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Mis hijos tienen dos papás

España fue el primer país en establecer la igualdad en lo relativo a la adopción de las parejas gais. La diversidad familiar es un hecho que avanza

Dia Internacional contra la Homofobia
Día Internacional contra la Homofobia 

“Ellos saben que existen muchos tipos de familia y, son los primeros que lo dicen en el cole cuando se presentan a sus compañeros". Así de normalizado tienen los dos hijos de Isaac y Hugo, de cinco y dos años, el vivir en una casa con dos padres. Y es que en España, cualquier pareja que quiera tener hijos, sea de dos hombres, dos mujeres, o un hombre y una mujer, tiene el derecho a hacerlo. Una situación de igualdad que no viven ni de cerca la mayor parte del mundo. Tan solo 22 países han legalizado las bodas gais, mientras que las relaciones homosexuales aún son delito en 75 países, según un informe publicado con motivo del Día Internacional contra la Homofobia.

Isaac, de 30 años, y Hugo, de 33, lo han tenido siempre claro. Fue una decisión que tomaron de mutuo acuerdo. “El tema de formar una familia fue muy meditado y consensuado entre mi marido y yo, queríamos tener hijos”, afirma Isaac. En este caso, la pareja no optó por la subrogación, pues piensan que hay muchos niños que desean tener un hogar, así que se decidieron por la adopción. Sin embargo, el proceso no fue nada fácil. “Fue una experiencia muy dura, una montaña rusa en la que no te facilitan demasiada información”. A pesar de todo, el único requisito que diferencia a las parejas homosexuales de las heterosexuales a la hora de adoptar es que tienen que estar registradas como pareja de hecho. “Nos dieron un plazo de 10 días y nosotros decidimos ir más allá y casarnos”, recuerda Isaac. En diciembre de 2015, conocieron a los que, hoy en día, son sus hijos, que recibieron con mucho agrado la noticia de que, por fin, iban a tener una familia. "Cuando le dijeron a mi hijo mayor que iba a tener dos papás, él respondió ¡ah, vale!", cuenta.

Cuando le dijeron a mi hijo mayor que iba a tener dos papás, él respondió ¡ah, vale!”

Los niños no han notado ningún trato discriminatorio o diferente. "Tal vez porque son todavía muy pequeños. Normalmente, cuando se presentan en el cole a otros niños lo dicen con naturalidad, hablan de sus papás y a los otros peques no les sorprende. Nunca les han hecho ningún comentario despectivo. Aunque somos conscientes de que probablemente en el futuro lo vivan, pero a ellos no les ha pasado aún", explican estos padres.

El matrimonio es miembro de la Asociación madrileña de Familias de Gays y Lesbianas con hijos e hijas (GALEHI). En ella, participan de forma muy activa en las acciones que desarrollan para promover y reivindicar los derechos de este colectivo. Entre las diferentes actividades que realizan, destacan las charlas en diferentes institutos y la denominada biblioteca de colores, un espacio que pretende ayudar a los profesores de los hijos de homosexuales a adaptarse a esta situación y colaborar con ellos en el trabajo de la diversidad familiar y afectiva en las aulas. Además, asisten a reuniones con otras familias para que aprendan a convivir con diferentes tipos familiares. “Asistimos a cumpleaños u otros acontecimientos junto con diversas familias amigas”, explican.

España, un país pionero

A partir del año 2000, en las comunidades autónomas de Navarra, País Vasco, Cataluña y Aragón se reguló la adopción conjunta por las parejas de hecho homosexuales, aunque en Asturias, Cantabria y Andalucía se legalizó solo el acogimiento de menores. Además, con la ley 13/2005, España se convirtió en el primer país que estableció la igualdad total en lo relativo a la adopción y matrimonio para las parejas del mismo sexo. El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó una encuesta en 2011 en la que concluyó que un 56% de los ciudadanos se muestra a favor de que las uniones entre personas del mismo sexo se denominen “matrimonios”, y de que puedan adoptar hijos.

La igualdad en España contrasta con la situación en otros países, donde incluso aumentan las leyes contra los colectivos LGTBI (gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, e Intersexuales). El 23 de marzo de este año se aprobaron en los Estados de Carolina del Norte y Misisipí dos normativas que legalizan la discriminación contra los homosexuales. Pese a que Estados Unidos reconoció el derecho al matrimonio igualitario en 2015, a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo, la ley de Misisipí establece: “El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. El Estado no actuará contra aquellas personas que se nieguen a acoger o adoptar a niños basándose únicamente en su orientación sexual”, aludiendo a la libertad religiosa. “Me parece una vejación absoluta a los derechos humanos, Es vergonzoso que en el siglo en que estamos la religión esté por encima de los derechos de los seres humanos. La orientación sexual no es algo que pueda elegirse. Y si se nos tacha de enfermos, yo quiero mi paga por invalidez total y crónica”, dice con énfasis Issac.

Manifestación contra la ley discriminatoria de Misisipí.
Manifestación contra la ley discriminatoria de Misisipí.

La polémica de los estudios

Un estudio realizado en marzo de 2015 por el profesor de política y asuntos internacionales John B. Londregan, de la Universidad de Princenton, afirma: “La Asociación Americana de Psicología declara que no hay diferencias en la capacidad de paternidad de las parejas del mismo sexo en comparación a las parejas heterosexuales casadas”. El catedrático publicó un libro con todas sus investigaciones denominado No Differences? How Children in Same-Sex Households Fare ("¿No hay diferencias? Cómo se comportan los niños en hogares del mismo sexo", en su traducción al español). En él, se recogen varios ensayos y artículos académicos que ayudan a esclarecer los puntos cruciales de debate con respecto a la crianza de niños por parte de parejas gais. En contra, una investigación realizada en 2012 por el sociólogo de la Universidad de Texas Mark Regnerus, conocida como la New Family Structures Study o Estudio de Regnerus, afirma que los niños que conviven en familias en las que uno de sus miembros es homosexual se ven dañados en su desarrollo personal. Sin duda, la polémica está servida.

Una de cada cinco familias gais considera complicado encontrar colegio para sus hijos, según un estudio elaborado por la Universidad Autónoma de Madrid en 2012. Exactamente, un 11% aseguraba que tenía problemas para hacerlo y otro 11%, que no era nada sencillo. Además, un 86% evita llevarlos a un colegio religioso “por miedo a que sean discriminados”, analistas y asociaciones vinculan este problema con el rechazo de la jerarquía eclesiástica a las parejas homosexuales. “España es un país pionero en el reconocimiento de las familias monoparentales”, concluía el estudio, que relacionaba este fenómeno a la legalización del matrimonio homosexual en 2005. Según la misma investigación, el 85% de las familias se siente bien acogida por la sociedad, mientras que solo entre el 10% y el 20% de los entrevistados manifestaron haber sufrido discriminación en distintos ámbitos. Uno de cada cinco aseguraba que sus hijos fueron objeto de algún insulto, aunque son minoritarios los casos en los que se repiten las ofensas.

El debate en torno al fenómeno gay es muy extenso. Sin embargo, los niños de Isaac y Hugo lo tienen muy claro, y son felices aunque su familia no sea como la mayoría. Quizás habría que darles más voz a los niños a la hora de considerar qué es lo mejor para ellos, si tener dos papás, dos mamás, o un padre y una madre.

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