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Una pasarela que pierde romanticismo

El regreso de Jorge Vázquez clausura la 63º edición de la Mercedes Benz-Fashion Week Madrid

Desfile de Jorge Vázquez, este lunes en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
Desfile de Jorge Vázquez, este lunes en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Gerard Julien

Paul Poiret y sus figurines orientales que iluminaron el comienzo del siglo XX fue el marco elegido por el diseñador Jorge Vázquez para su próximo otoño. Colores piedra como el cuarzo o la esmeralda y el exotismo de las porcelanas chinas protagonizaron una de las colecciones más esperadas, la del regreso del diseñador gallego este lunes a la Madrid Fashion Week tras 10 años de ausencia. Atrás quedan las declaraciones en las que arremetía contra la falta de interés de la organización por su trabajo, calificándolo de “tomadura del pelo”, según recogía el diario La Voz de Galicia. “En este tiempo he madurado y me he reconciliado con Cibeles. Aquello lo dije en un momento acalorado. Hay que olvidar y seguir adelante”, apunta el diseñador. Vázquez intentó regresar a la pasarela madrileña en 2013, cuando Lemoniez y Kina Fernández dejaron su hueco en el calendario oficial. Al no ser posible, optó por la plataforma Madrid Fashion Show que desarrolla desfiles alternativos por la capital, en su caso, en la Embajada Francesa o el Jardín Botánico. “Cuando me llamaron para desfilar, yo estaba mostrando mis creaciones en lugares con una puesta en escena maravillosa, no como en Ifema, que es una nave aséptica. Pero aquí te ahorras toda producción que implica un desfile”.

Desfile de Alvarno este lunes en la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week de Madrid.
Desfile de Alvarno este lunes en la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week de Madrid.
El diseñador Felipe Varela, al finalizar la presentación de su colección para la temporada otoño-invierno 2016-17.
El diseñador Felipe Varela, al finalizar la presentación de su colección para la temporada otoño-invierno 2016-17.

El regreso de Felipe Varela, conocido por sus diseños para la reina Letizia, ha acaparado el cierre de la 63º edición de la pasarela madrileña con el absoluto secretismo de su colección. Bordados de cristal, colores sobrios y estampado militar con cierto regusto por el art déco y la cultura hip hop. Alvarno, los últimos galardonados con el Premio L’Oréal, manejaron códigos poco comunes en su discurso estético. La trama animal estampada por la técnica mylar y el cuero como materia prima daban una de sus colecciones más osadas hasta la fecha. El gris hielo, las líneas rectas y envolventes fueron la propuesta de Devota & Lomba en un desfile donde las celebridades al uso brillaron por su ausencia. Un público reducido de 30 instagrammers, formado por personas influyentes de la cultura con miles de seguidores en la red social, ocupó los primeros asientos. Una herramienta de marketing con la que, confiesa su director creativo Modesto Lomba (Vitoria, 1962), el impacto visual está asegurado. Esta colección la define como una consecuencia lógica de todas sus anteriores, 59 mostradas en Cibeles, que le alzan como uno de los diseñadores más longevos de la cita.

Carrusel final del desfile de Devota&Lomba para el otoño-invierno 2016.
Carrusel final del desfile de Devota&Lomba para el otoño-invierno 2016.

Tiempo suficiente para hacer balance de la pasarela madrileña. “Como presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), creo que nos deberíamos sentar todos los que invertimos tiempo y trabajo y dialogar sobre el tipo de fashion week que queremos tener”, apunta el modisto. Plantear una sola edición al año, el cambio de ubicación o establecer la venta inmediata en el desfile, son reflexiones que califica de vitales para el cambio. Cuca Solana, directora de la MBFWM, no lo ve tan claro: “No debemos olvidar que la Feria de Madrid es quien lo organiza. No hay ningún sitio que pueda albergar toda la infraestructura que implica su montaje y producción, además de los costes que ascienden a tres millones de euros y que ellos financian el 35%; el resto, se recupera gracias a patrocinios”. Solana se refiere a la multitud de stands que conforman el Cibelespacio, una especie de feria “popular” por la que no solo se pasean los profesionales del sector, también aquellas personas que consigan una de las invitaciones que reparte Ifema. Un caso aislado en las Semanas de la Moda pero “necesario”, puntualiza, si se quiere reducir los gastos. “Si desfilas en Nueva York, el diseñador tiene que costearse toda la producción. Nosotros les hacemos hasta las invitaciones y les proporcionamos 25 vestidoras, además del casting de modelos”, señala.

Uno de los diseños de María Escoté presentados este lunes en Cibeles.
Uno de los diseños de María Escoté presentados este lunes en Cibeles.

El sistema de preventa instantánea en los desfiles, que la empresa Moda Operandi ha popularizado con marcas como Valentino o Burberry, es algo ya familiar para María Escoté. Antes del show, la diseñadora catalana puso a la venta parte de su colección inspirada en My Little Pony. Las clientas que quieran adquirir alguna de sus piezas que mezclan texturas como el peluche, el charol o el espumillón, no tendrán que esperarse al cambio de estación, pueden adquirirlo directamente desde su web.

The 2nd Skin and Co apostaron este lunes por la mezcla del chic francés y la sensualidad neoyorquina de los setenta, pero manteniendo el carácter actual de su clientela cosmopolita. Brooklyn PR, su agencia de Los Ángeles, responde a las peticiones de actrices como Jennifer Aniston o Jessica Biel sobre la alfombra roja. Con un 90% de sus ventas centradas en el mercado extranjero, desfilar para semanas de la moda como París resultaría lógico. Pero mantenerse en la Madrid Fashion Week esconde una razón de peso: el crear un desfile filmado que les sirva de carta de presentación en las ferias extranjeras. “Aunque Ifema queda lejos, es impersonal y no resulta tan cómoda o bonita como otros emplazamientos, de momento no podemos costearnos un show como el nuestro”. Pero aliviar los altos costes de producción y conseguir repercusión mediática no son alicientes gratuitos, implica pagar un precio alto: perder ese romanticismo que todo espectáculo de moda debe proyectar.

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