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Hugh Hefner, el fundador de ‘Playboy’, ángel y demonio

Alejado de la vida pública, ayer cumplió 91 años y ahora relata su vida en una serie documental

Hugh Hefner en el 60º aniversario de 'Playboy', celebrado en 2014, en Los Ángeles.
Hugh Hefner en el 60º aniversario de 'Playboy', celebrado en 2014, en Los Ángeles. Getty Images

“Podéis pensar que me conocéis, el hombre que lo tiene todo, una mansión extravagante, fiestas legendarias y, por supuesto, las chicas. Pero entre todo lo que habéis oído, seguro que hay mucho que no sabéis sobre mí”. Así arranca American Playboy: Hugh Hefner Story, palabras del fundador de la icónica revista dichas por el actor Matt Whelan, quien le interpreta en esta serie documental (en Amazon Prime Video desde el 7 de abril) que mezcla fotos, imágenes y documentos reales con escenas interpretadas.

¿Por qué ese formato? ¿Por qué mezclar realidad y ficción? “Según nos contó Hef, llevaba 30 años intentando contar su vida”, explica a EL PAÍS el productor de la serie, Stephen David. “Tony Curtis estuvo a punto de interpretarlo, pero nunca salió adelante y, cuando nos contactó, nos dijo que lo que quería era contar su vida, pero también que se transmitiera toda la diversión que había vivido. Porque entre todos los obstáculos y luchas que pasó, hubo diversión”. El Hugh Hefner real no aparece más que en antiguas entrevistas. “Ayer a cumplió 91 años", dice David excusándole.

Los rumores sobre su mal estado de salud se han multiplicado en los últimos meses. Pero el creador del imperio de Las conejitas y Las chicas de la puerta de al lado estuvo involucrado en cada detalle. “Nos abrió por primera vez al completo su archivo personal en el último piso de su mansión, en el que guarda más de 17.000 horas de imágenes, cientos de miles de fotografías y 2.900 cuadernos de recortes que ha ido haciendo toda su vida, desde el instituto”, cuenta el productor. “De hecho, tiene un récord Guinness como la persona con más cuadernos de recortes del mundo”. Hefner les fue guiando sobre qué quería contar, y qué no. “Como estaba tan metido, nos contó todo lo bueno y lo malo. Nos contó cosas que solo podríamos saber si él nos las hubiera contado. Ha querido sincerarse”, dice el productor. Por eso habrá mucha fiesta, claro; pero también se centra en toda la labor social del playboy como defensor de derechos civiles y blanco de persecuciones por “desafiar el status quo”, como dice su hijo, Cooper Hefner.

Fotograma de 'American Playboy: The Hugh Hefner Story'.
Fotograma de 'American Playboy: The Hugh Hefner Story'.

Tanto él como su hermana mayor, Christie, sí tienen un papel protagonista para revelar la cara más desconocida de Hefner: como padre. Ambos hablan de él con admiración como hombre de negocios, como creador de un imperio y de un estilo de vida; pero tampoco se olvidan de que no estuvo presente en su infancia. Especialmente en la de Christie, que tenía solo un año cuando salió a la luz el primer número de Playboy, en diciembre de 1953, con Marilyn Monroe en portada.

Simplificando, según cuenta, tres razones le condujeron a fundar una revista que, en principio, hizo solo para su disfrute: su primer mal de amores por el que decidió reinventarse como hombre; Esquire, revista que usó como guía para ser ese hombre nuevo; y el estudio sexual de Kinsey, que le descubrió la represión en la que estaba sumido él y toda la sociedad.

Lejos de lo que se tiende a pensar, Playboy no nació como una revista retrato de su fundador. En 1953, Hugh Hefner era un honrado padre de familia del suburbio de Chicago. Fue la revista y conocer a Victor Lownes, el paradigma del soltero, lo que le convirtieron en el hombre de batín de seda — un look que copió del conejo que dibujó en el primer número—; le transformaron en “el hombre que lo tiene todo”, con “una vida que la mayoría ni ha soñado”.

Pero su transformación en un playboy era, sobre todo, una huida desesperada de los valores tradicionales en los que se había criado, una ruptura con el niño tímido que creció en una casa sin muestras de cariño; y que acabó viviendo en una mansión famosa por sus excesivas muestras de cariño. “Cuando ves las cientos de horas de imágenes que guarda en su archivo, lo que más sorprende es la dicotomía del personaje: es ángel y demonio en uno”, cuenta Stephen David. “Yo le veo como un emperador romano”.

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