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Las llamadas caninas de Carolina Marín

Carolina Marín - Amos y mascotas

CAROLINA MARÍN ha superado cada reto deportivo hasta convertirse en la reina absoluta del bádminton. Fue campeona mundial en 2014 y 2015 y oro olímpico en Río 2016. Hoy, con 23 años, los “volantes” que con tanta fiereza golpea con su raqueta en los campeonatos se convierten en juguetes que mordisquea su perro, Thori. “Ya de niña, soñaba con tener un perro. No pude, porque a mi madre le daban miedo”. Thori, un mestizo de cuatro años, es en realidad de su novio, Alejandro, pero los tres viven juntos en Madrid. “¡Me encanta! Lo siento como mi hijo”. También tiene otra perra: Kira. La adoptó hace año y medio en la perrera municipal de Huelva, su ciudad natal, como regalo para su padre. “Vive solo y quería que le hiciera compañía”. Marín va a verla siempre que puede. “La llevo a la playa y corremos durante horas. ¡No hay manera de cansarla! Thori, en cambio, es un perezoso”.

Carolina Marín juega con su perro, 'Thori', en el parque que hay junto a su casa, en el barrio madrileño de Lucero.

Sus habituales viajes al continente asiático la obligan a pasar tiempo lejos de los suyos. En la distancia, su aliado es el móvil. “Durante los partidos, estoy concentrada, pero ya en la habitación, hago videollamadas con Álex y le hablo a Thori. ¡Como si me entendiera!”. Su padre le manda fotos de Kira cada día. “A ella la veo menos, pero es la que verdaderamente siento como mía. Haberla rescatado se convirtió en algo especial”. La deportista saca su teléfono y reproduce un vídeo de su última visita a Huelva. “¡Mira cómo se mueve Kira!”, ríe. Y se queda ensimismada en la pantalla, a la espera del próximo duelo en la pista.

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