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Fernando Guillén Cuervo & Juan Rada

Fernando Guillén Cuervo acaba de terminar de rodar uno de los episodios de 'El Caso. Crónica de sucesos'. En la serie hace de periodista callejero, listo y buscavidas. Está junto a una vieja mesa de madera de las que recrean la redacción del famoso semanario hacia mediados de los sesenta. Lámparas mortecinas, máquinas de escribir, ceniceros llenos: el tipo de lugar al que Juan Rada, antiguo colaborador de 'El Caso' –que llegó a codirigir brevemente a partir de 1987, después de la época dorada–, ha estado vinculado durante años. A una redacción ruidosa, con prisas, desde donde se contaba una España algo distinta, mucho más negra, de la que pretendía la dictadura.

El actor se presenta con el libro que escribió el periodista por el 60º aniversario de la fundación, en 1952, de 'El Caso'. Quiere que se lo firme. “Tu libro ha sido una gran fuente documental”, le dice Guillén Cuervo a Rada, de 70 años, delgado, pura energía, que enlaza anécdotas sin parar y que ejerce como una especie de 'biógrafo' de la revista.

Guillén Cuervo, de 53 años, se ha sumergido en la historia de 'El Caso' a fondo. De hecho, la idea de montar una serie de televisión sobre el semanario a partir de sucesos reales es suya. Surgió hace años, cuenta, cuando dio con una colección de viejos ejemplares. Por eso sabe que Rada habla de la mascota de 'El Caso' cuando le reprocha en broma: “Aquí solo os ha faltado el cocodrilo Leopoldo”. Durante años, en esa redacción vivió un cocodrilo en uno de los lavabos de hombre. Llegó cuando tenía el tamaño de una lagartija, fue el regalo que nadie quiso en un sorteo que organizaba la propia revista y llevaba el nombre del obispo que le asignó el censor eclesiástico al semanario.

Juan Rada y Fernando Guillén Cuervo, caracterizado como reportero de El Caso, en el plató que recrea la antigua redacción del semanario.

Los dos se ríen entusiasmados con las historias de la revista y comparan la trama del próximo episodio con el caso real. Repasan qué conocidos tienen en común y las portadas incluidas en el libro. Guillén Cuervo se enciende un cigarrillo. Rada duda un instante –“Me lo prohibió el cardiólogo”–, pero acepta otro en el plató que recrea la redacción, en la que sí se fumaban puros, se bebía whisky y hasta había timbas de cartas mientras llegaba el visto bueno de la censura.

'El Caso' era un semanario tan popular como poco prestigioso. “Le llamaban el periódico de las porteras”, recuerda Rada. Cuenta que entonces se hacía un periodismo “de desgastar suela y comer mucha noche, de visitar cuartelillos y morgues”. Mal pagado y vocacional. Cree que la serie, que emite Televisión Española, reconoce el trabajo de quienes se dedicaban a la crónica negra. “Los sucesos siempre se han considerado un género de segunda división, pero eran los reporteros que estaban en primera fila. Es investigación pura, algo que no se hacía en España. El resto era más oficialista. 'El Caso' fue el primero que abrió una sección de tribunales”.

Guillén Cuervo destaca los equilibrios que hacían los periodistas para “eludir la censura y tener contenta a la Brigada de Información Criminal”, y cuenta cómo “muchas veces 'El Caso' llegaba antes que la policía, e incluso los propios afectados llamaban primero a la revista”. En el asesinato de los marqueses de Urquijo y en la matanza de Puerto Hurraco fue así, afirma Rada.

“Salir en 'El Caso'” llegó a convertirse en una frase que se usaba en la calle, recuerda Rada. A Guillén Cuervo le ocurrió en realidad. Él mismo fue portada del semanario. Le avisó un compañero que rebuscaba en la hemeroteca como parte del trabajo de documentación de la serie. “Fue porque un coche me atropelló junto a otras 15 personas en Quevedo [en Madrid]. Ocurrió en 1968, y como mi madre era conocida, salí: ‘El hijo de Gemma Cuervo, a punto de ­morir”, dice Guillén Cuervo. “¡Mi primera aparición en prensa, Juan!”. Tenía cinco años.