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SEMANA DE LA MODA DE PARÍS

La flora y la fauna de Gaultier

El diseñador francés convence con una colección inspirada en las formas y los colores de la naturaleza, mientras Galliano triunfa con su exuberante vanguardismo

La modelo surcorenana Soo-Joo Park desfila por la pasarela con una creación de alta costura de la colección OtoñoInvierno 20162017 de Jean-Paul Gaultier.
La modelo surcorenana Soo-Joo Park desfila por la pasarela con una creación de alta costura de la colección Otoño/Invierno 2016/2017 de Jean-Paul Gaultier. EFE

Harto de la obligación de diseñar una quincena de colecciones anuales, Jean-Paul Gaultier decidió abandonar el prêt-à-porter en 2014. Desde entonces, el modisto francés da rienda suelta a su enardecida imaginación en sus colecciones de alta costura. La que presentó este miércoles en París estuvo inspirada en los tonos y las formas de la naturaleza, declinadas en distintas gamas de marrones y de verdes, en modelos que podían recordar a las cortezas de los árboles o a las cutículas de los insectos. Sus diseños contenían ecosistemas enteros. Las modelos emergían entre la hojarasca de los vestidos, caminando como si fueran reptiles o mantis religiosas, al ritmo del trip hop añejo y selvático de Massive Attack.

Gaultier firmó una colección teatral y opulenta, en la que predominaron el satén, la organza y la muselina, pero también el cuero y la piel. Desde la primera fila, Rossy de Palma acudió a apoyar a su amigo íntimo y diseñador fetiche. “Gaultier es un genio porque, en el fondo, sigue siendo como un niño. Su principal motivación es divertirse. La gloria y la celebridad no han alterado su curiosidad creativa, que sigue siendo infinita, igual que su simpatía. Hace treinta años que lo conozco y no ha cambiado en nada”, explicaba. A escasos metros, la modelo Farida Khelfa,una de las primeras magrebíes que desfilaron en la pasarela parisiense, compartía su opinión. “Si es un artista, es porque es una persona libre. Le dan igual las convenciones. A él solo le importan sus delirios. Le aseguro que quedan pocos como él”, explicaba Khelfa, a quien el diseñador descubrió en los ochenta. Christine and the Queens, última sensación del pop francés y nombre artístico de la joven Héloïse Letissier, elogiaba su apego por la pluralidad. “Gaultier sabe observar a las mujeres en plural y detectar la belleza que reside en cada una de ellas. Como mujer, me siento bien acogida en sus desfiles”, afirmaba.

Tres de las creaciones de alta costura presentadas por Jean Paul Gaultier. ampliar foto
Tres de las creaciones de alta costura presentadas por Jean Paul Gaultier.

En efecto, la colección acogió una infrecuente diversidad de modelos femeninos: tímidas y aguerridas, serenas y agitadas, descocadas y lánguidas. Algunas parecían jefas de tribu o señoras de la alta montaña, ataviadas con pendientes aborígenes y mochilas elaboradas con colas de mapache. Otras parecían salir de un cuadro de Klimt, al que Gaultier apuntó como inspiración. Hacia el final, algunas parecieron mariposas que acababan de abandonar sus crisálidas. El vestido de novia, obligatorio modelo final que Gaultier trastocó en una versión algo esquimal, interrumpió una segunda línea de vestidos poliédricos y aristas puntiagudas, que parecían hacer un guiño a su mítico corpiño.

Otro enfant terrible como John Galliano también presentó su nueva colección para Maison Margiela, siguiendo la línea que ha desarrollado desde su nombramiento al frente de la marca hace dos otoños. Con la excentricidad por bandera, el diseñador gibraltareño propuso una serie de siluetas experimentales que se distinguían por un sorprendente embrollo de ideas, en una línea más colorista que en sus últimas entregas. Capas superpuestas y nudos imposibles delineaban siluetas prácticamente inverosímiles, donde aparecían mangas inservibles y botas asimétricas, tricornios napoleónicos y hasta cascos de apicultor reconvertidos en velos. Su assemblage resultó tan punk como alienígena. Igual que el influyente modisto belga que fundó esta influyente firma, Galliano se sitúa en la delgada línea que separa “el realismo y el surrealismo”, como la propia marca reconoció en la temporada pasada. También entiende la alta costura como un laboratorio de ideas inscrito en una vanguardia no necesariamente reñida con los imperativos comerciales: a finales de 2015, Maison Margiela registró un aumento del 30% en sus ingresos respecto al ejercicio anterior.

Algunas de las propuestas de alta costura creadas por John Galliano para Martin Margiela. ampliar foto
Algunas de las propuestas de alta costura creadas por John Galliano para Martin Margiela.

Las presentaciones de joyería pondrán este jueves punto final a la semana de la alta costura en París, un placentero anacronismo en tiempos de producción en cadena, que se ha visto revitalizado gracias a la clientela surgida de las economías emergentes. La alta costura es un escaparate de lujo para la imagen de cada marca, más que una auténtica fuente de ingresos: algunas firmas reconocen que los ingresos provocados por cada vestido vendido no superan el 1%. Sí les sirve, en cambio, como estrategia de posicionamiento y fuente de beneficios inmateriales. La alta costura no llega a las tiendas y aparece solo en alguna alfombra roja, pero constituye una estrategia de posicionamiento en un mercado saturado de propuestas y, en el caso de las maisons históricas, también de valorización un patrimonio sin igual. Eso explica que Dior organizara su desfile en uno de sus salones históricos y que Chanel rindiera homenaje a sus distintos talleres. Además, también es una de las últimas fuentes de soft power para este país de grandeur decadente y finanzas a la deriva. Ya suscribió Colbert, el ministro de Louis XIV, que la costura era tan importante para Francia “como las minas de oro lo son para España”.

Valentino, el largo adiós de Chiuri

La flora y la fauna de Gaultier

El tándem creativo formado por Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli también presentó este miércoles su colección para Valentino. En principio, debería ser la última firmada por Chiuri, al que todo el mundo da ya como nueva diseñadora de Dior. Su colección final como dúo creativo consistió en una serie de diseños inspirados en la moda del periodo isabelino, repleto de siluetas estrictas y solemnes en las que predominaban gorgueras y cuellos cervantinos.

Si se confirma el fichaje, Chiuri sería la primera mujer en dirigir la histórica maison parisina, 70 años después de su fundación en 1946. Su nombramiento supondría un empuje a la feminización en la dirección artística de las altas marcas, donde las mujeres abundan menos que en tiempos de Coco Chanel, Jeanne Lanvin, Madeleine Vionnet y Elsa Schiaparelli. La eventual nominación de Chiuri al frente de Dior, sumada al reciente fichaje de Bouchra Jarrar en Lanvin, cambiaría la tendencia.

 

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