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Indígenas que apoyan la biodiversidad

Tres grupos étnicos de la Amazonía han cambiado sus hábitos para defender el medio ambiente

  • Una mujer indígena waorani camina por la selva en Gareno, a 17 kilómetros al sur de Quito (Ecuador), el pasado 7 de diciembre. Tres grupos étnicos procedentes de este país, de Perú y de Brasil han acordado cambiar sus hábitos para defender la biodiversidad, y lo han hecho el mismo año en que se ha alcanzado un acuerdo por el clima en la Cumbre de París (COP21).
    1Una mujer indígena waorani camina por la selva en Gareno, a 17 kilómetros al sur de Quito (Ecuador), el pasado 7 de diciembre. Tres grupos étnicos procedentes de este país, de Perú y de Brasil han acordado cambiar sus hábitos para defender la biodiversidad, y lo han hecho el mismo año en que se ha alcanzado un acuerdo por el clima en la Cumbre de París (COP21). AFP
  • En Ecuador, los waroani dejaron de cazar en 2010 y apostaron por recolectar cacao. En Brasil, han comenzado a dedicarse a la cría de peces de río y en Perú se están declarando pequeños gobiernos autónomos para defender el territorio de la extracción de recursos. En la imagen, una mujer indígena waorani de Gareno.
    2En Ecuador, los waroani dejaron de cazar en 2010 y apostaron por recolectar cacao. En Brasil, han comenzado a dedicarse a la cría de peces de río y en Perú se están declarando pequeños gobiernos autónomos para defender el territorio de la extracción de recursos. En la imagen, una mujer indígena waorani de Gareno. AFP
  • Los expertos ya lo han advertido en incontables oportunidades: un calentamiento de más de 1,5 grados puede hacer colapsar la selva. Hablar de Amazonia es hablar de agua, de dióxido de carbono. Es hablar del río más largo y caudaloso, ancho y más profundo, con una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. En la imagen, un paisaje de Gareno.
    3Los expertos ya lo han advertido en incontables oportunidades: un calentamiento de más de 1,5 grados puede hacer colapsar la selva. Hablar de Amazonia es hablar de agua, de dióxido de carbono. Es hablar del río más largo y caudaloso, ancho y más profundo, con una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. En la imagen, un paisaje de Gareno. AFP
  • Frente la cantidad de carne de animales silvestres que salía al mercado, la Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonía Ecuatoriana (Amwae) creó un proyecto de entrega de plantas de cacao a mujeres indígenas para su cultivo y, a cambio, los hombres debían dejar la cacería. En la imagen, dos mujeres waorani prueban el fruto del cacao.
    4Frente la cantidad de carne de animales silvestres que salía al mercado, la Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonía Ecuatoriana (Amwae) creó un proyecto de entrega de plantas de cacao a mujeres indígenas para su cultivo y, a cambio, los hombres debían dejar la cacería. En la imagen, dos mujeres waorani prueban el fruto del cacao. AFP
  • En este proyecto participan 10 comunidades, donde 70 familias cultivan un total de 25 hectáreas de cacao fino de aroma en las provincias de Pastaza y Napo (este). En la imagen, una mujer waorani sostiene el fruto del cacao en sus manos.
    5En este proyecto participan 10 comunidades, donde 70 familias cultivan un total de 25 hectáreas de cacao fino de aroma en las provincias de Pastaza y Napo (este). En la imagen, una mujer waorani sostiene el fruto del cacao en sus manos. AFP
  • Un matrimonio waorani en su casa de Gareno. La asociación compra el cacao que producen las mujeres a 1,25 dólares cada libra, 0,45 centavos más de lo que pagan otros productores. Luego lo envía a Quito, donde es transformado en barras de chocolate para la venta.
    6Un matrimonio waorani en su casa de Gareno. La asociación compra el cacao que producen las mujeres a 1,25 dólares cada libra, 0,45 centavos más de lo que pagan otros productores. Luego lo envía a Quito, donde es transformado en barras de chocolate para la venta. AFP
  • Una mujer waorani vigila a un bebé mientras éste duerme en una hamaca. Al inicio del proyecto los hombres waorani estaban "molestos", pero los ancianos reconocieron que debían caminar hasta un día por la selva para poder cazar los animales que vendían para el sustento familiar.
    7Una mujer waorani vigila a un bebé mientras éste duerme en una hamaca. Al inicio del proyecto los hombres waorani estaban "molestos", pero los ancianos reconocieron que debían caminar hasta un día por la selva para poder cazar los animales que vendían para el sustento familiar. AFP
  • La pequeña comunidad waorani no repara en el calor ni en la humedad en Gareno, donde sus integrantes residen en casas de madera rodeadas de vegetación frondosa. En la imagen, unos niños corren hacia una cabaña tradicional en Gareno.
    8La pequeña comunidad waorani no repara en el calor ni en la humedad en Gareno, donde sus integrantes residen en casas de madera rodeadas de vegetación frondosa. En la imagen, unos niños corren hacia una cabaña tradicional en Gareno. AFP
  • Un niño Waorani corre por un sendero en los alrededores de Gareno. Cada mañana un canto en su lengua materna, el waotededo, les da fuerzas para cuidar los árboles de cacao que hoy son el sustento de sus familias
    9Un niño Waorani corre por un sendero en los alrededores de Gareno. Cada mañana un canto en su lengua materna, el waotededo, les da fuerzas para cuidar los árboles de cacao que hoy son el sustento de sus familias AFP
  • Unas mujeres Waorani sonríen a la cámara.
    10Unas mujeres Waorani sonríen a la cámara. AFP