Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Invertir en innovación

España necesita aumentar la inversión en investigación y orientarla a un cambio de modelo productivo

Investigadores del CSIC, en un laboratorio del Instituto de la Estructura de la Materia.
Investigadores del CSIC, en un laboratorio del Instituto de la Estructura de la Materia.

Hace tiempo que se viene repitiendo en distintos foros económicos y académicos que España necesita un cambio de modelo productivo para encarar el futuro con ciertas garantías de progreso. Para ello es preciso priorizar la inversión en I+D+i con un esfuerzo sostenido que permita superar el atraso crónico que sufrimos en innovación y reducir el diferencial que nos separa de los países más dinámicos de Europa. Pese a la importancia estratégica del I+D, del que depende la solidez futura de la economía, este asunto apenas se ha tratado en el debate electoral.

El nuevo Gobierno que surja de las elecciones tendrá como primer reto recuperar el terreno perdido a causa de la recesión. España hizo un notable esfuerzo inversor entre los años 2002 y 2008, pero durante la crisis ha sido el país de la OCDE que más ha recortado las inversiones en I+D. Entre 2009 y 2015 han caído en 18.500 millones de euros y las partidas de los presupuestos del Estado destinadas a ciencia se han reducido un 34%, con el agravante de que una parte de las cantidades aprobadas ni siquiera han llegado a salir de las arcas públicas. En concreto, en 2013 se quedó sin gastar el 46%, lo que revela además una gestión muy deficiente. Uno de los indicadores de los efectos que este parón tiene es un menor número de patentes registradas, que desde 2008 acumula ya una caída del 25%.

Por otra parte, el FMI ha criticado a España por las escasas ayudas que concede a programas de innovación en empresas privadas. Se estima que cada 0,4% del PIB que destina a este objetivo genera a largo plazo un crecimiento de la riqueza del 5%. Pero no todo es una cuestión de dinero. También la gestión es importante y la del PP ha sido muy deficiente en esta materia. La Agencia Estatal de Investigación, que debe definir los programas y gestionar los recursos de este ámbito, se aprobó con tres años de retraso apenas un mes antes de que expirara la legislatura y ahora está en suspenso. España no puede permitirse seguir retrocediendo en esta materia. Debe recuperar urgentemente el nivel de inversiones de antes de la crisis y aumentarlas hasta acercanos a la media europea. Carecer de ambición en este campo supone una condena para las futuras generaciones.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.