 12 años. Desde el principio, dejó pagados los 212 euros que costaban las dos jeringas. “A mí no me sobra el dinero. Podrá faltarme para pagar la electricidad, el gas, pero primero está la salud de mi hija”, afirma.

De la primera a la segunda dosis

Carolina García, madre de una bebé de 20 meses, fue la semana pasada a buscar la vacuna en la farmacia de su barrio, en Quintana, Madrid, y también se encontró con una lista de espera de 50 personas. “Tardará unos meses”, le dijo la farmacéutica. “Hay muchas peticiones y además hay familias que quieren dos o tres dosis”. La Asociación Española de Pediatría recomienda cuatro dosis para los menores de seis meses, tres si el niño tiene hasta 24 meses, y dos aplicaciones a mayores de dos años.

A los padres les preocupa conseguir la primera vacuna y luego no encontrar otra en los siguientes dos meses. El comité de expertos de la Asociación contra la Meningitis ha tratado de tranquilizarlos explicando que 60 días es el tiempo mínimo que debe pasar entre estas inyecciones, pero no es menos eficaz si el refuerzo se pone seis o siete meses después.

La farmacia de María Antonia Burgueño, en A Coruña, es una de las pocas que registra concienzudamente en sus listas de espera la edad de los niños y cuántas inyecciones llevan. “Damos prioridad si es una segunda o una tercera dosis, que si es una primera”, explica Burgueño, que tiene a 15 padres anotados para la primera. “También los bebés llevan preferencia sobre los adolescentes”, agrega. La mayoría de establecimientos entrega el Bexsero a las familias según el orden en el que las haya anotado. Hay otros en los que solo llaman a los padres cuando tienen todas las dosis que necesita el niño, aunque el riesgo es que la vacuna no puede pasar más de 48 horas sin la refrigeración adecuada.

GKS ha explicado por escrito que está invirtiendo “en una nueva fábrica en Marburgo (Alemania) para aumentar la capacidad de producción de tres de los cuatro componentes primarios de Bexsero”. En Estados Unidos ya se aprobó otra vacuna contra la meningitis B específicamente para adolescentes, llamada Trumenba, que por ahora no existe en Europa. Por lo que mientras no haya vacunas para todos, la Asociación contra la Meningitis recomienda estar bien informados de los síntomas de esta enfermedad y que los médicos estén entrenados en detectarla, para evitar que muera un niño más.

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