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El mayor diario suizo invita a debatir con sus periodistas

Ante la creciente agresividad ‘online’ el NZZ sustituye los comentarios por foros con los lectores

Sede del diario Neue Zurcher Zeitung en Zurich
Sede del diario Neue Zurcher Zeitung en Zurich

La noticia pasó al principio casi desapercibida, pero para la gente interesada en los medios de comunicación puede ser una información significativa. El diario Neue Zürcher Zeitung (más conocido como NZZ) ha decidido que a partir del 8 de febrero se acabarían los comentarios libres de los lectores en la web del diario. La razón no es otra que un intento de controlar los crecientes niveles de agresividad en los foros virtuales. Una realidad que llega incluso hasta la serena Suiza.

El NZZ está considerado como el principal diario helvético. Es también un referente en el mundo de habla alemana. De ahí el interés de estos cambios en su política editorial. A partir de ahora, las discusiones no moderadas en todos los artículos publicados online serán reemplazados por tres foros de debate diarios sobre temas de actualidad elegidos por el propio equipo del NZZ, que propondrá una pregunta específica a los lectores. Y una vez por semana, se podrá debatir directamente con los periodistas autores de los artículos que generen mayor interés.

Oliver Fuchs, responsable de Redes Sociales del NZZ, nos explica: “Todos nuestros periodistas van a poder debatir con los lectores, al menos una vez al año. Notamos que la degradación de los comentarios online estaba provocando que nuestros periodistas se desentendieran de la web del diario. Creemos que el cambio es un paso en la buena dirección para que vuelvan a implicarse. Si cerrábamos los chats hubiéramos perdido lectores, pero si no hacíamos nada, a la larga íbamos a perder igualmente”.

No es muy difícil imaginar cuáles son los temas que generan mayores niveles de conflicto. “Trump, la inmigración en Suiza, la situación en Medio Oriente, la crisis de los refugiados y la política alemana. Nos dimos cuenta de que los debates no eran productivos pues no había intercambio de ideas, sino que se repetían una y otra vez los mismos insultos e ideas fijas”, concluye Fuchs.

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