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Las adolescentes, pieza clave en la agenda de desarrollo

Faltan datos sobre esta etapa de la vida que ayuden a resolver los problemas propios de los jóvenes

Melissa Ruvimbo Kubvoruno, 17 años, es activista por la igualdad de género en Zimbabue.
Melissa Ruvimbo Kubvoruno, 17 años, es activista por la igualdad de género en Zimbabue.

En la nueva Estrategia Global para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030) se incluye por primera vez a los adolescentes, junto a las mujeres y los niños. Finalmente, se ha considerado que estos padecen problemas de salud específicos que merecen un enfoque de estudio particular.

En el mundo, una de cada seis mujeres –600 millones– es una adolescente, la mitad de las cuales se encuentran en edad reproductiva (15-19 años). La adolescencia es una etapa que presenta características especiales claves para el desarrollo cognitivo, biológico y social de la persona, y su posterior paso a la vida adulta.

La tasa de mortalidad entre adolescentes no es tan elevada como la de otros grupos de edad –se estiman 111 muertes por cada 100.000 adolescentes–, y durante el período de aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015) se ha visto reducida. Aun así, abordar las causas de muerte es de suma importancia: la primera causa entre las adolescentes de más edad es el suicidio, y la segunda son las muertes relacionadas con el embarazo. Cada día, entre 1.500 y 2.000 adolescentes dan a luz. En el tiempo que tardan en leer este artículo, la cifra puede alcanzar las 100.

Entre otros factores, la prevención o la prohibición del matrimonio infantil aparece como un elemento clave para disminuir estas complicaciones que padecen las adolescentes. Porcentajes altos de matrimonio infantil se relacionan con un menor uso de anticonceptivos, tasas elevadas de fecundidad y complicaciones en el embarazo, fracaso escolar y escasas perspectivas de un futuro económicamente estable.

¿Qué tipo de acciones debemos realizar para poner fin a la situación de vulnerabilidad que padecen estas chicas? Las intervenciones basadas en la evidencia están en boca de la comunidad científica y de los actores de desarrollo, pero a día de hoy carecemos de suficientes datos acerca de este grupo de edad.

Cierto es que existe información sobre la situación de las adolescentes de entre 15 y 19 años –al ser consideradas mujeres en edad reproductiva– , pero aquellas menores de 15 (10-14 años) se encuentran en una situación de total invisibilidad (y de falta de datos) en muchos países.

Las desigualdades de salud son un elemento central en la nueva agenda de desarrollo puesto que suponen la clave para enfocar las estrategias de los próximos 15 años

Las desigualdades de salud son un elemento central en la nueva agenda de desarrollo puesto que suponen la clave para enfocar las estrategias de los próximos 15 años y abordar los problemas de las poblaciones más vulnerables y actualmente excluidas.

Las adolescentes padecen tantas o más desigualdades que las poblaciones de más edad. Por ejemplo, se estima el triple de embarazos entre adolescentes mayores de 15 años residentes en poblaciones rurales e indígenas que los registrados en regiones urbanas. Son también el grupo que menor prevalencia anticonceptiva presenta entre todas las mujeres en edad reproductiva (15 a 49 años). Pero, ¿en qué regiones residen o a qué nivel socioeconómico pertenecen las adolescentes de menor edad con riesgo a quedar embarazadas prematuramente?, ¿cómo incide el proceso de rápida urbanización en los países de renta media y baja en su acceso a salud? Estas y otras preguntas sin respuesta, necesarias para diseñar estrategias que aborden sus problemas, esperan a ser contestadas.

En ISGlobal queremos contribuir al estudio de la magnitud y las causas de las desigualdades en salud de la mujer, y en especial en la población adolescente. En este sentido, estamos trabajando en un estudio en colaboración con el grupo Poverty and Equity Global Practice del Banco Mundial para encontrar respuesta a las dudas que generan las desigualdades en salud de las adolescentes y el resto de mujeres en edad reproductiva.

Los adolescentes son fundamentales para alcanzar el éxito de la agenda de desarrollo para el 2030, aunque solo sea porque serán los adultos del 2030. Démosles la oportunidad de desarrollar su potencial en la vida adulta, con especial atención a las chicas, cuyo futuro pende de un hilo. Un hilo que, con voluntad política e inversión, puede convertirse en un puente.

Clara Pons es asistente de investigación de la Iniciativa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

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