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El juez ebrio

¿Les gustaría ser juzgados por un tipo con “fuerte olor a alcohol en el aliento, ojos rojos y vidriosos, habla repetitiva, rostro congestionado”?

Un tal Enrique López es el ponente del tribunal que juzgará a Luis Bárcenas. Gente de bien alega que esta criatura, amamantada en el PP, debe renunciar a juzgar el gran caso de corrupción del PP.

Enfrente, una recua corrupta, en la que abreva el exjuez prevaricador Gómez de Liaño, defiende su idoneidad, pues —aduce— la ideología personal no mella la independencia de criterio exigible a los jueces. ¡No! No importa que el tal López sea luterano o musulmán. Lo relevante para su recusación no son sus ideas privadas.

Es: a) que el PP está imputado en el caso Bárcenas a título lucrativo; b) que López fue elevado al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y al Tribunal Constitucional (TC) por su actuación pro PP, pese a su falta de currículo (hubo que esperar a que lo completara); c) que Bárcenas participó, como senador, en la votación que permitió nombrar a Concepción Espejel (la siamesa de López en el asunto) vocal del CGPJ; d) que los procesados López Viejo, Alfonso Bosch y otros exdiputados del PP votaron en la Asamblea de Madrid en 2008 en favor de la candidatura de López al TC; e) que en 2013 fue uno de los que impidió que Bárcenas declarara como imputado en la Audiencia Nacional; f) que ha sido ponente 50 veces (¿fijo discontinuo, Cospe?) en la FAES, la fábrica de ideas de José María Aznar.

Ergo el tal López es un lacayo del PP y un mayordomo de Bárcenas. Carente de imparcialidad.

Eso es jurídicamente gravísimo. Aunque sea de peor gusto que el tal López fuese detenido (1/6/2014) conduciendo borracho (cuadriplicó el límite) una moto por la Castellana, sin casco, y dijera que le justificaban “circunstancias personales”, pese a lo que tuvo que dimitir ¡del Constitucional! También Aznar es partidario de beber-y-conducir, “déjame que beba tranquilamente, no pongo en riesgo a nadie (¡!), no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad” (2/5/2007). Algo que ya practicó el genio de la cuadra, Miguel Ángel Rodríguez, cuando alcoholizado (“me lo he bebido todo”, confesó), embistió a un coche (3/5/2013).

¿Les gustaría ser juzgados por un tipo con “fuerte olor a alcohol en el aliento, ojos rojos y vidriosos, habla repetitiva, rostro congestionado, deambular titubeante y dificultad para mantener la verticalidad”, como retrataron los jueces al tal López?

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