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El arte de convertir el tinto de verano en una bebida sofisticada

Vino y gaseosa. ¿Demasiado trillado? Ni mucho menos si sabemos con qué combinarlo. He aquí la prueba

Este camarero ha seguido nuestros consejos y ha conseguido un tinto de verano elegante.
Este camarero ha seguido nuestros consejos y ha conseguido un tinto de verano elegante. Getty Images

Vino y gaseosa (o refresco de limón): el engarce perfecto cuando el calor aprieta. Es refrescante, asequible (suele elaborarse con vino de mesa), decididamente unisex y su moderada graduación alcohólica permite consumirlo casi en cualquier momento del día: también durante la comida o la cena. Es tan fácil de preparar que casi siempre está rico, y hasta quienes el resto del año reniegan del vino, en verano sucumben a sus indudables encantos. Al popular tinto de verano no se le puede reprochar nada… ni siquiera que sea demasiado popular. Basta un poco de maña coctelera para convertirlo en un néctar sofisticado y estiloso, la clase de bebida que uno tomaría en el exclusivo beach club de una playa privada.

De un tiempo a esta parte, el vino se ha hecho fuerte entre los ingredientes habituales de los combinados. Fuera de España, mixings como el Wine Cooler (vino, soda, limón y azúcar), el Rose Wine Margarita (vino rosado, una cuarta parte de tequila y unas gotas de triple seco), vino asociado con vodka (una parte por cada cinco de vino rosado), o simplemente aderezado con un chorrito de vermú, cuentan con una tradición bien documentada y traspasan la delgada línea (roja, naturalmente) que separa el tinto de verano común de la coctelería fina.

Cuanto mejor es el producto, mejor es el resultado. Pero es complicado decirle a un señor que tiene una bodega desde hace tres generaciones que su vino voy a mezclarlo”

Los mixes con vino no son nada nuevo; lo que ocurre es que no siempre han gozado del actual predicamento. Los entendidos en vino rechazaban de plano “estropear” un buen caldo juntándolo con otras bebidas, y los amantes de los cócteles hasta ahora preferían aquellos confeccionados a base de destilados. “Tenemos que perder ese miedo a las mezclas con vino”, apunta Óscar Díez, un empresario hostelero del vinícola municipio de Toro (Zamora), que ha fundado el proyecto Wine Mixology para promocionar las utilidades de vino en la coctelería. “Cuanto mejor es el producto, mejor es el resultado. Pero es complicado decirle a un señor que tiene una bodega desde hace tres generaciones que su vino voy a mezclarlo”, apunta Díez, que recuerda que los romanos ya creaban combinados con vino y que en un legendario tratado americano de 1862, 67 de sus 285 combinados tenían como ingrediente el vino. Pero estamos en pleno siglo XXI, y existen recetas tan infalibles como innovadoras con las que podrá lucirse con sus amigos.

CHUPITÓNIC
1/2 vino blanco
1/2 ginebra
Soda o tónica

¿Hay algo mejor que paladear una bebida de moda? Sí: paladear dos. Esta creación de Iago Pazos y Marcos Cerqueiro, responsables del restaurante Abastos 2.0, de Santiago de Compostela, se sitúa en ese agradable medio camino entre el tinto de verano (aquí, blanco) y el omnipresente gin tonic. Pazos lo llama “gin tonic a la gallega”, porque recomienda hacerlo con un buen albariño. Para realizarlo, basta con mezclar en una coctelera el vino y la ginebra, a partes iguales, agitarla un poco y rematar la mezcla con un poco de soda o tónica. “Es un cóctel muy de bienvenida, para antes de comer”, explica Pazos.

WINE TIME
½ vino tinto afrutado
½ té de frutas del bosque
Un golpe de ginebra
Sirope de miel de tomillo

Si el tinto de verano se hubiera originado en el Reino Unido, sería algo muy parecido a esto. Lo aporta Óscar Díez, de Wine Mixology, que se ha inspirado en la británica “hora del té” para proponer la “hora del vino”: sus dos ingredientes principales son un vino tinto joven y afrutado y té de frutas del bosque. “No hay que agitarlo”, advierte, “porque se añade mucha más agua. Solo dejarlo macerar unos minutos, y luego removerlo un poco. Se redondea con una rodajita de lima y una hoja de romero para darle el toque de campo”. Perfecto para quienes han elegido pasar sus vacaciones en contacto con la naturaleza.

BRANCONI
1/3 vino blanco
1/3 vermú blanco
1/3 bitter

Lectura ibérica del Negroni, un conocido cóctel que se inventó en Italia a principios del siglo XX y que se hace con ginebra, vermú rojo y Campari, a partes iguales. Iago Pazos sugiere sustituir la ginebra por vino blanco, el vermú rojo por blanco y el Campari por un bitter. Un sencillo trueque que nos transporta directamente a las playas de este lado del Mediterráneo (incluso a las del Cantábrico y el Atlántico). Ideal para combinar, por ejemplo, con un aperitivo de navajas a la plancha al borde del mar. “Los tragos con vino son más fáciles, para empezar o para comer con ellos. Empezar con un cóctel más duro te puede cambiar la comida”, afirma.

MOJITO DE VINO
60 ml vino tinto
15 ml ron oscuro
15 ml azúcar líquida (2 partes azúcar por 1 agua)
Zumo de media naranja
8-10 hojas de hierbabuena o menta
Gaseosa

Ya solo el nombre hace salivar. Esta versión enológica del mojito la prescribe José Ramón Amado, responsable del portal especializado Barmaninred.com. Requiere macerar la base de azúcar líquida, zumo de naranja y ron presionando ligeramente sin romper las hojas, y a continuación rellenar el vaso con el hielo picado y el tinto. “Es un sustituto perfecto del clásico tinto de verano o la sangría”, comenta Amado. “Es adecuado para el mediodía, para picar con algunas tapas antes de comer”. También se puede llevar a cabo con vino blanco (un sauvignon blanc, un verdejo o un albariño), como propone Óscar Díez. En vez de hojas de hierbabuena, Díez recurre a uvas, y en lugar de zumo de naranja, al de una lima. “Es una cosa supersencilla. Estamos en verano y lo último que queremos es complicarnos la vida”, remata Díez.

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