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25 de abril: el día que casi perdimos la esperanza

Una superviviente del terremoto de Nepal cuenta cómo vivió la tragedia y cómo encara el futuro

Niños y niñas en un centro temporal de enseñanza.
Niños y niñas en un centro temporal de enseñanza.

Al principio, no me di cuenta de que era un terremoto. Pero cuando vi que el temblor no acababa nunca, empecé a pensar que el siguiente respiro podría ser el último.

Es muy difícil olvidar ese recuerdo de las doce de la noche del 25 de abril de 2015. Mi país, Nepal, sufrió una gran sacudida. Una sacudida que también hizo temblar mi vida y la de mi familia.

Cuando comenzó el terremoto estaba con mis hijos en casa. Nos quedamos quietos, cerramos los ojos, aguantamos la respiración y esperamos. Durante lo que nos pareció una eternidad, solo fuimos capaces de esperar a que el temblor acabara.

Cuando terminó, salí de mi casa y vi que muchas de las viviendas más antiguas de mi barrio habían quedado en ruinas. Había gente llorando en todas partes. Los niños y niñas corrían con sus padres hacia zonas abiertas, con miedo a que los edificios siguieran derrumbándose y quedar atrapados en las estrechas calles. En la radio, las noticias describían el grado de destrucción, el número de muertos, la magnitud de este horrible desastre.

A día de hoy, todos pensamos que tuvimos suerte de que ese 25 de abril fuera sábado y no un día de colegio. Por la hora a la que ocurrió, mucha gente estaba fuera de sus casas. Si las cosas hubieran sido de otra manera, si los pequeños hubiesen estado en la escuela o si hubiéramos estado durmiendo, no puedo imaginar cuánto más destructivo habría sido.

El terremoto fue el mayor en Nepal en 80 años. Hubo 9.000 muertos, 23.000 heridos y más de 100.000 desplazados. Las pérdidas económicas se cifran en 8.000 millones de rupias nepalíes (66,5 millones de euros), aproximadamente un tercio del PIB del país.

Hoy, un año después, los recuerdos están frescos y a veces todavía me siento en shock. La gente todavía espera una recuperación rápida, volver a la situación anterior, pero 365 días más tarde todavía muchos luchan por salir adelante.

Niños y niñas frente a un colegio en ruinas en Nepal
Niños y niñas frente a un colegio en ruinas en Nepal

Nuestro trabajo para la recuperación

En los días, semanas y meses posteriores al terremoto, los habitantes de las zonas más devastadas se enfrentaron a situaciones muy duras. Las casas estaban reducidas a escombros, los colegios, los edificios comunitarios y las infraestructuras eran solo ruinas. Mucha gente lo perdió todo.

Plan International actuó de inmediato dando una respuesta de emergencia horas después del primer terremoto. Utilizamos los suministros de ayuda preparados, fuimos capaces de proporcionar kits de refugio a las familias que habían perdido sus casas. Nuestro equipo trabajó contrarreloj para ayudar a los grupos de emergencia en terreno a distribuir la ayuda lo antes posible. Las necesidades crecieron rápidamente. Los refugios y los alimentos eran lo prioritario. También necesitábamos asegurarnos de que los niños de las comunidades afectadas estaban a salvo, así que levantamos Espacios Amigos de la Infancia para su protección.

En las siguientes semanas, la falta de agua potable y la propagación de enfermedades fueron una gran preocupación, pero tuvimos que trabajar para conseguir agua y paquetes de higiene para las comunidades. Las mujeres y niñas también tienen necesidades especiales de salud e higiene, así que Plan International también distribuyó kits específicos en las comunidades afectadas. Las necesidades no acabaron ahí y continúan a día de hoy.

Tuvimos suerte de que ese 25 de abril fuera sábado y no un día de colegio. Por la hora a la que ocurrió, mucha gente estaba fuera de sus casas

Cuando fuimos a terreno a trabajar con los afectados, una de las prioridades era hablar con las familias, especialmente con los menores, para escucharles y entender cuáles eran sus necesidades. Dormíamos en tiendas por la noche, ya que la mayoría de las casas de huéspedes y hoteles estaban dañados o no eran seguros. Un mes después del primer terremoto, llegaron las primeras lluvias del monzón. Después, el invierno creó nuevas dificultades para las personas que luchaban por salir adelante, especialmente entre las mujeres y niños.

Un año después del terremoto, Plan International ha distribuido ayuda a más de 300.000 personas. Pero la reconstrucción de Nepal comienza ahora. Es necesario más apoyo financiero para ayudar a la rehabilitación y recuperación de las comunidades devastadas por el terremoto.

La crisis de combustibles

En los meses después del terremoto, una disputa entre India y Nepal desencadenó una nueva crisis nacional que amenazaba con empeorar aún más la situación humanitaria del país. Con un bloqueo en la frontera, el combustible escaseaba en todo Nepal. El transporte público se ha interrumpido y faltan medicinas. Los suministros básicos son difíciles de encontrar o extremadamente caros. Además, muchos de nuestros materiales de emergencia no han podido llegar a tiempo a las comunidades afectadas. Mucha gente ha estado esperando suministros para el invierno durante meses, no estaban seguros de que la ayuda llegara antes de que el frío se sintiese en los Himalayas.

Prácticamente todas las organizaciones de ayuda humanitaria vieron obstaculizada su labor por esta crisis y, como siempre, son las comunidades con más necesidades las que más sufren. No obstante, Plan International pudo priorizar la entrega de suministros de invierno como mantas y materiales de refugio en las comunidades de montaña, donde la población es más vulnerable y tenía mayores necesidades.

Después de cinco meses, la crisis finalmente acabó, pero Nepal todavía está adaptándose y pasarán muchos meses hasta que el país vuelva a la normalidad. Mientras, nosotros estamos trabajando para recuperar el tiempo perdido durante la crisis de combustible, especialmente para conseguir y distribuir materiales para la reconstrucción.

Importantes necesidades

El último año en Nepal ha sido extremadamente doloroso. No hemos perdido nuestra capacidad de resolución, nuestra valentía y nuestro compromiso de apoyar a las comunidades para ayudarles a reconstruir una nueva vida. Volvemos lentamente a la normalidad, pero queda mucho por hacer. Una necesidad que es aún más acuciante en los ámbitos de la educación, los refugios, los medios de vida y la protección de la población.

Además, como afirma la directora general de Plan International en España, Concha López, es necesario prestar especial atención a las necesidades de las niñas, que además de sufrir todas estas carencias, están más expuestas a violaciones de sus derechos como el matrimonio, el tráfico o el trabajo infantil.

Ahora es el momento de la reconstrucción

En el calendario nepalí, 2015 fue el año 2072 Bikram Sambat (el calendario de Nepal está 57 años por delante del calendario occidental). El terremoto sacudió el país 12 días después de las celebraciones de año nuevo y 2072 Bikram Sambat será recordado sin duda como uno de los más trágicos de nuestra historia. Mucha gente en Nepal cree que, como se acerca un nuevo año, llegarán la suerte y la fortuna.

El 13 de abril de 2016, Nepal entrará en 2073 Bikram Sambat y todo el mundo espera que este sea un buen año, mejor que el anterior. Un año de esperanza y suerte. En Nepal, todos esperamos que llegue un año nuevo de recuperación y reconstrucción.

Shreeram KC es director de comunicación de Plan International Nepal.

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